Era casi como... como si la sangre fuera el color, vaciada de su recipiente: la pintura de una vida humana descuidadamente derramada, dejando el lienzo vacío.
“¡Cómo les temían los hombres a las mujeres!, pensó, caminando entre las rosas en flor. No como individuos, sino a las mujeres cuando hablaban juntas, trabajaban juntas, cuando salían en defensa unas de otras. Allí los hombres veían conspiraciones, tratos secretos, coacciones, trampas.
Por supuesto que tenían razón. Era probable que las mujeres, como mujeres, tomaran las riendas de la siguiente generación, no de ésta; ellas entretejían los eslabones que los hombres veían como cadenas, los lazos que los hombres veían como algo que los hacía prisioneros.”
― The Other Wind
Por supuesto que tenían razón. Era probable que las mujeres, como mujeres, tomaran las riendas de la siguiente generación, no de ésta; ellas entretejían los eslabones que los hombres veían como cadenas, los lazos que los hombres veían como algo que los hacía prisioneros.”
― The Other Wind
“Time continued to move forward, each new moment falling into the future like a line of dominoes.”
― The Traveler
― The Traveler
“Nosotros, los hombres, soñamos sueños, hacemos magia, obramos bien, obramos mal. Los dragones no sueñan. Son sueños. Ellos no hacen magia: la magia es la sustancia, el ser de los dragones. Ellos no actúan: son.”
― La Costa Mas Lejana (Los Libros de Terramar #3).
― La Costa Mas Lejana (Los Libros de Terramar #3).
“- Minino de Cheshire -empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba-. Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
- Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar -dijo el Gato.
- No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte -añadió Alicia como explicación.
- ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte -aseguró el Gato-, si caminas lo suficiente!
A Alicia le pareció que esto no tenía vuelta de hoja, y decidió hacer otra pregunta:
- ¿Qué clase de gente vive por aquí?
- En esta dirección -dijo el Gato, haciendo un gesto con la pata derecha- vive un Sombrerero. Y en esta dirección -e hizo un gesto con la otra pata- vive una Liebre de Marzo. Visita al que quieras: los dos están locos.
- Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca -protestó Alicia.
-Oh, eso no lo puedes evitar -repuso el Gato-. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
- ¿Cómo sabes que yo estoy loca? -preguntó Alicia.
- Tienes que estarlo afirmó el Gato-, o no habrías venido aquí.
Alicia pensó que esto no demostraba nada. Sin embargo, continuó con sus preguntas:
- ¿Y cómo sabes que tú estás loco?
- Para empezar -repuso el Gato-, los perros no están locos. ¿De acuerdo?
- Supongo que sí -concedió Alicia.
- Muy bien. Pues en tal caso -siguió su razonamiento el Gato-, ya sabes que los perros gruñen cuando están enfadados, y mueven la cola cuando están contentos. Pues bien, yo gruño cuando estoy contento, y muevo la cola cuando estoy enfadado. Por lo tanto, estoy loco.
- A eso yo le llamo ronronear, no gruñir -dijo Alicia.
- Llámalo como quieras -dijo el Gato-. ¿Vas a jugar hoy al croquet con la Reina?”
― Alicia en el Pais de las Maravillas
- Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar -dijo el Gato.
- No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.
- Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte -añadió Alicia como explicación.
- ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte -aseguró el Gato-, si caminas lo suficiente!
A Alicia le pareció que esto no tenía vuelta de hoja, y decidió hacer otra pregunta:
- ¿Qué clase de gente vive por aquí?
- En esta dirección -dijo el Gato, haciendo un gesto con la pata derecha- vive un Sombrerero. Y en esta dirección -e hizo un gesto con la otra pata- vive una Liebre de Marzo. Visita al que quieras: los dos están locos.
- Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca -protestó Alicia.
-Oh, eso no lo puedes evitar -repuso el Gato-. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
- ¿Cómo sabes que yo estoy loca? -preguntó Alicia.
- Tienes que estarlo afirmó el Gato-, o no habrías venido aquí.
Alicia pensó que esto no demostraba nada. Sin embargo, continuó con sus preguntas:
- ¿Y cómo sabes que tú estás loco?
- Para empezar -repuso el Gato-, los perros no están locos. ¿De acuerdo?
- Supongo que sí -concedió Alicia.
- Muy bien. Pues en tal caso -siguió su razonamiento el Gato-, ya sabes que los perros gruñen cuando están enfadados, y mueven la cola cuando están contentos. Pues bien, yo gruño cuando estoy contento, y muevo la cola cuando estoy enfadado. Por lo tanto, estoy loco.
- A eso yo le llamo ronronear, no gruñir -dijo Alicia.
- Llámalo como quieras -dijo el Gato-. ¿Vas a jugar hoy al croquet con la Reina?”
― Alicia en el Pais de las Maravillas
“Never bow to the wicked. Never obey the command of someone who is unworthy.”
― The Golden City
― The Golden City
Naks y una señora de Murcia
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— last activity Feb 19, 2021 01:07AM
Una noche nos despertamos con un dolor en la nalga y .....
Nakkuchan’s 2025 Year in Books
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