Canto 1
Bajo juramento que te amé y aún te quiero,
Parece pertinente ante ti el responder
Sobre tu tumba, acerca de lo que yo hallé,
Debo entonces confesarte que sentía miedo.
Amor, hoy soñé, y tiempo ha que no soñaba:
Cerré los ojos pa´ encontrarme recorriendo
Una grotesca vereda, gélida en extremo,
Que solo algunos pocos búhos transitaban.
Acogida por olmos, pinos y cactaceas
Y una bruma que no anunciaba disiparse,
Se le asomaba una sombra que con gracia
Me saludaba cual girasol rumbo a levante.
Si me le acercaba, más difusa era su imagen,
Hasta que en un punto yo ya no veía nada.
La misteriosa neblina espesa se tornaba
Y a cada paso perdía mis conocimientos.
Mis nulas fuerzas ya no correspondian.
Y así, caminando la vereda cruenta y fría,
Pareciera que no acababa mi tormento,
Y aquella senda ardua más oscura se volvía.
Empero, como si de una cueva se tratase,
Una voz hipnotista me llamaba a lo lejos
Cómo un susurro que ignorar nunca podría
Pues clamaba con los ruegos del que parte.
Al cruzar aquel umbral, ya sin retractarme,
Podría jurar que alguien al verme se reía.
Encontré así un mundo en todo diferente
Que solo se aprehende en algunas poesías.
En ello he de recordar de cuando nos leías
Las intrepidas memorias de los mercaderes
Entregados a ir y venir de este a oeste;
Las leyendas del sur, las sagas del norte.
Tanto fue mi asombro, que tanto esconde
Mi propia lengua intentando relatarte;
Pero bueno, pido al mundo retratarte
Cuánto yo he vivido como corresponde.
***
Amor, si soñé, he soñado que yo estaba
Perdido, queriendo ver entre la espesura,
Con la sed al punto de abrir la calentura.
Y yo, ignorante del camino que cruzaba
Alcancé a diferenciar una luz en la neblina
Dictando que alguna alma se encontraba.
"Creo debe estar a punto de acabar el día":
Las copas de árboles la luz fragmentaban.
Avancé para así encontrar una persona,
Abriendome el paso entre las telarañas,
Y tal vez así entender de las cosas
Que me pasaban. Aumentaba la migraña
A la par que agusé oido al fluir de un río
Y me acerque corriendo, casi por instinto.
Rompiendo en mi camino la maleza rara,
Tropecé y rodé entre las piedras, el lodo
Y su musgo se impregnaron en mi rostro.
Adolorido, me alcé, y al subirme la mirada
Contemplé así el cuerpo de agua fulgoroso.
Incrédulo ante aquella atmósfera extraña
Concluí, en definitiva, "estoy lejos de casa",
Al ver en el horizonte tres orbes cómo oros
Dotando al agua con su cumulo ambarino.
Las plácidas libelulas sus alas enjuagaban
A la vez que los árboles ante los cefiros
Rosados, solemnemente se regocijaban.
Cegado ya, pero igual sin pensarlo mucho
Me avalancé al río y bebí como un loco,
Pero al rato acabé escupiendomelo todo.
Revolví entonces la ahora arena, confuso
Al observar en el rio mi reflejo cristalino,
Y en mi mano la arenosa fluente, opaca,
¿Cómo podía contener el uno los zafiros
Y el otro acabar quebrando mi garganta?
Aquejado por la sed y el dolor constante
Creí alucinar cuando escuché una voz,
Pero no, cruzando el río estaba un errante
Recubierto hasta los dientes, "¡Ten honor
Y muere de una forma algo más astuta!"
SERVIDOR
Repliqué, "¡Señor, no entiendo lo que habla
Pues no soy de aquí, desconozco la ruta
Por la que vine y el contenido del agua!".
ERRANTE
"Dime, presto, no has ingerido más nada
De lo que vi que pusiste entre tus manos,
Es de vida o muerte, el veneno ya avanza
Y creo estás a poco tiempo de pararlo".
SERVIDOR
Un temblor atacó mi espalda, el miedo
Corrió por mis huesos, "¿Veneno? ¡Ya calla!"
ERRANTE
"Eso me temo y si tú vida es primero
Vendrás conmigo o morirás llegada el alba".
***
Amor si soñé toa mi vista se esfumara.
