Las afueras del norte de Londres eran un vacío identitario. Eran tan sosas como el beis de las moquetas que cubrían el suelo de todas sus casas. No había arte, ni cultura, ni edificios históricos, ni parques, ni pequeños comercios, ni restaurantes. Había clubes de golf, restaurantes de la cadena Prezzo, colegios privados, entradas a las casas para coches, rotondas, y centros comerciales de una planta al aire libre.
— Apr 05, 2026 03:47PM
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