Los pobres han sido rebeldes, pero nunca han sido anarquistas: tienen más interés que nadie en que haya algún tipo de gobierno decente. El hombre pobre se juega mucho en su país. El rico, no; puede irse a Nueva Guinea en yate. Los pobres, a veces, han objetado a ser mal gobernados; los ricos siempre han objetado a ser gobernados de cualquier manera.
— Apr 22, 2016 02:07AM
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