Crier se llevó inmediatamente las manos a las mejillas. Tenía la piel sucia, casi pegajosa, húmeda de tierra y… lágrimas. Agua de sus ojos, sal en sus labios. Lágrimas, como aquella humedad extraña que caía por los rostros de los humanos, pero estas eran suyas. (...) Pero los Automas no lloraban como lo hacían los humanos. ¿Por qué lo harían?
— Feb 09, 2026 10:33AM
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