"Ya era la hora. Besé al que estaba a mi lado, a los tres más próximos solo les tendí la mano, y prendí el camino de regreso; nadie me llamó. En la primera encrucijada, donde ya no podían verme, di media vuelta y, siguiendo unos senderos, corrí de nuevo hacia el bosque." (pág. 10)
De 'Niños en el campo vecinal', de Contemplación (1913).
— Apr 27, 2026 12:28PM
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