COMO PERROS:
El perro sigue hambriento. Lo sé, lo siento, me habla cada crepúsculo: en sueños y en la tierra, con su ladrido grave que hace temblar los campos y huir a los escarabajos.
Ya no tiene hambre de pan seco, huesos de pollo o cabezas de pavo.
Es un hambre más antiguo. Ancestral.
Una vez que has probado algunos platos, no puedes prescindir de ellos, dicen.
— Apr 16, 2026 10:05AM
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