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“El mundo es caótico. Sigue así. La cruz de Cristo es necedad y escándalo. Yo soy caótico. Nazco pobre, insuficiente. Y sigo así durante toda la vida.[...] ¿Qué tirano nos ha metido en el alma la necesidad de comprenderlo todo, y de pensar mal de lo que no entendemos?, ¿Qué malvado déspota nos ha obligado a torturarnos porque estamos vacíos, porque somos caos, esperando inútilmente el día lógico y comprensible, el día en que todo esté en orden, en su sitio?”
― L'arte di ricominciare
― L'arte di ricominciare
“Necesitar ser como Dios es intrínsecamente necesitar tirar a la basura lo que se es. Ser otro distinto a uno mismo. Y esta necesidad deviene, en los modos más sofisticados y recónditos, un rechazo de sí mismo que, sin embargo, emerge como una ansiedad por uno mismo. El orgullo, el amor propio, son en realidad odio a uno mismo.”
― L'arte di ricominciare
― L'arte di ricominciare
“Para poder comenzar a hablar con Dios, para poder comenzar a mirarnos dentro, para poder comenzar a vivir de manera más auténtica, no tenemos que hacer nada: necesitamos crear un espacio de silencio, de aislamiento que implica una negación de algo, implica un ayuno de cualquier tipo.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Aceptar —una vez más— lo que somos”
― El arte de recomenzar
― El arte de recomenzar
“Qué hermoso encontrarse con un cristiano que se abandona”
― El arte de recomenzar
― El arte de recomenzar
“En griego la palabra avaricia se dice filarghirìa, o predilección por el dinero, o sea, orientación del corazón a la posesión de bienes. En latín la avaricia viene de avarus que tiene la misma matriz de avidus y parece derivar de raíces griegas como ào o aèo, onomatopeyas del acto de respirar, o mejor aspirar. Es ansia, es deseo.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Por el contrario, la solución que el Señor Jesús nos ha traído del cielo es la misericordia. La que Él tiene con nosotros, pero también la nuestra. No juzgar y no ser juzgados; no condenar y no ser condenados; perdonar y ser perdonados. ¿Pero por qué? Porque con la medida con la que midamos, nos medirán a nosotros. Es esta la frase preocupante: si tiene un atisbo de verdad, es muy seria. Porque si Dios me tuviese que medir con la misma rigurosidad, con la misma dureza, con la misma falta de comprensión que he tenido tantas veces yo, Fabio, no me salvo. De ninguna manera. Me conviene ensanchar la medida, no me puedo permitir condenar, porque vivo de misericordia. Y si Dios me pasase la cuenta de mis pecados, no habría escapatoria para mí. No tengo los recursos para permitirme el lujo de condenar a alguien, sea quien sea, y sin embargo me lo permito, solo Dios sabe cuántas veces.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Se hereda el cielo renunciando a las batallas de esta tierra, porque tenemos algo mejor que defender, algo distinto del enojo por todo aquello que, sin embargo, nos quitarán.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Las prioridades”
― El arte de recomenzar
― El arte de recomenzar
“Hay muchos irascibles fallidos... Hubieran tenido una brillante carrera de coléricos, pero son viles e implosionan. Quizá tengan esofagitis por reflujo o bruxismo, o solo son sádicos con el canario o con el hámster. El perro no, sería demasiado peligroso…”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“El mundo es caótico. Sigue así. La cruz de Cristo es necedad y escándalo. Yo soy caótico. Nazco pobre, insuficiente. Y sigo así durante toda la vida.[...] ¿Qué tirano nos ha metido en el alma la necesidad de comprenderlo todo, y de pensar mal de lo que no entendemos?”
― L'arte di ricominciare
― L'arte di ricominciare
“«La lujuria es concebir una idea de voracidad, reblandecimiento del corazón, horno de calores, acompañante de ídolos, acción infecunda, una forma sombreada, una relación imaginada, un lecho de sueños, una relación sin sentimiento, lisonja de los ojos, descaro de la mirada, deshonra de la oración, vergüenza del corazón, guía de la ignorancia»59. (Evagrio Póntico)”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Hace falta valor para escuchar y comprender, hace falta valor para no defender las cosas pequeñas y para seguir siendo dueños de la tierra, la verdadera: el propio corazón y su luz.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“El mayor placer que la naturaleza humana puede experimentar es el amor auténtico, y el amor auténtico tiene que ver, a menudo, con el dolor. Paradójico. Y noble.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“«Todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios: en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo para que recibiéramos por él la vida» (1 Jn 7b-9)
Dios es amor. Esta es su gloria. Esta es su sustancia. Jesucristo crucificado y resucitado es la visibilidad de esta gloria.
Si estoy hecho a imagen de Dios según su semejanza, entonces también yo soy amor. El amor es mi verdad. En efecto, soy yo mismo cuando amo, cuando sirvo, cuando doy la vida por alguien. El pecado no es mi verdad. El pecado es mi «falso yo mismo».”
― L'arte di ricominciare
Dios es amor. Esta es su gloria. Esta es su sustancia. Jesucristo crucificado y resucitado es la visibilidad de esta gloria.
Si estoy hecho a imagen de Dios según su semejanza, entonces también yo soy amor. El amor es mi verdad. En efecto, soy yo mismo cuando amo, cuando sirvo, cuando doy la vida por alguien. El pecado no es mi verdad. El pecado es mi «falso yo mismo».”
