Apologiadelonce Quotes

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Jorge Luis Borges
“Como en los sueños,
detrás del rostro que nos mira no hay nadie.
Anverso sin reverso,
moneda de una sola cara, las cosas.
Esas miserias son los bienes
que el precipitado tiempo nos deja.
Somos nuestra memoria,
somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
ese montón de espejos rotos.”
Jorge Luis Borges

José Hernández
“Vamos suerte, vamos juntos
dende que juntos nacimos-
y ya que junto vivimos
sin podernos dividir...
yo abriré con mi cuchillo
el camino pa seguir.”
José Hernández, El Gaucho Martín Fierro

Dante Alighieri
“Aquel es el mas bajo, el mas sombrio, y el lugar de los cielos mas lejano; bien se el camino, puedes ir sin miedo.
Este pantano que gran peste exhala en torno ciñe la ciudad doliente, donde entrar no podemos ya sin ira.”
Dante Alighieri, Divina Commedia

Luis Alberto Spinetta
“Dónde está el lugar al que todos llaman cielo?
Si nadie viene hasta aquí a cebarme unos amargos, como en mi viejo umbral
¿Por qué habré venido hasta aquí, si no puedo más de soledad?
Ya no puedo más de soledad”
Luis Alberto Spinetta, El anillo del Capitán Beto

Oscar Wilde
“Es sangre de lady Eleonore de Canterville, que fue muerta en ese mismo sitio por su propio marido, sir Simon de Canterville, en 1565. Sir Simon la sobrevivió nueve años, desapareciendo de repente en circunstancias misteriosísimas. Su cuerpo no se encontró nunca, pero su alma culpable sigue embrujando la casa. La mancha de sangre ha sido muy admirada por los turistas y otras personas y no puede quitarse.

—Todo eso son tonterías —exclamó Washington Otis—. El producto quitamanchas, el limpiador incomparable Campeón, marca Pinkerton, y el detergente Paragon harán desaparecer eso en un instante.”
Oscar Wilde, El fantasma de Canterville

Edgar Allan Poe
“Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!”
Edgar Allan Poe, El Cuervo y Otros Cuentos

Dante Alighieri
“Bien noté que del cielo era enviado,
y me volví al maestro que hizo un signo
de que estuviera quieto y me inclinase.
¡Cuán lleno de desdén me parecía!
Llegó a la puerta, y con una varita
la abrió sin encontrar impedimento.
«¡Oh, arrojados del cielo, despreciados!
-gritóles él desde el umbral horrible-.
¿Cómo es que aún conserváis esta arrogancia?”
Dante Alighieri, Divina Commedia

Eduardo Galeano
“El chocolate estaba prohibido a los mortales. La espumosa bebida era deleite de los dioses, y sólo de ellos, hasta que uno de ellos los traicionó.

Quetzalcóatl bajó desde los cielos y se vino a vivir con los toltecas, gente sufrida que se mataba trabajando. Fue él quien les regaló esa alegría: en la barba les trajo, escondidas, las cuatro semillas del cacao, que había robado a sus hermanos. Y fue adorado por los toltecas, que en el trono lo sentaron y alzaron un gran templo, en la ciudad de Tula, para darle casa.

Cuando los dioses vieron que los toltecas bebían chocolate, enviaron al dios de la noche en misión de venganza. El dios de la noche se deslizó a la tierra por un largo hilo de araña, se disfrazó de mercader, se hizo amigo de Quetzalcóatl y lo emborrachó con pulque. Y los súbditos del rey de los toltecas vieron las ridiculeces que hizo y escucharon las estupideces que dijo.

Quetzalcóatl despertó con tremenda cruda, boca sin saliva, cabeza de tambor. Humillado, se fue. Marchó caminando hacia la mar lejana, y allá se perdiór”
Eduardo Galeano

Julio Cortázar
“Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por los bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.”
Julio Cortazar, Bestiario

Frantz Fanon
“Como el color es el signo exterior mas visible de la raza, se convierte en el criterio y en el angulo bajo el que se juzga a los hombres sin tener en cuenta sus logros educativos y sociales. Las razas de piel clara han llegado a despreciar a las razas de piel oscura y estas Ultimas se nie­gan a consentir por mas tiempo esa condici6n subordinada que les pretenden imponer”
Frantz Fanon

Nicanor Parra
“Bajando de Machu Picchu
perlas challay
me enamoré de una chola
chiguas challay
más linda que una vicuña
perlas challay
pero ella no me hizo caso
Palomitay!
Eres demasiado viejo
perlas challay
me dijo y huyó riendo
chiguas challay”
Nicanor Parra, El último apaga la luz: Obra selecta

Raúl González Tuñón
“Amo las cosas viejas que habitan el silencio
como antiguos fantasmas en vastos caserones
de hierba abandonada y de rejas caídas,
solos, vacíos, sin después.
Calles, plazas, mansiones con historia
o con la historia simple, sencilla, prodigiosa
de lo que fue humano acontecer.”
Raúl González Tuñón

Raúl González Tuñón
“Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante”
Raúl González Tuñón, La luna con gatillo: selección de poemas líricos, sociales y políticos,

“Luego, llevando a Jonás, lo tiraron al mar, y el mar calmó su furia.

