«Si viviéramos para siempre, si los rocíos de Adashino nunca se desvanecieran, si el humo del crematorio de Toribeyama nunca se disipara, los hombres apenas sentirían pena por las cosas. La belleza de la vida está en su impermanencia. [...] Para quienes aman el mundo, mil años se desvanecerían como el sueño de una noche». Kenyo Yoshida, 1330.
— Jul 11, 2018 02:00PM
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