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“En ese momento, recordé algo que solía decir mi abuela: las sonrisas pertenecen a quien las provoca.”
― La magia de las casualidades imposibles
― La magia de las casualidades imposibles
“Él me enseñó que hay viajes sin destino.
Y que el destino es un viaje en si mismo.
Sin mapa. Sin brújula. Sin estrellas que nos guien.
Porque no importa el camino que elijas.
Ni que pases la vida viajando a <> parte.
Al final, la última parada siempre será la tuya.
Tu destino”
― Cuando no queden más estrellas que contar
Y que el destino es un viaje en si mismo.
Sin mapa. Sin brújula. Sin estrellas que nos guien.
Porque no importa el camino que elijas.
Ni que pases la vida viajando a <> parte.
Al final, la última parada siempre será la tuya.
Tu destino”
― Cuando no queden más estrellas que contar
“Dicen que los corazones heridos se reconocen.”
― La magia de las casualidades imposibles
― La magia de las casualidades imposibles
“Hay personas que aparecen y otras que llegan.
Las primeras no suelen detenerse, casi siempre están de paso y las huellas que dejan las acaba borrando el tiempo. La s que llegan son las que se quedan contigo, aun después de marcharse Son las que vienen a cambiar tu vida, a ponerla patas arriba.
Y lo hacen de repente, como un aguacero que no avisa.”
― La magia de las casualidades imposibles
Las primeras no suelen detenerse, casi siempre están de paso y las huellas que dejan las acaba borrando el tiempo. La s que llegan son las que se quedan contigo, aun después de marcharse Son las que vienen a cambiar tu vida, a ponerla patas arriba.
Y lo hacen de repente, como un aguacero que no avisa.”
― La magia de las casualidades imposibles
“Ojalá volver atrás.
Pero el tiempo solo sabe ir hacia delante.”
―
Pero el tiempo solo sabe ir hacia delante.”
―
“El amor no lo justifica todo y querer no siempre es suficiente. No basta para que dos personas puedan estar juntas. A veces, amar de verdad es dejar ir a la otra persona antes de hacerle más daño. Amar es poner distancia y elegirte a ti mismo por encima de todo lo demás. Aunque duela. Aunque parezca imposible soportar su ausencia.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
― Cuando no queden más estrellas que contar
“Dicen que el pasado está hecho de recuerdos y que el futuro nace de los sueños. Lo que ya ha ocurrido no se puede cambiar y lamentarse por ello es una pérdida de tiempo. Y quién sabe lo que está por venir. Nadie, te lo aseguro.
Y el presente se compone de instantes, Maya. Céntrate en los momentos, en las pequeñas cosas de cada día, y vívelas con el corazón. Sueña con el mañana y no te escondas del pasado. Porque estamos hechos de recuerdos, mia cara. Es lo que somos.”
―
Y el presente se compone de instantes, Maya. Céntrate en los momentos, en las pequeñas cosas de cada día, y vívelas con el corazón. Sueña con el mañana y no te escondas del pasado. Porque estamos hechos de recuerdos, mia cara. Es lo que somos.”
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“Estábamos tan cerca que compartíamos el mismo aliento. Un milímetro más y encontraría su boca. Pero había tanto en ese espacio entre nosotros, justo antes de besarnos, que necesitaba alargarlo un instante más. Necesitaba perderme en ese silencio que decía mucho más que palabras. En el anhelo que revoloteaba como una mariposa entre sus labios y los míos.
Un segundo. Dos. Tres...
¿Cómo se ignora lo que late en tu interior? No se puede.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
Un segundo. Dos. Tres...
¿Cómo se ignora lo que late en tu interior? No se puede.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
“La besé una última vez y me dirigi a las escaleras mientras ella me despedía con la mano y una sonrisa. Volverse loco de amor por alguien es tan fácil que ni te das cuenta de que está ocurriendo. De que ha sucedido. Que es definitivo y perdurará para siempre. Incluso cuando todo acabe y los caminos de ambos se separen. Cuando desaparezca la confianza y el resentimiento eche raíces, ese amor seguirá ahí, como un pozo que no puedes rascar del fondo.