Aquellos hombres temieron a Yavé y con gran respeto le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos.

Yavé ordenó a un gran pez que tragara a Jonás, y Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez”
Anonimus

Roberto Arlt
“Su sencillez era chocarrería, su estulticia vivísima granujería.

Procedía así:

Seleccionaba con paciencia desesperante un repollo o una coliflor. Estaba conforme puesto que pedía precio, pero de pronto descubría otro que le parecía más sazonado o más grande, y ello era el motivo de la disputa entre el verdulero y don Gaetano, ambos empeñados en robarse, en perjudicar al prójimo, aunque fuere en un solo centavo.

Su mala fe era estupenda. Jamás pagaba lo estipulado, sino lo que ofreciera antes de cerrar trato. Una vez que yo había guardado la vitualla en la cesta, don Gaetano se retiraba del mostrador, hundía los pulgares en el bolsillo del chaleco, sacaba y contaba, tornaba a recontar el dinero, y despectivamente lo arrojaba encima del mostrador como si hiciera un servicio al mercader, alejándose aprisa después.”
Roberto Arlt, El juguete rabioso

Selva Almada
“Marciano solía sentarse afuera las noches en que el calor hacía imposible quedarse adentro. Es decir, casi todas las noches del año, excepto las del invierno, tan breve como un suspiro. Todo el barrio estaba siempre afuera de las casas hasta muy tarde, hasta que el cansancio era más fuerte que el calor, hasta que los cuerpos se rendían y se resignaban al sopor de las piezas con ventiladores echando aire caliente sobre las pieles transpiradas, moviendo apenas el humo de los espirales”
Selva Almada, Ladrilleros

“En su cima los Andes sostengan
la bandera o pendón bicolor,
que a los siglos anuncie el esfuerzo que ser libres, por siempre nos dio.”
José de la Torre Ugarte

“David dijo a Saúl: '¡No hay por qué tenerle miedo a ése! Yo, tu servidor, iré a pelear con ese filisteo'.

Pero Saúl dijo a David: 'Tú no podrás pelear con él, eres sólo un niño y él en cambio es un hombre que pelea desde su juventud”
Anonymous

Ryszard Kapuściński
“Me encaminé al barrio hindú. Pero ¿qué podía hacer en él? ¿Adónde ir? ¿Con quién hablar? Además, cuando hace un calor tan insoportable no se puede andar durante mucho rato: no hay con qué respirar, las piernas flaquean y la camisa se empapa en sudor. Después de una hora de semejante vagabundeo uno acaba harto de todo. Sólo queda un anhelo: sentarse en algún sitio, necesariamente a la sombra y a poder ser junto a un ventilador. En momentos como éste uno se plantea si los habitantes del norte se dan cuenta de la gran bendición que supone ese cielo gris, tupido y eternamente encapotado que, a pesar de todo, tiene una virtud maravillosa e inapreciable: que en él no aparece el sol.”
Ryszard Kapuściński, The Shadow of the Sun

“Se os prohibe comer la carne del animal que haya muerto de muerte natural, la sangre, la carne de cerdo y la del animal que se sacrifique en nombre de otro que Allah; no obstante quien se vea obligado a hacerlo en contra de su voluntad y sin buscar en ello un acto de desobediencia, no incurrirá en falta.
Es cierto que Allah es Perdonador y Compasivo”
Mahoma, El Sagrado Coran

Atahualpa Yupanqui
“No se ve la Cruz del Sur
En las noches de tormenta.
Hay que mirar dentro de uno
Para encontrarla a la huella”
Atahualpa Yupanqui

Roberto Arlt
“-¿Y cómo te va?

-Muy bien... La farmacia da setenta pesos diarios. En Pico no hay otro que conozca la Biblia como yo. Lo desafié al cura a una controversia y no quiso agarrar viaje.

Erdosain miró repentinamente esperanzado a su extraño amigo. Luego le preguntó:

-¿Jugás siempre?

