Dusan Vilicic Held

Add friend
Sign in to Goodreads to learn more about Dusan .

https://dvheld.wordpress.com
https://www.goodreads.com/dvheld

Book cover for Market for Liberty
If we bring our present authoritarian system crashing down around our ears withour formulating and disseminating valid ideas about how society will operate satisfactorily without governmental rule, all that will result is confusion, ending ...more
Loading...
Leonardo Padura
“Liev Davídovich sentía como un peso abrumador la contradicción de no saber hasta qué punto resultaba posible oponerse al estalinismo sin dejar de defender a la URSS. Le atormentaba no poder discernir del todo si la burocracia era ya una nueva clase, incubada por la Revolución, o solo la excrecencia que siempre había pensado. Necesitaba convencerse a sí mismo de que todavía resultaba posible marcar una distancia cualitativa entre fascismo y estalinismo para tratar de demostrarles a todos los hombres sinceros, anonadados por los golpes bajos de la burocracia termidoriana, que la URSS conservaba la esencia última de la Revolución y esa esencia era la que debía defenderse y preservarse. Pero si, como decían algunos, vencidos por las evidencias, la clase obrera había mostrado con la experiencia rusa su incapacidad para gobernarse a sí misma, entonces habría que admitir que la concepción marxista de la sociedad y del socialismo estaba errada. Y aquella posibilidad lo colocaba frente al meollo terrible de la cuestión: ¿era el marxismo apenas una «ideología» más, una forma de falsa conciencia que llevaba a las clases oprimidas y a sus partidos a creer que luchaban por sus propios fines cuando en realidad estaban beneficiando los intereses de una nueva clase gobernante?... El solo hecho de pensarlo le producía un intenso dolor: la victoria de Stalin y su régimen se alzaría como el triunfo de la realidad sobre la ilusión filosófica y como un acto inevitable del estancamiento histórico. Muchos, él mismo, se verían obligados a reconocer que el estalinismo no tenía sus raíces en el atraso de Rusia ni en el hostil ambiente imperialista, como se había dicho, sino en la incapacidad del proletariado para convertirse en clase gobernante. Habría que admitir también que la URSS no había sido más que la precursora de un nuevo sistema de explotación y que su estructura política tenía que engendrar, inevitablemente, una nueva dictadura, si acaso adornada con otra retórica...”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros

Leonardo Padura
“Pero el exiliado sabía que él no podía cambiar su modo de ver el mundo y de entender su lucha. Por ello no se cansaría de exhortar a los hombres de buena fe a permanecer junto a los explotados, aun cuando la historia y las necesidades científicas parecieran estar en su contra. ¡Abajo la ciencia, abajo la historia!: ¡si es preciso hay que refundarlas”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros

Leonardo Padura
“Mi trabajo consistía en recibir llamadas y recados de aquellos personajes para que velara por sus intereses, a los cuales ellos siempre llamaban, por supuesto, los intereses del país y del pueblo. Y mi única alternativa fue aceptar aquellas condiciones y, cínica y obedientemente, ordenar a los dos autómatas subnormales y alcohólicos que trabajaban como redactores que escribieran de planes sobrecumplidos, compromisos aceptados con entusiasmo revolucionario, metas superadas con combatividad patriótica, cifras increíbles y sacrificios heroicamente asumidos, para darle forma retórica a una realidad inexistente, hecha casi siempre de palabras y consignas, y muy pocas veces de plátanos, boniatos y calabazas concretas. La otra alternativa era negarme o, más aún, renunciar y largarme, y a pesar de que lo pensé varias veces, el miedo a las consecuencias (la invalidación del título universitario, para empezar) me paralizó, como a tantos otros. Aquélla era la realidad real a la que me había dado la bienvenida mi antecesor.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros

Leonardo Padura
“Sabía que si en marzo de 1921 los bolcheviques hubieran permitido unas elecciones libres, probablemente hubiesen perdido el poder. La teoría marxista, que Lenin y él utilizaban para validar todas sus decisiones, nunca había considerado la coyuntura de que los comunistas, una vez en el poder, pudieran perder el apoyo de los trabajadores. Por primera vez, desde el triunfo de Octubre, debieron haberse preguntado (¿alguna vez nos lo preguntamos?, le confesaría a Natalia Sedova) si era justo establecer el socialismo en contra o al margen de la voluntad mayoritaria. La dictadura proletaria debía eliminar a las clases explotadoras, pero ¿también reprimir a los trabajadores? La disyuntiva había resultado dramática y maniquea: no era posible permitir la expresión de la voluntad popular, pues ésta podría revertir el proceso mismo. Pero la abolición de esa voluntad privaba al gobierno bolchevique de su legitimidad esencial: llegado el momento en que las masas dejaban de creer, se impuso la necesidad de hacerlas creer por la fuerza. Y aplicaron la fuerza. En Kronstadt —Liev Davídovich bien lo sabía— la Revolución había comenzado a devorar a sus propios hijos y a él le había correspondido el triste honor de haber dado la orden que inauguró el banquete.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros

Leonardo Padura
“En 1973, cuando terminé la universidad con excelentes notas y el prestigio añadido de tener un libro publicado, fui seleccionado para trabajar como redactor jefe de la emisora de radio local de Baracoa, el pueblo perdido y remoto (no hay otros adjetivos para calificarlo) que se enorgullecía, con el apoyo de la historia y mucho esfuerzo de la imaginación, de haber tenido el privilegio de ser la primera villa fundada y, además, la primera capital de la isla recién descubierta por los conquistadores españoles. La promoción a tan importante responsabilidad —me dijo el compañero que me atendió en la oficina de ubicación laboral, departamento de recién graduados universitarios— se debía, más que a mis méritos estudiantiles, al hecho de que, como joven de mi época, debía estar dispuesto a partir hacia donde se me ordenara y cuando se me ordenara, por el tiempo que fuese necesario y en las condiciones que hubiere, aunque decidió omitir que legalmente yo estaba obligado a trabajar donde ellos me enviaran por las estipulaciones de la ley del llamado servicio social que, como retribución por la carrera estudiada gratuitamente, nos correspondía realizar a todos los recién graduados. Y lo que tampoco me dijo el compañero, a pesar de que había sido la verdadera razón por la cual Alguien decidió seleccionarme y promoverme a Baracoa, fue que habían considerado que yo necesitaba un «correctivo» para bajarme los humos y ubicarme en tiempo y espacio, como solía decirse.”
Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros

132599 FREEDOM CELLS of GOODREADS — 49 members — last activity Oct 07, 2021 01:39AM
ENG. Like-minded individuals who love freedom are welcome to join. We share thoughts on books, works of art, historical events, fiction, documentaries ...more
220 Goodreads Librarians Group — 313113 members — last activity 1 minute ago
Goodreads Librarians are volunteers who help ensure the accuracy of information about books and authors in the Goodreads' catalog. The Goodreads Libra ...more
year in books
Miguel ...
1,064 books | 58 friends

Nataly ...
1,669 books | 115 friends

Cristób...
176 books | 37 friends

Dani
489 books | 44 friends

Francis...
32 books | 78 friends

Francis...
387 books | 60 friends

Josefina
417 books | 49 friends

Sascha
77 books | 125 friends

More friends…


Polls voted on by Dusan

Lists liked by Dusan