Entonces no sabía lo mucho que ya la quería.
Ni sospechaba las consecuencias de ese sentimiento.
Las cosas que ganaría.
Tampoco las que perdería.
Las decisiones que me vería obligado a tomar.
Dicen que amar es el poder que le das a otra persona para destruirte.
Amar es confiar en que no lo hará.”
―
Entonces no sabía lo mucho que ya la quería.
Ni sospechaba las consecuencias de ese sentimiento.
Las cosas que ganaría.
Tampoco las que perdería.
Las decisiones que me vería obligado a tomar.
Dicen que amar es el poder que le das a otra persona para destruirte.
Amar es confiar en que no lo hará.”
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“Las partes feas no desaparecen si miras a otro lado. Las equivocaciones no se borran con goma. Lo que se guarda ocupa un espacio limitado y acaba por desbordarse. O puede que no, y esa posibilidad es aún peor. Entregarte a la inercia. Cerrar los ojos, taparte los oídos y morderte la lengua, hasta que olvides cómo funcionan los sentidos y los otros terminen por diluirse como niebla en el viento.
Hasta que tu vida deje de pertenecerte y otros la dicten.
Entonces, desapareces.
Yo podía verlo, los bordes de Lucas desdibujándose, un poco más cada día.
Y me quedé mirando cómo se desvanecía. Inmóvil. Con mi propio cuerpo deshaciéndose como un dibujo de tiza bajo la lluvia.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
Hasta que tu vida deje de pertenecerte y otros la dicten.
Entonces, desapareces.
Yo podía verlo, los bordes de Lucas desdibujándose, un poco más cada día.
Y me quedé mirando cómo se desvanecía. Inmóvil. Con mi propio cuerpo deshaciéndose como un dibujo de tiza bajo la lluvia.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
“A veces no estamos preparados para formar parte de la vida de otra persona. O para que esa persona exista en la nuestra. A veces se quiere, se necesita más que nada, pero no se puede y es mejor así.”
―
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“Las personas no somos más que una capa tras otra de secretos. Motivos ocultos, enterrados en nuestros corazones, que nos da miedo compartir. Y, aun así, esperamos que los demás confíen en nosotros sin albergar dudas, como un salto de fe al que te lanzas con los ojos cerrados.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
― Cuando no queden más estrellas que contar
“Hay preguntas que, simplemente, no tienen respuesta.
Actos, detalles y decisiones que nacen de impulsos sin lógica, en los que no reparamos. A los que no damos importancia. Que quedan atrás y se olvidan como si no hubieran sucedido. Hasta que algo los despierta y los trae de vuelta al presente. Y entonces te preguntas hasta qué punto fue casualidad o destino.
Puedes cruzarte con miles, millones de personas a lo largo de tu vida, pero solo a unas pocas las dejas entrar en ella.
A veces, ni siquiera eres consciente de ese momento. El instante en el que, sin una razón, das un paso que te acerca. Que os acerca. Una persona en particular. Y surgen más preguntas.
¿Por qué ella? ¿Por qué yo? ¿Por qué nosotros?
¿Por qué lo guardé?
Tal vez fue el destino. O solo un puñado de coincidencias.
Solo sé que lo hice y, en ese momento, la dejé entrar.”
―
Actos, detalles y decisiones que nacen de impulsos sin lógica, en los que no reparamos. A los que no damos importancia. Que quedan atrás y se olvidan como si no hubieran sucedido. Hasta que algo los despierta y los trae de vuelta al presente. Y entonces te preguntas hasta qué punto fue casualidad o destino.
Puedes cruzarte con miles, millones de personas a lo largo de tu vida, pero solo a unas pocas las dejas entrar en ella.
A veces, ni siquiera eres consciente de ese momento. El instante en el que, sin una razón, das un paso que te acerca. Que os acerca. Una persona en particular. Y surgen más preguntas.
