Recuerdo todavía vívidamente esa sensación de no tenerle miedo a nada, de estar dispuesto a dar la vida en cualquier momento, de que la sangre de todos los que estábamos allí fluía en una única y gigantesca arteria. Pude percibir el pulso de esa sangre que corría palpitante de ese corazón que era el más grande y sublime del mundo. Lo digo con humildad, pero me sentí parte de un todo.
— Jun 11, 2026 06:35PM
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