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“Todo el pensamiento de Francisco está marcado por una filosofía de la polaridad que desea unir intelecto y corazón, razón y sentimiento contra las tendencias racionalistas propias del pensamiento moderno. Esto se debe a que «la elección ignaciana no es nunca meramente teórica, sino que supone una dimensión de pathos»494. El pensamiento concreto es un pensamiento patético, un pensamiento que sufre el impacto del estar sumergido en la carne, lleva el sello de la alegría y del dolor que marcan la condición humana. Esta condición es abrazada por la teología según una sensibilidad que es sugerida por el tiempo histórico. En esto no hay ningún historicismo, sino solo la realización de la dinámica propia de la Encarnación. Para Francisco, la teología de la ternura se justifica hoy a partir de dos razones fundamentales.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“una humanidad herida, una humanidad que lleva heridas profundas. No sabe cómo curarlas o cree que no sea verdaderamente posible curarlas. Y no son solo las enfermedades sociales y las personas heridas por la pobreza, por la exclusión social, por las tantas esclavitudes del tercer milenio. También el relativismo hiere a muchas personas: todo parece igual, todo parece lo mismo. Esta humanidad tiene necesidad de misericordia. Pío XII, hace más de medio siglo, había dicho que el drama de nuestra época era el haber perdido el sentido del pecado, la conciencia del pecado. A esto hoy se añade el drama de considerar nuestro mal, nuestro pecado, como incurable, como algo que no puede ser sanado y perdonado. Falta la experiencia concreta de la misericordia. La fragilidad de los tiempos en que vivimos también es esta: creer que no existe posibilidad de rescate, una mano que te alza, un abrazo que te salva, te perdona, te vuelve a levantar, te inunda de un amor infinito, paciente, indulgente; que te vuelve a encarrilar527.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“La Iglesia valora la acción de Dios en las demás religiones, y «no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que […] no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres». Pero los cristianos no podemos esconder que «si la música del Evangelio deja de vibrar en nuestras entrañas, habremos perdido la alegría que brota de la compasión, la ternura que nace de la confianza, la capacidad de reconciliación que encuentra su fuente en sabernos siempre perdonados-enviados. Si la música del Evangelio deja de sonar en nuestras casas, en nuestras plazas, en los trabajos, en la política y en la economía, habremos apagado la melodía que nos desafiaba a luchar por la dignidad de todo hombre y mujer». Otros beben de otras fuentes. Para nosotros, ese manantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo. De él surge «para el pensamiento cristiano y para la acción de la Iglesia el primado que se da a la relación, al encuentro con el misterio sagrado del otro, a la comunión universal con la humanidad entera como vocación de todos»”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Cuánto necesita aprender nuestra familia humana a vivir juntos en armonía y paz sin necesidad de que tengamos que ser todos igualitos»392.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Con Bergoglio se sienta en la sede de Pedro el papa de las periferias, de las metrópolis latinoamericanas rodeadas de grandes arrabales, del continente lacerado por tantas injusticias y miserias. Es la voz de los pobres la que resuena en el magisterio del papa y de la que la Iglesia, fiel a Cristo, no puede renegar.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Como John Henry Newman, a quien declaré santo en octubre de 2019, veo la verdad siempre más allá de nosotros, pero llamándonos a través de nuestras conciencias. Es como una «luz amable» que normalmente no llega mediante la razón «sino mediante la imaginación, lo que quiere decir por impresiones directas, por el testimonio de hechos y de acontecimientos, mediante la historia y la descripción», como escribió en su Ensayo para contribuir a una Gramática del Asentimiento. Newman estaba convencido, como lo estoy yo, de que si aceptamos lo que pueden parecer verdades contradictorias a primera vista y confiamos en esa luz amable que nos guía, en algún momento llegaremos a ver una verdad mayor que todavía no conocemos. Me gusta pensar que no poseemos la verdad, sino que la verdad nos posee y constantemente nos atrae desde la belleza y la bondad.