«Llevaba toda la vida sintiéndome culpable por todo y, de repente, cuando más motivos tenía para avergonzarme, me sentía feliz».
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«Éramos uno. Nos derretíamos juntos. El agua me corría por las piernas, cálida de repente, y yo me retorcía entre sus músculos con gran placer».
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«Mi madre blanca, que olía primero a frutas y luego, a flores».
— Jul 31, 2026 04:16AM
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