Si nos afectara la muerte de cualquier persona como lo hace la de una cercana a nosotros, seguramente viviríamos paralizados por el dolor y terminaríamos por volvernos locos.
Por eso nuestro cerebro, que tiene como fin último el velar por la subsistencia de la especie, discrimina entre muertes de personas más o menos cercanas a nosotros -ya sea sentimental o culturalmente-, por lo que el fallecimiento de un familiar nos afecta más que el de 200 personas en Madrid, y el de éstas, más que el de...
Published on January 27, 2015 22:07