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“En los EE. UU. no «arraiga» una posición global, que afronte la lucha contra el aborto en el marco de una defensa integral de la vida en todas sus manifestaciones. La afirmación de Senèze permite comprender por qué el mundo norteamericano, y, en buena medida, también la Iglesia estadounidense, no comprende hoy al papa Francisco. La ideología neocon, el «americanismo católico», constituye un bloque ideológico que impide reconocer la forma «católica» del magisterio de Francisco. Los católicos prolife, favorables a la vida del embrión, en los EE. UU., son también favorables a la pena de muerte, a la industria armamentística, a las guerras preventivas, al rechazo de la cuestión ecológica, a la plena aceptación del modelo capitalista con sus «valores». Para ellos, la Doctrina social de la Iglesia es una doctrina sospechosa, impregnada de elementos procedentes del marxismo y de la izquierda en general.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“El papa escribe en Evangelii gaudium: «La Iglesia ‘en salida’ es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad»451.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“latinoamericano. Francisco desarrolla su teología de la ternura dentro del contexto del mundo contemporáneo, que no conoce ya la gratuidad del verdadero amor, dividido entre anafectividad y eros. Este mundo está caracterizado por una suerte de orfandad espiritual.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Si las observaciones del padre Spadaro y de Figueroa son correctas, eso significa que el pontificado de Francisco se pone en contra del modelo teológico-político que desde hace treinta años está cambiando la forma de la conciencia eclesial. Esto explica el frente de la reacción y de las incomprensiones.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo no he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar. Las enseñanzas de la Iglesia, sean dogmáticas o morales, no son todas equivalentes. Una pastoral misionera no se obsesiona por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente. El anuncio misionero se concentra en lo esencial, en lo necesario, que, por otra parte es lo que más apasiona y atrae, es lo que hace arder el corazón, como a los discípulos de Emaús. Tenemos, por tanto, que encontrar un nuevo equilibrio, porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio. La propuesta evangélica debe ser más sencilla, más profunda e irradiante. Solo de esta propuesta surgen luego las consecuencias morales265.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“La acogida del hijo que regresa se describe de un modo conmovedor: «Estaba él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó» (v. 20). Cuánta ternura; lo vio cuando él estaba todavía lejos: ¿qué significa esto? Que el padre subía a la terraza continuamente para mirar el camino y ver si el hijo regresaba; ese hijo que había hecho de todo, pero el padre lo esperaba. ¡Cuán bonita es la ternura del padre! La misericordia del padre es desbordante, incondicional, y se manifiesta incluso antes de que el hijo hable. Cierto, el hijo sabe que se ha equivocado y lo reconoce: «He pecado... trátame como a uno de tus jornaleros» (v. 19). Pero estas palabras se disuelven ante el perdón del padre. El abrazo y el beso de su papá le hacen comprender que siempre ha sido considerado hijo, a pesar de todo523.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“La recensión que hace Weigel de la encíclica papal del año 2009 era una clara muestra del desacuerdo existente entre el autor y la perspectiva de Benedicto XVI. Caritas in veritate rompía la ilusión sobre la que se había construido el proyecto neocon: el de la identificación entre el catolicismo y el capitalismo a partir del «viraje» llevado a cabo por la Centesimus annus. Los neocon pasaron a ser de apologetas del pontificado a críticos, en parte. El americanismo católico se manifestaba tal como era: una forma de acomodamiento y de legitimación del poder económico y político madurado en una generación de intelectuales católicos, supervivientes de la izquierda, durante la era Reagan.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“El nombre de Dios es Misericordia: Sí, creo que este es el tiempo de la misericordia. La Iglesia muestra su rostro materno, su rostro de madre, a la humanidad herida. No espera a que los heridos llamen a su puerta, sino que los va a buscar a las calles, los recoge, los abraza, los cura, hace que se sientan amados. Dije entonces, y estoy cada vez más convencido de ello, que esto es un kairós, que nuestra época es un kairós de misericordia, un tiempo oportuno498.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“El cristiano en cuanto testigo se convierte aquí en alguien que «se oculta, lleno de ternura, en aquellos pequeños gestos, gestos de proximidad, donde toda la palabra se hace carne: carne que se acerca y abraza, manos que tocan y que vendan, que ungen con aceite y alivian las heridas con el vino; carne que se acerca y acompaña, que escucha; manos que parten el pan»504.