Lo recosté, le acomodé mejor la cabeza. Le hablé que iba a vivir. Toni abrió los ojos, vio el sol rojo del atardecer por última vez, y agonizó en mis brazos.
Yo, entonces, me sentí completamente solo. Se oían disparos, pero yo no veía a ningún compa. Montalbo también había muerto, quedó tirado un poquito más arriba. Y Javier, un muchacho de la seguridad.
— Feb 17, 2026 01:10PM
Add a comment