ya tarde, quemaban los fuegos. primero, eran sordos estampidos enanos; luego, cohetes sin cola, que se abrían arriba, en un suspiro, cual un ojo estrellado que viese, un instante, rojo, morado, azul el campo; y otros cuyo esplendor caía como una doncella desnuda que se doblara de espaldas, como un sauce de sangre que gotease flores de luz. qué faisanes de fuego por jardines de estrellas!
— Sep 08, 2026 10:49AM
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