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“el elemento religioso no debe confundirse nunca con el político. Confundir poder espiritual y poder temporal significa poner uno al servicio del otro. Un rasgo claro de la geopolítica del papa Francisco consiste en no dar apoyos teológicos al poder para imponerse o para encontrar un enemigo interno o externo a combatir. Hay que huir de la tentación transversal y ‘ecuménica’ de proyectar la divinidad sobre el poder político que se reviste de ella para sus propios fines. Francisco socava desde dentro la máquina narrativa de los milenarismos sectarios y del ‘dominionismo’, que prepara para el apocalipsis y para el ‘choque final’. El énfasis puesto en la misericordia como atributo fundamental de Dios expresa esta exigencia radicalmente cristiana. Francisco quiere romper el vínculo orgánico entre cultura, política, instituciones e Iglesia. La espiritualidad no puede ligarse a gobiernos o a pactos militares, porque ella está al servicio de todos los hombres. Las religiones no pueden considerar a algunos como enemigos jurados ni a otros como enemigos externos. La religión no debe convertirse en la garantía de los grupos dominantes. Y sin embargo, es justo esta dinámica de espurio sabor teológico la que intenta imponer su propia ley y su propia lógica en el campo político»”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cf. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que golpea desde fuera la puerta para entrar... Pero a veces pienso que Jesús llama desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial pretende tener a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir. La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros. Simplificando; hay dos imágenes de Iglesia: la Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí. Esto debe dar luz a los posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas. Pensando en el próximo papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración a Jesucristo ayude a la Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que la ayude a ser la madre fecunda que vive de «la dulce y confortadora alegría de evangelizar»453.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Un texto fuertemente crítico para con el neocapitalismo se convierte en un manual apologético del mismo. La violencia hermenéutica giraba en torno a un único punto, el § 42 de la encíclica en la que el papa se preguntaba: Volviendo ahora a la pregunta inicial, ¿se puede decir quizá que, después del fracaso del comunismo, el sistema vencedor sea el capitalismo, y que hacia él estén dirigidos los esfuerzos de los países que tratan de reconstruir su economía y su sociedad? ¿Es quizá este el modelo que es necesario proponer a los países del Tercer Mundo, que buscan la vía del verdadero progreso económico y civil? La respuesta obviamente es compleja. Si por «capitalismo» se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de «economía de empresa», «economía de mercado», o simplemente de «economía libre». Pero si por «capitalismo» se entiende un sistema en el cual la libertad, en el ámbito económico, no está encuadrada en un sólido contexto jurídico que la ponga al servicio de la libertad humana integral y la considere como una particular dimensión de la misma, cuyo centro es ético y religioso, entonces la respuesta es absolutamente negativa129.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“En realidad, si bien puede ser percibido como «progresista», en diversos aspectos puede ser considerado también Francisco como un «conservador». Jamás ha escondido su aversión por el «crimen» del aborto, un «homicidio» remacha. [...] Francisco no puede ser confinado, efectivamente, en el arco progresista-conservador. Tampoco, además, en el de izquierda-derecha, pues critica tanto el «progresismo adolescente» de moda en América Latina desde Chávez a Kirchner, como el neoliberalismo triunfante267.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Del mismo modo, en el terreno religioso, la fe no produce sus efectos sino allí donde sigue siendo fe, y no cálculo. La civilización de la Europa cristiana ha sido constituida por gentes cuyo objeto no era en modo alguno constituir una «civilización cristiana», sino sacar al máximo las consecuencias de su fe en Cristo. La debemos a gentes que creían en Cristo, no a gentes que creían en el cristianismo. Esas gentes eran cristianas, y no lo que cabría llamar «cristianistas». Un buen ejemplo es el suministrado por el papa Gregorio Magno, cuya reforma sentó las bases del Medievo europeo. Creía muy cercano el fin del mundo. Y, en su mente, este había de privar en cualquier caso a toda «civilización cristiana» del espacio en que desplegarse. Lo que él montó, que había de durar más de un milenio, no era para él más que un orden de marcha totalmente provisional, un modo de ordenar una casa que se ha de abandonar. A la inversa, los que se proponen «salvar el Occidente cristiano» despliegan a veces una práctica que se sitúa fuera de lo que autoriza la ética cristiana, o incluso la moral común37.