“Cuando lo abrieron, el estómago apestaba a alcohol. El mismo hedor que te salía de la boca cuando te me acercabas y yo cerraba los ojos, te agachabas para llegar a mí, era pequeño, venías a darme un beso y pensaba que, si los cerraba, los ojos, todo iría más rápido, que te alejarías pronto, te irías y quizá, al volver, la boca no tendría ese regusto amargo”
— May 07, 2026 12:31PM
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