Luis González de Alba
Born
in Charcas, San Luis Potosí, Mexico
March 06, 1944
Died
October 02, 2016
Twitter
|
Los días y los años
—
published
1971
—
8 editions
|
|
|
Las mentiras de mis maestros
—
published
2007
|
|
|
Tlatelolco aquella tarde
—
published
2016
|
|
|
Agapi mu (Cal y arena)
—
published
2012
—
3 editions
|
|
|
Otros días, otros años
—
published
2008
—
4 editions
|
|
|
El burro de Sancho y el gato de Schrodinger / Sancho's Donkey and Schrodinger's Cat
|
|
|
El vino de los bravos y unos tequilas
—
published
1981
—
3 editions
|
|
|
Olga
—
published
2010
—
2 editions
|
|
|
No hubo barco para mí
—
published
2013
—
4 editions
|
|
|
El Sol De La Tarde
—
published
2003
—
3 editions
|
|
“El mundo de los hombres y su sencillez , su falta de remilgos, su carencia de ceremonial.”
― El vino de los bravos (Serie Arte-literatura)
― El vino de los bravos (Serie Arte-literatura)
“Y ahora, en la sombra rodeada de murallas donde no puede una rosa de seda caer sin ruido en un montón de pétalos porque las ratas corren como envenenadas entre los papeles que el viento levanta en el patio y sólo hay silencio, tu casa, las madrugadas frente a los cristales, el olor suave de tu abrazo, la bandera a media asta en una mañana de julio, el Zócalo cubierto de antorchas y banderas, el auditorio de Física donde se reunía el Consejo, el de medicina después, los delegados siempre en los mismos asientos, la mañana de las pláticas, el cuarto de baño, el agua tibia, los ruidos de la calle a las ocho cuando empieza el otoño, los árboles rojizos, el agua de las fuentes, el tapiz, las campanadas, el arco en la bahía, el color de tu pelo, la talla de marfil que conserva la curvatura del colmillo, el rumor de miles y miles de pasos de gente que avanza en silencio, las calles de donde se ha ido la luz, la policía, el ejército, el temor, los reglamentos, y sólo queda el destello breve de la libertad que no conocíamos hasta que vivimos esos días, los regresos irreales por avenidas sin luz, por calles donde no existe el poder, ni la violencia, ni los pistoleros para mantener las cabezas inclinadas, tu imagen lejana, las sombras que cambian sobre un mantel blanco, los progresos constantes en tus conocimientos, la fotografía de la muchacha con su bandera en alto, la gran bandera roja que se turnaban María Elena y Selma, la sensación de estarlo cambiando todo, de colaborar con alemanes, franceses, italianos, checos, argentinos, brasileños, uruguayos, yugoslavos, chilenos, holandeses, japoneses, norteamericanos, polacos, para cambiarlo todo, el octavo piso de la Torre, la alfombra, el olor a madera, el sillón donde dormía, el ruido del mimeógrafo, los números rojos en el elevador, las pláticas con los maestros, la asamblea de las cinco, la autocrítica cuando voté sin conocerlo el manifiesto que Ayax presentó a las cuatro de la mañana, los proyectos sobre una Universidad diferente, las discusiones sobre la posibilidad de realizarla en el seno del Estado actual, las campanadas que siempre me regresaban a ti, al interior del auto esa noche, el color que nunca antes vi igual, el olor a sal, tus manos en mis hombros, la calle recorrida a todas horas, son ya esa cicatriz.”
― Los días y los años
― Los días y los años




