Amor hoy soñé y tiempo ha que no soñaba
Parece pertinente ante ti el responder
Sobre tu tumba, acerca de lo que yo hallé,
Debo entonces confesarte que sentía miedo.
Amor, hoy soñé, y tiempo ha que no soñaba:
Cerré los ojos pa´ encontrarme recorriendo
Una grotesca vereda, gélida en extremo,
Que solo algunos pocos búhos transitaban.
Acogida por olmos, pinos y cactaceas
Y una bruma que no anunciaba disiparse,
Se le asomaba una sombra que con gracia
Me saludaba cual girasol rumbo a levante.
Si me le acercaba, más difusa era su imagen,
Hasta que en un punto yo ya no veía nada.
La misteriosa neblina espesa se tornaba
Y a cada paso perdía mis conocimientos.
Mis nulas fuerzas ya no correspondian.
Y así, caminando la vereda cruenta y fría,
Pareciera que no acababa mi tormento,
Y aquella senda ardua más oscura se volvía.
Empero, como si de una cueva se tratase,
Una voz hipnotista me llamaba a lo lejos
Cómo un susurro que ignorar nunca podría
Pues clamaba con los ruegos del que parte.
Al cruzar aquel umbral, ya sin retractarme,
Podría jurar que alguien al verme se reía.
Encontré así un mundo en todo diferente
Que solo se aprehende en algunas poesías.
En ello he de recordar de cuando nos leías
Las intrepidas memorias de los mercaderes
Entregados a ir y venir de este a oeste;
Las leyendas del sur, las sagas del norte.
Tanto fue mi asombro, que tanto esconde
Mi propia lengua intentando relatarte;
Pero bueno, pido al mundo retratarte
Cuánto yo he vivido como corresponde.
***
Amor, si soñé, he soñado que yo estaba
Perdido, queriendo ver entre la espesura,
Con la sed al punto de abrir la calentura.
Y yo, ignorante del camino que cruzaba
Alcancé a diferenciar una luz en la neblina
Dictando que alguna alma se encontraba.
"Creo debe estar a punto de acabar el día":
Las copas de árboles la luz fragmentaban.
Avancé para así encontrar una persona,
Abriendome el paso entre las telarañas,
Y tal vez así entender de las cosas
Que me pasaban. Aumentaba la migraña
A la par que agusé oido al fluir de un río
Y me acerque corriendo, casi por instinto.
Rompiendo en mi camino la maleza rara,
Tropecé y rodé entre las piedras, el lodo
Y su musgo se impregnaron en mi rostro.
Adolorido, me alcé, y al subirme la mirada
Contemplé así el cuerpo de agua fulgoroso.
Incrédulo ante aquella atmósfera extraña
Concluí, en definitiva, "estoy lejos de casa",
Al ver en el horizonte tres orbes cómo oros
Dotando al agua con su cumulo ambarino.
Las plácidas libelulas sus alas enjuagaban
A la vez que los árboles ante los cefiros
Rosados, solemnemente se regocijaban.
Cegado ya, pero igual sin pensarlo mucho
Me avalancé al río y bebí como un loco,
Pero al rato acabé escupiendomelo todo.
Revolví entonces la ahora arena, confuso
Al observar en el rio mi reflejo cristalino,
Y en mi mano la arenosa fluente, opaca,
¿Cómo podía contener el uno los zafiros
Y el otro acabar quebrando mi garganta?
Aquejado por la sed y el dolor constante
Creí alucinar cuando escuché una voz,
Pero no, cruzando el río estaba un errante
Recubierto hasta los dientes, "¡Ten honor
Y muere de una forma algo más astuta!"
SERVIDOR
Repliqué, "¡Señor, no entiendo lo que habla
Pues no soy de aquí, desconozco la ruta
Por la que vine y el contenido del agua!".
ERRANTE
"Dime, presto, no has ingerido más nada
De lo que vi que pusiste entre tus manos,
Es de vida o muerte, el veneno ya avanza
Y creo estás a poco tiempo de pararlo".
SERVIDOR
Un temblor atacó mi espalda, el miedo
Corrió por mis huesos, "¿Veneno? ¡Ya calla!"
ERRANTE
"Eso me temo y si tú vida es primero
Vendrás conmigo o morirás llegada el alba".
***
Amor si soñé toa mi vista se esfumara.
Amor hoy soñé y tiempo ha que no soñaba
Published on August 16, 2023 21:09
No comments have been added yet.


