(…), madres de dioses. Eran una figura literaria repulsiva, una metáfora repugnante, la celada en donde habían caído del modo más abyecto y ruin millares de mujeres desconcertadas. La madre de Dios, mi propia madre, las madres de mis primas y amigas, todas las madres, con sus senos ofensivos, sus vientres insultantes, sus ojeras tras haber animado el lecho de sus señores, me resultaban nauseabundas.
— May 05, 2026 12:15PM
Add a comment