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Pablo de Rokha Pablo de Rokha > Quotes

 

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“entra pisando niebla tocando tambores de piel de fantasma sonando y tronando enriqueciendo lo imaginario con aquella tal hechura de castaño nublado cargado de pólvora y sol Raimundo (...)”
Pablo de Rokha, Escritura de Raimundo Contreras
“aceite de grande cadáver, penetrando los andrajos
desventurados,
las grietas inmensas de la colectividad
y su ladrido,
el eje del hombre, hecho de piedra tan ciega
y sin horizontes;
el animal obscuro y peludo de entonces.”
Pablo de Rokha
“extraído del subterráneo universal, engendra
la calumnia, la difamación, la mentira,
rodeándome de chacales ensangrentados que
me golpean la espalda,
y cuando yo hablo ofendo el rencor anormal del
pequeño;”
Pablo de Rokha, Epopeya: Antología
“mismamente la encina azul amamanta sus hijos
artificiales,
y la estupenda guagua amarilla
eructa de leche celeste la gran negrura filosófica;”
Pablo de Rokha
“ahora, voy a escribir las congojas del sexo,
la bestia quemada, como de fruta inútil y
poderosa,
abriendo las piernas del mundo,
lo mismo que esa gran boca peluda,
la inquietud desgarrada y furibunda, como
las razas malditas, o los crucifijos,
el mineral de fuego con la lengua afuera,
la noche inútil, sonando,
los cuernos torcidos, que parecen escarabajos
feroces,
batallando en la pelea alucinada,”
Pablo de Rokha
“Es posible, quizá, un mundo de sueño en la pupila nuestra, y he ahí por qué la ojera metafísica, creciendo con crecimiento redondo, nos extenuó, como un vino terrible: el ladrido de la eternidad humana.”
Pablo de Rokha
“Parten los trenes del destino, sin sentido, como
navíos de fantasmas.
 
