En cierta ocasión, mientras Adam aún vivía en el aparcamiento de caravanas, estaba cortando el ralo césped del patio cuando advirtió que llovía [...] se quedó allí de pie, mirando cómo la lluvia se acercaba. No se movió ni siquiera en el instante previo, cuando empezó a oír el golpeteo de las gotas que aplastaban la hierba. Cerró los ojos y dejó que la lluvia lo calara hasta los huesos.
Aquel beso fue igual.
— Aug 12, 2026 08:32PM
Add a comment