Hora de comer.

Jonás siempre tuvo miedo a las serpientes, y nunca supo por qué.
Era su siseo, su anillado cuerpo o sus movimientos ondulantes.
Algo tenían, que le aterraba.
– ¿Sabes por qué las temes? – Dijo su madre.
– ¿Por qué?
– Porque no las conoces.
Y pasaron unos días de paz, hasta que llevó a Jonás al zoo, a conocerlas.
Entró aterrado. El espectáculo fue atroz: sus lenguas y escamas impregnaban la misma esencia que a Jonás rodeaba.
Pero lo más increíble fue… Que se acostumbró.
Tiempo después, el pequeño apareció con una pequeña culebra en casa.
– ¡Ya no me dan miedo! ¿Me la puedo quedar?
– Siempre que le des de comer.
Y Jonás, valiéndose de insectos, alimentó a la culebra. <> Decía entusiasmado.
Apenas unos días después, la culebra dejó espacio para una serpiente algo más grande, y valiéndose de ratones, Jonás le dió de comer. Esa serpiente, dio paso a otra mayor, y ésta, a su vez, a una casi gigantesca.
Y Jonás, obedeciendo siempre a su madre, cogió la serpiente en brazos y se la puso alrededor del cuerpo. Pronto, sintió cómo comenzaba a apretar, y admiró sus amarillos ojos clavados en él.
– Es hora de comer – Dijo Jonás, dejándose llevar.
Vic. A. Jade .

Este relato fue publicado en el año 2014 por Underbrain Books, como parte de un libro de microrrelatos de distintos autores, ilustrados por Javi de Castro.
Ilustrofobia – Sinopsis, autores, enlaces de interés.
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