Los victoriosos están muertos, los derrotados
están muertos,
cuando la ancianidad apunta la escopeta negra,
estupenda, en los órganos desesperados
como caballo de soldado desertor,
todos, no nosotros en lo agonal agonizantes,
todos están agonizando, todos
pero el agonizante soy yo, yo soy el agonizante
entre batallas, entre congojas, entre
banderas y fusiles, solo, completamente
solo, y lúgubre, sin editor, plagiado y
abandonado en el abismo,
peleando con escombros azotados,
peleando con el pretérito, por el pretérito, adentro
del pretérito, en pretericiones horribles,
peleando con el futuro,”
Pablo de Rokha
“Superior a la muerte, porque la muerte entra en la física, por entre medio de lo que vive y lo que parece lo que vive, por esa relación muerta que sostiene lo vivo, así como el grito sostiene al niño y el vacío al astro, en lo alto plantado e independiente, y la obscuridad al ciego”
Pablo de Rokha
“Qué tempestad, qué corazón, qué buitre enorme,
vestido de piedra,
un silencio de espectros de la base humana,
...
¡qué responsabilidad de masa inútil y acuchillada!,
...
un hombre y un mundo, los dos ladrando”
Pablo de Rokha
“y un entusiasmo de cabrones inútilmente griegos hincha los pechos de los pinos honrados cada uno tiene un jarro de agua sí un jarro de agua y sonríe como un planeta bien vestido semejante a un rascacielos a un presidiario a una sardina yo ando cantando recantando contracantando con mis papales subterráneos mis pantalones rojos mi sombrero amarillo mis alpargatas verdes y mi chaqueta transparente color dios y mi voz negra espesa como aguardiente de cadáver”
Pablo de Rokha
“trabaja la substancia del cementerio, su velocidad
resplandeciente,
el ojo de la unidad dispara su rifle,
su actitud de fuego y de piedra, de espantoso
gusano, de cataclismo,
su viento de hierro y de tormento,
y, encima de los muertos, crecen el invierno
y su gran máquina,
arden los sexos y los océanos y los perros, y grita
el cañoneo de las muchedumbres;”
Pablo de Rokha
“y un vagabundo son afila sus cuchillas
en los pueblos del cielo,
que se acerca la calavera en su carro de Francia,
y el ornamento de terciopelo, que da al funeral
la calidad de los siglos
emplazando al oro oxidado de las marchas
mortuorias,
que las personas del barrio no existieron nunca
entre sus panaderías y sus proverbios,
porque no existió sino lo que fue subjetivo,
y no existimos nosotros más que, apenas,
en la irrealidad vecina,
no existimos sino en su existencia, sino en sus seres
abstractos, crucificados,
en la órbita de las apariencias,”
Pablo de Rokha
“la máquina metafísica y la obscuridad ay la obscuridad soberbia de lo totalmente iluminado rigiendo las metáforas que son caminos que son sentidos que son estilos semejantes a la electricidad con tanta alma plana la presencia ultravioleta que arrastra sacos de figuras indescriptibles como el olor del vidrio mijita estructura de mosaico o sea las rayas cruzadas de la geometría cuando son dados cuadrados alucinados algo que sucede a la espalda del cementerio un bulto variable pasado a química y muy lejos”
Pablo de Rokha
“puñales de sílex, y su garrote de gigante árbol,
cuero y piedra,
o cantos guerreros, a ferocidad olorosos,
el mono, el toro,
el gran animal carnívoro y volcánico,
con inmensos cuernos de oro.”
Pablo de Rokha
“Los demonios enfurecidos con un pedazo de
escopeta en el hocico, a el antiguo y eximio
caimán de terror desensillándose, revolcándose,
refocilándose,
entre escobas de fuego y muelas de piedra y
auroras de hierro gasificado”
Pablo de Rokha
“Repitiendo sueños de muertos,
huesos de muertos, corazones de muertos, cueros
de muertos,
sexos de muertos, pechos de muertos,
rodamos, entre muertos, hacia muertos, llorando,
sí, gritando, soñando, bramando,
estrellándonos, desgarrándonos, arruinándonos,
horrorosamente y sin esperanza,
con la tumba a la espalda y adentro y afuera,
como gran todo.”
Pablo de Rokha
“tu espíritu raja la nada y hacia la nada avanza,
heroicamente,
enarbolando la hoz y el martillo,
cerrado el puño macabro de cadáver combatiente,
en incognoscibles ejércitos,
girando, girando contra sí mismo,”
Pablo de Rokha
“son demoníacos y ardientes como serpientes de
azufre, porque son besos rugiendo, pueblos
blandiendo la contradicción, gestos
mordiendo
el pan candeal quemado del presente, esta cosa
hueca y siniestra de saberse derrumbándose,
cayendo al abismo abierto por nosotros mismos,
adentro de nosotros mismos, con nosotros
mismos
que nos fuimos cavando y alimentando de
vísceras.
Así se está rígido, en círculo, como en un
ataúd redondo y como de ida y vuelta,
aserruchando sombra, hechando sombra,
apuñalando sombra,
viajando en un tren desorbitado y amargo que
anda tronchado en tres mitades y llora
inmóvil,
sin itinerario ni línea, ni conductor, ni brújula,”
Pablo de Rokha
“Escucho el regimiento de esqueletos del gran
crepúsculo,
del gran crepúsculo cardíaco o demoníaco, maníaco
de los enfurecidos ancianos,
la trompeta acusatoria de la desgracia acumulada,”
Pablo de Rokha
“y el sueño del hueso de otrora
hacia los ciruelos, los duraznos, los almendros
tremendamente floridos, sin vergüenza
ni medida,
por cuyo motivo a las vaquillas les picarán el sexo
las abejas equivocadas que capullos
los creyeron y entrará el primer jinete
y su pareja
repicando en piano de guano y bramidos”
Pablo de Rokha
“Así, qué enormes pájaros de fuego, de poesía,
de hierro,
y qué peces alegres, borrachos de naturaleza,
y qué animales y reptiles y minerales,
de cabellera soñadora
y océanos de petróleo y una gran laguna de cielos,
y las montañas resonadoras como un regimiento
de caballería,
los barros cósmicos,
y el dios radioso y tremendo del relámpago
que reluce su joya terrible.
 
