Gerardo no era un hombre medianamente atractivo o
abiertamente feo, como los maridos de las otras, sino guapo, muy por encima del promedio. No tenía un trabajo mediocre como burócrata, oficinista, vendedor de seguros, técnico en cualquier cosa: era uno de los ginecólogos más reconocido en la ciudad, con un gran prestigio incluso entre sus colegas a nivel nacional.
— Apr 28, 2026 03:22PM
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