Mientras hervía el agua para el café, dijo que era muy triste que nosotros, que éramos gente de paz y alegría, tuviéssemos que vernos envueltos en un trozo de historia como aquel. Y entre sorbo y sorbo de café también me dijo que la historia más valía leerla en los libros que escribirla a cañonazos. Yo lo escuchaba muy quieta porque veía a otro Cintet, y pensé que la guerra cambiaba a los hombres.
— Feb 03, 2026 10:53AM
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