Goodreads helps you follow your favorite authors. Be the first to learn about new releases!
Start by following Huilo Ruales.
Showing 1-6 of 6
“Así debe ser el infierno pensaba. Infierno no con llamas sino con silencio. El silencio quema más.”
― Maldeojo
― Maldeojo
“Triste ha sido ver un puterío muerto. El silencio es más pesado y la sombra es más espesa. Pensar que de allí la música se regaba como lava encima de Rioseco. Pensar que allí había sido el reino del baile, la bebida y el fornique y todo estaba quieto. Vacío. Mudo.”
― Maldeojo
― Maldeojo
“La fiesta de carnaval, de la Virgen del Consuelo, del Trigo y de San Juan, sin la Chela resultaron peor que bailar entre hombres. Sin ella el torneo de fútbol parecía rayuela. Las corridas de toros ordeño de vacas. Las verbenas velorios.”
― Maldeojo
― Maldeojo
“Tan insípida su vida, tan sin su propia iniciativa, que en la infancia ni nunca Joséluis conoció algo sobre su sexualidad. Cuando conoció a Eulalia no sintió fiebre ninguna, ni aquello que los otros experimentaban como un estado de alma y cuerpo enajenado, hermoso, excepcional. Por eso ni siquiera pudo jamás entender la violencia sexual, la pasión, El divorcio provenía para Joséluis, de un choque de sicologías, de una contradicción de puntos de vista sobre la vida; y el adulterio, más bien, de una inmadurez moral, cristiana, de formación. En todo caso los conflictos amatorios que a veces se suscitaban en la realidad y siempre en la ficción, más bien eran una muestra de locura y fantasía. Y Joséluis siempre fue cuerdo, práctico, el modelo de la ecuanimidad. Por eso, concomitante a la lógica de su vida le advino en el momento oportuno Eulalia. Apareció en el engranaje social de la familia y la tramoya estaba lista como para que no hubiese otra alternativa. Su libreto de estudiante de leyes, formal, respetuoso, ayudó a sus padres para que en el momento más adecuado se ensartara en el del matrimonio. Y la vida marital, íntima, no había sido otra cosa que la ternura, esa interdependencia mimética y natural de dos personas que conviven. Se podía contar con los dedos, pese a veinticinco años de matrimonio, las veces que en el anonimato de la oscuridad del dormitorio y casi siempre surgiendo del lado onírico, sobre todo por iniciativa de ella, copulaban sus cuerpos, no con ansia febril, sino por obediencia social, sicológica, y quizá por higiene sexual. Un esporádico acto frío e independiente, como un acoplamiento de cuerpos hechos de vapor y terriblemente distantes de sus almas. De su alma, de su siquis, por lo menos.”
― Fetiche y Fantoche
― Fetiche y Fantoche
“Novios viejos bajo la lluvia parecíamos. Abuelos recién casados y bañados con todo y ropa. Novios muertos recogiendo los pasos en los charcos. Rengos, lentos y borrachos ayudándonos para no resbalar. La Fetiche y el Fantoche, entrando y saliendo de las casas. Viendo la pena que tenían los cachivaches de la gente. Los retratos colgados y torcidos. El eco del olor de la gente. Las ropas sobre las camas. Los platos con telarañas en las mesas.”
― Maldeojo
― Maldeojo
“Otra cosa que daba ganas de llorar a dúo era ver las fotos. Pendejos, sonreídos como si fueran eternos, como si no iban a quedar en nada, en polvo. Ni siquiera en recuerdo.”
― Maldeojo
― Maldeojo