― L'arte di ricominciare
“Las razones en las inspiraciones del Espíritu Santo son lineales”
― El arte de recomenzar
― El arte de recomenzar
“La persona que cultiva las propias tristezas se hace cínica respecto al dolor ajeno. La tristeza contenta solo a quien la cultiva, porque no lleva a amar, sino a amargar. Hay poco que hacer, es la actitud más antiamorosa que existe.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Para calmar la ira debemos sacudirnos el loghismós victimista; para esto es útil recordar nuestros pecados, nuestros errores, recordar que no somos mejores que nadie.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Jesús no ha recibido comida de nadie, sino que tiene una comida desconocida, diferente, nueva. No solo pan, sino la voluntad del Padre, que es un gran trabajo por realizar. Jesús no ayuna. Jesús come mejor. Nosotros no podemos vencer el combate de la gula con la simple negación, necesitamos la afirmación. Nadie deja lo agradable por lo desagradable, puedes tratar de hacerlo durante un poco de tiempo y acabas volviéndote loco o dividido. No se sale del pan de la esclavitud de Egipto para ir al desierto y quedarse allí. Se sale de Egipto para ir a la leche y a la miel de la tierra de Canaán, pasando por el ayuno del desierto, que es el lugar donde se descubre la comida desconocida, pero en cualquier caso caminando hacia lo mejor, hacia la afirmación, no hacia la negación.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Muchas tentaciones son incompatibles con la belleza interior, con la verdad profunda.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Es verdad que hay que dejar de pecar, ¿pero por qué hacerlo? Está claro que hay que romper con todas las dependencias y todas las voracidades, pero si no se ilumina la meta, si no hay una luz hacia la que caminar, ¿en qué consiste esa disciplina? ¿Para qué sirve? ¡Son el bien y su alegría, los que pueden sacarme del mal, no el hecho de que el mal no se hace!”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“De ello se deduce que debemos estar muy atentos a las cosas que no aceptamos. En relación a aspectos de nuestra vida que rechazamos –nuestros límites, los hechos difíciles o absurdos y otras cosas– hay que decir que no salimos de ello hasta que no decimos un «sí» generoso a Dios, un verdadero acto de confianza, poniéndonos en Su presencia y sacando a relucir sinceramente nuestra tristeza, por los «noes» que la vida nos ha dicho; llorar ante Él, si es necesario, y abandonarnos a su Voluntad; pero no arreglárnoslas solos con la queja constante, con la lamentación que, si queda en la sombra y no la relativizamos con la fuerza de la luz, se convierte en algo que no podemos racionalizar más, y lo que pensamos no tiene el peso específico de la verdad.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“La lógica de la espera de una gran fortuna es la de la alienación, la de habitar mentalmente en la irrealidad anhelada. La idea es que la vida es una gran fortuna económica. Es la misericordia de Dios, la que nos lleva a amar, la que nos da la vida, la verdadera. ¡Qué actual es el pensamiento de estos Padres del desierto!”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
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“En suma”
― El arte de recomenzar
― El arte de recomenzar
“Hay que considerar una cosa: ¿cómo me recompone Dios?”
― El arte de recomenzar
― El arte de recomenzar
“Si un niño no crece con ritmos sanos”
― El arte de recomenzar
― El arte de recomenzar
“Jesús toma la firme decisión de ir a Jerusalén porque está en el plan del Padre ser elevado en alto. Y enseguida Lucas cuenta cómo es la actitud de quien acepta la prioridad: lo secundario puede fallar. No se pierde tiempo con polémicas”
― El arte de recomenzar
― El arte de recomenzar
“Amar implica que las relaciones sean más relevantes que los apetitos. Y mil veces”
― El arte de recomenzar
― El arte de recomenzar
“no podemos iniciar la oración si no estamos en actitud sobria, despierta, profunda, interior y todo aquello que se infiere, pues de otro modo será cualquier cosa que se nos viene encima y no nos sirve para nada. Poco hay que hacer: para poder orar es preciso comenzar con el ayuno... Si una persona quiere orar por la mañana, debe ayunar un poco del sueño y debe levantarse antes. Es inútil que busque «optimizar» los tiempos: o lo hace bien, es decir, con calma, o no hay nada que hacer. Y si uno quiere tomar las riendas de la propia vida por la tarde deberá renunciar a perderse en necedades televisivas, deberá apartarse de comunicaciones frívolas –sobre todo del mundo hipnótico de las redes sociales– o de actos dispersivos de cualquier tipo.”
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
― El arte del Buen Combate: La libertad interior y los ocho pensamientos malignos
“Tener la impronta de la naturaleza divina dentro de sí, tener la imagen de Dios, quiere decir ser fecundo, tener deseo de generar vida, de procurar vida, de cuidar la vida, de cultivarla. La fecundidad me parece el más nítido de los principios de discernimiento. Una de las cosas más inútiles es hacer discernimiento para llegar a entender quién soy, pues la verdadera pregunta es: ¿para quién soy? Estar contento de mí mismo —para mí mismo y nada más— será mi horror. Si al final no me abro a nadie, ni siquiera yo soy alguien.”
― L'arte di ricominciare
― L'arte di ricominciare




