—Eres un cactus.
—Un cactus.
—Efectivamente, un cactus
—¿Qué pasa, se me ha puesto la cara verde y llevo los pelos de punta?
—No eres un cactus de forma literal, mujer —dice mientras se rie—. Es solo que, en el día a día, pinchas un poco.
Al ver mi cara, extiende las manos por encima de la mesa y sujeta mi mano libre en un gesto afectuoso. Me falta tiempo para soltarle: -Cuidado, que pincho.
— Sep 21, 2026 10:20PM
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