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“No compete al césar la salvación del mundo, tampoco le compete a América. La economía de la fe es diferente de la economía de las «civilizaciones». Estas últimas tienen necesidad de la fuerza, de la constricción, de los ejércitos. El modelo capitalista, tan alabado por los teocon, tiene necesidad de víctimas. La fe, en cambio, es mansa, «solo puede ejercer una atracción sobre la libertad».”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Han exhortado a los obispos a presentar la enseñanza católica de un modo que distorsiona los conceptos clave y divide el Cuerpo de Cristo. La más epatante de sus estrategias ha sido la de presentar el pensamiento del papa Juan Pablo II en términos duros y dualistas, lo que les ha llevado a celebrar a los católicos republicanos como guerreros de la cultura de la vida y a castigar a los católicos que han votado por los demócratas como servidores de la cultura de la muerte. Ahora bien, una cultura no se puede reducir a un partido político. Y construir una cultura de la vida requería mucho más que la oposición al aborto: requería también la asistencia a los más vulnerables. Ningún partido político americano es el partido de los santos. Alguien podría haber dicho que la concepción funcionalista de la comunidad religiosa estaba motivada por una buena conclusión: el deseo apasionado de poner fin al aborto y restaurar la moralidad sexual tradicional. Pero he aquí la ironía del proyecto de Neuhaus: al tratar el credo teológico y el compromiso como simples instrumentos de voluntad política, la visión de la religión de Neuhaus resonaba más cercana a Feuerbach, Marx y Leo Strauss que a la de los Padres de la Iglesia. Al separar a la propia Iglesia de lo políticamente puro de los «ho polloi» (la plebe) del Cuerpo de Cristo, su eclesiología refleja mejor el sectarismo protestante que el catolicismo romano. Al denigrar a «élites» poderosas mientras creaba su fuerza de élite para el Partido Republicano, sus tácticas políticas tenían algo más que una semejanza pasajera con las de Saul Alinsky. El papa Francisco no está intentando expulsar a los católicos conservadores de la Iglesia. Pero ha detenido decididamente sus esfuerzos para expulsar a todos los otros52.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“La vida es oposición y la oposición es fecunda. Por eso, «el modelo no es la esfera, que no es superior a las partes, donde cada punto es equidistante del centro y no hay diferencias entre unos y otros. El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad. Tanto la acción pastoral como la acción política procuran recoger en ese poliedro lo mejor de cada uno. Allí entran los pobres con su cultura, sus proyectos y sus propias potencialidades. Aun las personas que puedan ser cuestionadas por sus errores, tienen algo que aportar que no debe perderse. Es la conjunción de los pueblos que, en el orden universal, conservan su propia peculiaridad; es la totalidad de las personas en una sociedad que busca un bien común que verdaderamente incorpora a todos»”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“También en este caso se dejaba ver la proximidad con la perspectiva que asumirá después Francisco —la concepción misionera de la fe—. La reflexión de Brague permitía, de este modo, hacer salir a la luz el equívoco sobre el que se construía la posición teocon-cristianista: la identificación entre fe y civilización, el mismo que denunciaba Jacques Maritain en Humanismo integral cuando la Edad Media, elevada a modelo de la «civilización cristiana», servía, en 1936, para dar cuerpo a un antimoderno filofascista.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Se trata de superar el horizonte guerrero dominado por la figura del enemigo. «Es necesario que el obispo perciba lúcidamente la batalla entre la luz y la oscuridad que se combate en este mundo. Pero, ay de nosotros si convertimos la cruz en bandera de luchas mundanas, olvidando que la condición de la victoria duradera es dejarse despojarse y vaciarse de sí mismo (cf. Flp 2,1-11).”