“El entrenamiento de un verdadero líder es similar al de un místico o un contemplativo. El líder debe ser capaz de distorsionar la estructura hipercámpica en sus niveles de mayor densidad y de crear patrones de larga duración del presente. Además, debe ser capaz de mantener estos patrones el tiempo suficiente para que se incuben y cristalicen en un nuevo nivel de conciencia. La capacidad de unificación de estos patrones guarda una relación directa con el “calibre” de liderazgo. Cada campo neuronal actúa para el líder como un punto del hipercampo. Su labor es la de crear un patrón de distorsión hipercámpica que incluya a todos los campos neuronales, estimulando su desarrollo individual sano. En realidad, el verdadero líder actúa como un atractor extraño en una máxima duración del presente, viviendo como una experiencia personal el patrón hipercámicpo colectivo de alta densidad, del cual él también forma parte. La experiencia de todo es su experiencia y su capacidad de purificar errores de codificación permite el mantenimiento de estados de conciencia individuales y colectivos durante el tiempo suficiente para lograr nuevos niveles que implican mayor desarrollo de la conciencia colectiva e individual. Al igual que en el desarrollo personal, que solamente prospera con aceptación, amor y ausencia de represión, el líder debe usar las mismas estrategias para que la distorsión del hipercampo de su liderazgo no sea caótica y prospere en la dirección que le marca el atractor de su futuro ideal. Puesto que lo anterior depende de la calidad de la comunicación, el próximo capítulo está dedicado a la psicofisiología de la comunicación y su relación con el liderazgo.”
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Dr. Jacobo Grinberg-Zylberbaum,
Psicofisiología del Poder