"Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado".
La mayor alegría que he tenido hasta el momento durante la lectura de la Encíclica es la conversión de Ernesto castro.
¡Bienvenido a casa, Ernesto!
— Jun 01, 2026 03:11AM
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