Voy a escuchar a todas las Martas, por una vez. Pero sobre todo a las que ignoro siempre: a la frágil, a la miedosa, a la precavida. Ellas también tienen sus necesidades. Yo corriendo de un lado para otro, y las pobres desvalidas, llorando en mitad de un
supermercado como un niño con un berrinche, y yo diciendo «No hay tiempo para tonterías» y tirando de ellas y ellas dejándose arrastrar por el pasillo.
— Jun 02, 2026 01:23PM
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