Hay que sonreír, sonreír sin que duela.
Hay que reír, reír sin llorar.
Hay que llorar, llorar sin temor.
Y hay que temer, pero temer sin callar.
Porque está bien, porque de todo eso se trata vivir, sentirse fuerte un día como Sansón y al otro tan débil que hasta respirar sea una tortura. Algunos creerán que es patético todo eso, sin embargo, no importa.
— Feb 12, 2024 07:46AM
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