Hasta ahora había visto llorar a Root un sinfín de veces. Lloraba porque quería el pecho, porque quería que lo cogiera en brazos, lloraba por una rabieta, y lloró al perder a su abuela. Lloraba de hecho desde el momento en el que vino a este mundo.
Esta vez, sin embargo, las lágrimas eran diferentes a las que yo conocía. Por mucho que le tendiera la mano, se derramaban en un sitio en donde yo no podía secarlas.
— Sep 03, 2026 05:53AM
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