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“La Iglesia en salida es una Iglesia que se dirige hacia las periferias humanas. Periferias que son tan sociales como existenciales. Tocamos aquí un punto neurálgico del pontificado de Francisco, un punto que le lleva muy lejos de la perspectiva centralista y occidentalista de los neocon. La Iglesia en «salida» es la que sale al encuentro de las periferias existenciales. Este encuentro ha sido bloqueado, en el curso de estos dos últimos decenios, por una creciente burocratización de la vida eclesial, de los sacerdotes y de los pastores, basada en roles y en distancias, en carrerismos y formalidades. Para el papa, la secularización actual no es únicamente fruto de un modelo económico que disuelve todo tipo de relación social y desacraliza todo, excepto las mercancías. También es fruto de una burocratización eclesiástica, de una distancia infinita entre los obispos y el clero, entre este y el pueblo. No es solo la Ratio la que se cierra a lo sobrenatural en el positivismo imperante, sino que es también la Fides la que se ha ideologizado, «clericalizado». La enfermedad del cristianismo contemporáneo se llama clericalismo. Ya no se trata de la mundanización de la fe de los años 70 del siglo pasado, la que surgía del compromiso histórico-político de un cristianismo bajo la hegemonía de la cultura marxista. Ahora se trata de una nueva mundanización, la propia de una derecha católica que acepta in toto la cultura de los «descartes», la lógica sacrificial del neocapitalismo vencedor que siguió al 89. Solo pide pactar en algunos valores, valores que son disueltos precisamente por el neocapitalismo que es aceptado sin críticas. De este modo, un catolicismo de orden, perfectamente insertado en el poder del mundo, se legitima mediante la defensa de una ortodoxia ética que la «sociedad líquida» disuelve a cada paso. El catolicismo se convierte aquí en una reserva india, en perenne dialéctica con el mundo sin que se pueda indicar puntos positivos, lugares de cruce. Lo que falta en este clericalismo ético es precisamente Cristo, Cristo como el sujeto del Encuentro, Cristo como aquel que impulsa a salir hacia las «periferias».”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Más allá del torpe intento de distinguir entre «derrame» y «trickle-down», Novak captaba en su artículo el nodo neurálgico, el punto que hacía imposible toda versión «americanista» del papa «sudamericano». Los neocon se encontraban frente a un papa «inasimilable». No quedaba más que levantar acta y poner en guardia a la opinión pública del peligro que representaba el pontífice «argentino». Ante ese peligro, el movimiento neocon, en su doble alma religiosa y laica, se encontrará con el frente del conservadurismo católico, americano y europeo, que se estratifica a partir de los años 90. De ahí viene la extraña alianza entre liberal conservadores y reaccionarios católicos, hostiles al concilio Vaticano II, que constituirá la ola de choque contra el pontificado de Francisco. Situados en las antípodas del juicio que debe emitirse sobre lo moderno, los liberales conservadores y los tradicionalistas católicos se encuentran en la batalla ética contra el relativismo y en la adhesión sin reparos al modelo capitalista-occidental. Ambos polos de la coalición ven en Bergoglio al adversario, al corruptor de la Iglesia y el peligro para el orden político-económico.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“En los últimos años la expresión «populismo» o «populista» ha invadido los medios de comunicación y el lenguaje en general. Así pierde el valor que podría contener y se convierte en una de las polaridades de la sociedad dividida. Esto llegó al punto de pretender clasificar a todas las personas, agrupaciones, sociedades y gobiernos a partir de una división binaria: «populista» o «no populista». Ya no es posible que alguien opine sobre cualquier tema sin que intenten clasificarlo en uno de esos dos polos, a veces para desacreditarlo injustamente o para enaltecerlo en exceso. [...] Los grupos populistas cerrados desfiguran la palabra «pueblo», puesto que en realidad no hablan de un verdadero pueblo. En efecto, la categoría de «pueblo» es abierta. Un pueblo vivo, dinámico y con futuro es el que está abierto permanentemente a nuevas síntesis incorporando al diferente. No lo hace negándose a sí mismo, pero sí con la disposición a ser movilizado, cuestionado, ampliado, enriquecido por otros, y de ese modo puede evolucionar401.”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)
“Por eso «la era Bush coincidió también, después del 11 de septiembre, con el despertar de la religión civil americana, que parecía adormecida desde hacía tiempo. La religión civil americana, o más simplemente la religión americana, es una religión especial porque ha brotado de la sacralización política de los Estados Unidos como una nación bendecida por Dios. El fundamento de esta religión civil es la convicción de que el Creador le ha regalado al pueblo americano los valores de la democracia, para que el pueblo americano se los regale a todos los pueblos del mundo. Los Estados Unidos se consideran, desde su nacimiento, la única ‘democracia de Dios’ genuina»”
Massimo Borghesi, El desafío Francisco: Del neoconservadurismo al «hospital de campaña» (100xUNO nº 93)

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