“Ese cuerpo, señores, que con piadosos ojos estáis mirando fue depositario de un alma en quien el cielo puso infinita parte de su riquezas. [...] Quiso bien, fue aborrecido; adoró, fue desdeñado; rogó a una fiera, importuno a un mármol, corrió tras el viento, dio voces a la soledad, sirvió a la ingratitud, de quién alcanzó por premio ser despojo de la muerte en la mitad de la carrera de su vida”.
— Aug 25, 2018 03:25PM
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