O como rompiendo estos pantalones muertos,
de héroe,
de escorpión social, de civilizado,
y este cuchillo de gran alma humana y oro
flagrante, como los hábitos,
el pitecántropo cazador y sus fogatas
y sus garrotes;
estupendos animales degollados agonizan
en las gargantas nuestras, aullando
contra los puñales,
y el lirio de rubí imperial de los enamorados
estalla desde adentro de tales edades
de amanuenses impudentes.
 ”
Pablo de Rokha
“tierra de muertos, en donde madura la uva,
y ondula, como un mar, el universo temible
del hombre,
golondrina de acero que sabe canciones
automáticas,
toro de ébano, potro de ébano, galopado de
campanas y ladridos;
y estoy contento porque me gusta decir zapallo,
comba, verano, sin causa;”
Pablo de Rokha
“otros desembocan con los huesos comidos de
larvas,
otros se ponen brillantes de trajines, lo mismo
que las putas y las monedas,
otros atornillan el universo con el esqueleto,
unos están parados, otros están tendidos y otros
oscilan navegando entre universos,
todos son lo mismo,
detrás del hombre subsiste la nada que proyecta
la nada,
y el viaje ausente y sin cabeza;”
Pablo de Rokha
“No atardeciendo paz, sino el sino furioso
de los crepúsculos guillotinados,
la batalla campal de los agonizantes,
y la guerra oscura del sol contra sí mismo,
la matanza
que ejecuta la naturaleza inmortal
y asesina, como comadrona de fusilamientos.”
Pablo de Rokha
“flojo como tonto de estrella, comiendo lirios mojados de lágrimas, una risa negra y blanca, simultáneamente, blanca y negra, recorriéndole el organismo, como una gran culebra de fuego.”
Pablo de Rokha
“paso a paso y tranco a tranco
midiendo el derrumbamiento general,
calculándolo, a la sordina,
y de ahí entonces la prudencia que es la derrota
de la ancianidad;”
Pablo de Rokha
“y el drama
inútil que somos,
a la manera del vendimiador, cuando estruja
las uvas.”
Pablo de Rokha
“la intuición escalonada en escalonado,
verde-podrido, granate, tuerta, negra, ciega,
con ocasos guillotinados,
el ademán de tempestad innumerable,
la conciencia aulladora, la clínica, lo polvoroso,
lo derrengado,
y la voluntad del mueble durable,
el animal no usado, no,
la abulia, la inercia, la descomposición ilimitada
y abarcadora;
ya viene llegando la noche, ¡ay!, la noche,
la noche con su ramo de violetas;”
Pablo de Rokha
“Él tenía significado. ¿Qué sentido tienen los pálidos capitanes de multitudes, y aquel corazón de material inmundo, que les hicieron los pueblos, como un hijo a una culebra? Él tenía significado. ¿Qué sentido tiene el hombre lleno de nada, que ilumina las alcantarillas, llorando, y la ramera enamorada, que malpare sangre de ciudades, debajo del alma, y administra un cementerio de dioses, y contiene luz y produce sol, en aquella gran tierra de penas? Él tenía significado, y era el hombre lleno de nada y la ramera enamorada, que malpare sangre de ciudades.”
Pablo de Rokha
“paladeándolo y saboreándolo como a una
chicuela de quince abriles,
en la sierra minera, entre mineros, fuertes y
heroicos, o conversando con los burros
sagrados que forjaron la minería,
en tanto dos cabritos de Illapel se divierten
alegremente, en los olorosos rescoldos
fabulosos del boldo de las banderas
chilenas, gloriosos como gloriosos mostos.”
Pablo de Rokha

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