«Yo permanecía de pie, avergonzado, sin atreverme a decir nada. Cuando […] me preguntó […]: “¿Te gusto, Francisco?”, yo fui hacia un rincón de la alcoba, huyendo de ella, vacilante, y rompí a llorar, sin saber por qué. Después de un instante de indecisión, Fermina habló con un acento benévolo, piadoso:
—Pobre, esos brutos te han jugado una mala pasada. Se ve que eres distinto a ellos».
— Jan 17, 2026 04:14AM
Add a comment