22 horas caminando, sin parar, sin descanso. Es increíble lo que el cuerpo puede llegar a aguantar.
Aunque es inevitable que la mente se rompa en algún momento dado.
Está historia es cruel, dura, pero como dice McVrives, el morbo te hace seguir viendo, en este caso, leyendo.
Porque quieres ver qué pasa con todos ellos aunque cada vez hayan más muertes en menos tiempo. Unas más desesperadas que otras
— Nov 17, 2025 10:05AM
Add a comment