[...] El hombre miró al niño aovillado en brazos de su madre, sollozando. Luego a Pintor, que sabía lo que venía a continuación. Exigencias, preguntas de por qué había dejado escapar a la criatura. De por qué no había sido lo bastante fuerte, lo bastante bueno, lo bastante experto para capturarla. En lugar de eso, el hombre cayó de rodillas y agachó la cabeza.
—Gracias. [...]
— May 14, 2026 01:32AM
Add a comment