-Sí, y Jesús, por mi mucha inocencia, me ha revelado el secreto de la ruleta”
Roberto Arlt, Los Siete Locos

“Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono.”
Anonimus

Roberto Arlt
“Las mesas estaban llenas de tiras que carpetiaban un drama imposible. Salimos, y entonces observamos que todos los balcones estaban llenos de gente que esperaban el panorama de un tiroteo barato.”
Roberto Arlt, Aguafuertes porteñas

Martín Kohan
“Ni un mar, entonces, ni un canal, ni el camino hacia la riqueza. Tal vez ni siquiera un río, sino más bien un estuario. Es decir, resumiendo, un cúmulo de malentendidos, una suma de equivocaciones, un error perpetuo expresado sobre el agua. Por una derivación impensada de tantas y tantas fallas, existe la ciudad de Buenos Aires. Y existimos los que la habitamos.”
Martín Kohan, Cuerpo a tierra

“En religión, el espejo se usa como instrumento de visión. No te olvides que los primeros videntes veían en el agua. Es mirar a un espejo y forzar la mirada hasta que desaparece la imagen. O sea, te plantás frente al espejo y forzás la mirada hasta que en un momento te desborroneás, desaparecés del espejo y empezás a ver las cosas”
Ricardo Melogno

Rodolfo Enrique Fogwill
“Después, durante aquel verano, los trenes de la noche del miércoles, que llegan siempre entre
las cinco y media y las seis menos cuarto de la mañana de
los jueves, siguieron dejando soldados de vuelta y mu-chas madres de soldados, que sabían que a los hijos los
iban licenciando, se ponían desde temprano en los andenes a esperar y esperaban, y después, cuando el tren seguía viaje trepando despacito la cuesta de la sierra baja,
quedaban en el andén un montón de mujeres llorando
alrededor de unos pocos soldados muertos de sueño. To-das llorando: unas de emoción porque acababan de re-cibir al hijo; otras porque se habían puesto a esperar que
de ese tren bajara el hijo que no le había llegado.”
Rodolfo Enrique Fogwill, Música Japonesa

Carlos Busqued
“El ajolote era ideal para ser observado en esas condiciones: casi siempre inmóvil, cada tanto nadaba perezosamente hacia arriba, a tomar aire o un bocado de la comida en escamas que flotaba en la superficie. Cetarti seguía comiendo poco y nada, pero confiaba en que el metabolismo bajo compensara la disminución en calorías. Solía tener pesadillas en las que, con algunas variaciones de sueño en sueño, lo mataban a escopetazos. A veces estaba su madre junto con él, a veces estaba solo. Pero siempre entraba la sombra de un tipo enorme (a veces el tipo no era completamente humano sino que tenía una especie de tentáculos que le salían de la cara) con una escopeta y le disparaba en el cráneo. Le volaban la cabeza pero él no moría instantáneamente, llegaba a vivir lo suficiente para ver sus astillas de hueso, y unas mucosidades sanguinolentas que se pegaban al tapizado de un sillón y a unas cortinas. Soñaba otras cosas también, pero no se las acordaba.”
Carlos Busqued, Bajo este sol tremendo

Eric J. Hobsbawm
“La guerra se declaró en 1792. La derrota, que el pueblo atribuirìa, no sin razón, a sabotaje real y a traición, trajo la radicalización. En agosto y septiembre fue derribada la monaquía, establecida la república una e indivisible y proclamada una nueva era en la historia humana con la institución del año I del calendario revolucionario y por la acciónde las masas sanscuolottes de París. La edad férrea y heroica de la Revolución francesa empezó con la matasnza de los presos políticos, las elecciones para la Convención Nacional - probablemente la asamblea más extraordinaria en la historia del parlamentarismo- y el llamamiento para oponer una resistencia total a los invasores. El rey fue encarcelado, y la invasión extranjera detenido por un dramático duelo de la artillería en Valmy.”
Eric Hobsbawm, La era de la revolución

“Los recuerdos centrados en la máquina de coser ofrecen un buen ejemplo de esta estrategia de diferenciación y demuestran cómo y por qué la memoria individual transforma hechos de conocimiento público en experiencias personales idiosincráticas. Todas las mujeres entrevistadas rememoraron con nostalgia sus máquinas de coser, las marcas y los sacrificios económicos que tuvieron que hacer para costearlas. La importancia de la máquina de coser en los recuerdos está directamente relacionada con el hecho de que la costura fue una actividad fundamental para la definición de la identidad femenina obrera de mediados del siglo XX. Las mujeres afirmaron categóricamente que la máquina de coser era central para cumplir con su rol productivo y contribuir al presupuesto familiar, y resaltaron que era primordial para reforzar su identidad como madres, ya que la confección de prendas para los hijos era considerada un acto de amor maternal.[488] Para muchas de las entrevistadas, la máquina de coser había sido, además, un medio de independencia económica, aunque “coser para afuera” no sólo representaba una fuente de ingresos extra, sino también permitió a muchas entrevistadas ampliar sus círculos sociales estrechando, especialmente, las relaciones con los vecinos. Asimismo, para muchas mujeres, la costura fue la única capacitación que obtuvieron después de terminar la escuela primaria.”
Natalia Milanesio, Cuando los trabajadores salieron de compras: nuevos consumidores, publicidad y cambio cultural durante el primer peronismo

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