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Selva Almada Selva Almada > Quotes

 

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“Desde chicas nos enseñaban que no debíamos hablar con extraños y que debíamos cuidarnos del Sátiro. El Sátiro era una entidad tan mágica como, en los primeros años de la infancia, la Solapa o el Viejo de la Bolsa. Era el que podía violarte si andabas sola a deshora o si te aventurabas por sitios desolados. El que podía aparecer de golpe y arrastrarte hasta alguna obra en construcción. Nunca nos dijeron que podía violarte tu marido, tu papá, tu hermano, tu primo, tu vecino, tu abuelo, tu maestro. Un varón en el que depositaras toda tu confianza.”
Selva Almada, Chicas muertas
“No sabía que a una mujer podían matarla por el solo hecho de ser mujer, pero había escuchado historias que, con el tiempo, fui hilvanando. Anécdotas que no habían terminado en la muerte de la mujer, pero que sí habían hecho de ella objeto de la misoginia, del abuso, del desprecio.”
Selva Almada, Chicas muertas
“Este hombre no es de este monte y el monte lo sabe. Pero lo deja. Que se meta,”
Selva Almada, No es un río
“Se notaba que el Willy nunca había estado casado. A veces los rencores atan más que el amor.”
Selva Almada, El desapego es una manera de querernos
“Now, down here, his head buzzing and the sky so white it hurts. Pure blinding light like in the sci-fi movies when they took the little ones to matinees at the Cervantes. He’s tired. Too much partying, he thinks. You play, you pay. He wants to shut his eyes in case that helps with the dizziness. He starts letting his eyelids drop, and then suddenly he gets it and opens them as wide as they’ll go, making a superhuman effort to keep them that way because it’s hit him and he realizes he’s dying.”
Selva Almada, Brickmakers
“Ojo. No estoy hablando mal, eh… no me malentiendas. Gracias a los ladrillos mi madre nos crió a todos. A los ladrillos y a los vestidos de novia. —Vuelve a reírse—. Mirá vos, justo las dos cosas que se necesita para armar una familia.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Estela Miranda sabía que, aunque los hijos se hacen de a dos, una siempre está sola para traerlos al mundo.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Un día su cuerpo dejará de quedarle chico a tanta furia como siente desde que tiene memoria.”
Selva Almada, Ladrilleros
“el olor de los Jockey que el viejo iba fumando en el trayecto, el pucho colgado en la comisura de la boca; cuando agarraban velocidad parecía una locomotora. Y el olor a la colonia para después de afeitar. Ese era el olor de los varones.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Marciano solía sentarse afuera las noches en que el calor hacía imposible quedarse adentro. Es decir, casi todas las noches del año, excepto las del invierno, tan breve como un suspiro. Todo el barrio estaba siempre afuera de las casas hasta muy tarde, hasta que el cansancio era más fuerte que el calor, hasta que los cuerpos se rendían y se resignaban al sopor de las piezas con ventiladores echando aire caliente sobre las pieles transpiradas, moviendo apenas el humo de los espirales”
Selva Almada, Ladrilleros
“los recuerdos son así: uno agranda las cosas o las vuelve a ver con ojos de changuito.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Celina era temerosa y creía que estos pensamientos podían volverse en su contra.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Tal vez esa sea tu misión: juntar los huesos de las chicas armarlas, darles voz y después dejarlas correr libremente hacia donde sea que tenga que ir.”
Selva Almada, Chicas muertas
“Antes de decirle que sí al cura, Celina le había dicho que sí a su novio, a la urgencia de sus besos que le dejaban el cuello y los hombros llenos de pequeños moretones. Que era como decirle, también, que no a su padre, que se oponía a la relación”
Selva Almada, Ladrilleros
“El dedo se fue casi atrás de Eusebio. A las pocas semanas de enterrar al amigo, al compadre, al hermano. Como si una parte suya, real y concreta, tuviera que morirse también.”
Selva Almada, No es un río
“Era una noche linda, con ese olor a nuevo que tiene el aire después de las lluvias.”
Selva Almada, Ladrilleros
“It must have been one of those scorching afternoons, streaks of sweat marbling their dust-covered skins, enjoying a pile of bitter oranges plundered from some orchard, that Marciano and Pájarito became friends. They were the same age and they both had guts: they weren’t scared of heights or dogs or bigger boys.”
Selva Almada, Ladrilleros
“A knife is almost like a continuation of your arm; you’d feel the other man’s life slipping out through the wound, the enemy blood gushing up the handle and wetting your clenched fist.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Allá, hasta el carácter de la gente debía ser más amable. Acá no se puede, acá todo tiene que ser violento, a la fuerza.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Hacer fuego era su manera de sacar la rabia, de ponerla afuera de su pecho, como si les dijera: miren qué grande puede ser mi furia, cuidado que puede alcanzarlos.”
Selva Almada, No es un río
“His mother’s skirt moved in front of him like a curtain revealing and hiding the landscape as the cloth blew about in the wind.”
Selva Almada, The Wind That Lays Waste
“Chins slightly raised. Eyes locking on eyes.

The rest hardly matters: an afternoon of scalding sun, a cloudy night, the middle of a dance hall, the soccer field in the pink evening light, some street in the center of town.

Meanwhile, the music is always the same: the panting, the sound of fists, the cracking of knuckles before they land the first blow, the hiss of saliva, the occasional groan when a jab lands right in the liver, and the guys egging them no, always slightly hushed so as not to break the spell, and now and then a rapturous cry because their fight is beautiful to see.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Aunque los árboles de su casa se doblaran con el peso de las frutas, siempre sabe mejor la fruta ajena.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Los hombres golpean a sus mujeres alguna vez en la vida. A eso también lo había aprendido.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Tomorrow. In the evening, we are all optimists. We think that when the light of a new day fills the sky above us, we will be able to change everything and begin afresh. But the next morning we wake up exhausted, tired before we start the day, and we leave it all to tomorrow again. And tomorrow is no longer twenty-four hours long. Tomorrow ends up being years and years of the same misery. I say to you: Tomorrow is now.”
Selva Almada, The Wind That Lays Waste
“No sabía que a una mujer podían matarla por el solo hecho de ser mujer,”
Selva Almada, Chicas muertas
“Para Delia no había cosas de Dios ni cosas del diablo sino que era todo lo mismo: creencias de gente bruta.”
Selva Almada, No es un río
“Es la música y las voces, murmullos apagados que de golpe se encienden con algunas risas. Es ese rumor que se le mete en la cabeza y va trayéndolo despacito, de vuelta.”
Selva Almada, Ladrilleros
“Abajo del bote, el río es más negro que la noche.”
Selva Almada, No es un río
“Se diría que cada uno fue tomando conciencia de su propio cuerpo durante esas riñas: cómo los puños se iban endureciendo, cómo los brazos se iban volviendo más largos y elásticos, cómo se hinchaban las venas del cuello acarreando sangre a los corazones agitados, cómo los vientres se iban poniendo más planos, y cómo iba creciendo el bulto adentro de los pantalones. Rozando, estrechando, empujando y golpeando el cuerpo del otro se dieron cuenta de los cambios que la edad operaba en el propio. Y en alguno de esos forcejeos se habrán visto a sí mismos, duplicados, como en un espejo.”
Selva Almada, Ladrilleros

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No es un río No es un río
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El viento que arrasa El viento que arrasa
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