¿Por qué ella? ¿Por qué yo? ¿Por qué nosotros?
¿Por qué lo guardé?
Tal vez fue el destino. O solo un puñado de coincidencias.
Solo sé que lo hice y, en ese momento, la dejé entrar.”
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“Y no hay mucho más que pueda contar sobre lo que pasó después.
No me corresponde. Esa no es mi historia.
Es la suya.”
―
No me corresponde. Esa no es mi historia.
Es la suya.”
―
“Porque hay trenes que solo pasan una vez.
Que ya no vuelven.
Y te subes sin dudar, aunque sepas que van a estrellarse.
Porque es más fácil seguir viviendo con la certeza de lo que no fue que con la incertidumbre de lo que podría haber sido.
Es así.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
Que ya no vuelven.
Y te subes sin dudar, aunque sepas que van a estrellarse.
Porque es más fácil seguir viviendo con la certeza de lo que no fue que con la incertidumbre de lo que podría haber sido.
Es así.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
“Que para poder avanzar, debía retroceder. Para encontrarme, debía perderme de nuevo.”
―
―
“[...] que el momento oportuno no existe, pero sí la persona adecuada.
La destinada
Y esta llega sin avisar.
Como si nada.
Irrumpe en tu vida y la transforma.
Quieras o no.
Así de simple.”
― La magia de las casualidades imposibles
La destinada
Y esta llega sin avisar.
Como si nada.
Irrumpe en tu vida y la transforma.
Quieras o no.
Así de simple.”
― La magia de las casualidades imposibles
“Aceptar. Vivir. Amar mientras esperaba.
Ese se convirtió en mi mantra.”
― La magia de las casualidades imposibles
Ese se convirtió en mi mantra.”
― La magia de las casualidades imposibles
“Pero las emociones no se pueden controlar, Nacen, crecen, se extienden como raíces que se alimentan de ti y te rodean. Puedes fingir no sentirlas. Convencerte de que no existen, pero eso no las hará desaparecer. Son sombras con vida propia. No importa cuánto corras, cuánto trates de alejarte, siempre estarán ahí, pegadas a tus pies, Las proyectarás incluso en los días nublados.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
― Cuando no queden más estrellas que contar
“A partir de ese momento, la vida cobró otro sentido para mí. Fui consciente de su fragilidad y de que eso la hacía mucho más hermosa. Tan valiosa que desperdiciarla era el mayor de los pecados.”
― La magia de las casualidades imposibles
― La magia de las casualidades imposibles
“Mamá: «Somos el resultado de la suma de todos los momentos de nuestra vida».
Era una frase de la pelicula”
― La magia de las casualidades imposibles
Era una frase de la pelicula”
― La magia de las casualidades imposibles
“Apenas hablamos de nada. Solo estuvimos. Envueltos en un silencio cómodo, sin la necesidad de llenarlo con palabras.
A veces lo pillaba estudiándome. O él me descubría a mí. Y nos quedábamos atrapados en ese instante, sin ir a más. Con el deseo de que sucediera. Con el miedo a que ocurriera.
Contenidos.
Y la pregunta no era por qué, sino hasta cuándo.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
A veces lo pillaba estudiándome. O él me descubría a mí. Y nos quedábamos atrapados en ese instante, sin ir a más. Con el deseo de que sucediera. Con el miedo a que ocurriera.
Contenidos.
Y la pregunta no era por qué, sino hasta cuándo.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
“Todo empezó con una mujer que quería poner en orden su vida.”
― You and Other Natural Disasters
― You and Other Natural Disasters
“Nada ha cambiado, sólo yo he cambiado; por lo tanto, todo ha cambiado. MARCEL PROUST”
― Vivir en modo kaizen: Siente el poder de hacer ahora aquello que depende de ti (Alienta)
― Vivir en modo kaizen: Siente el poder de hacer ahora aquello que depende de ti (Alienta)
“Un espíritu quebrado no se compone de trozos que se puedan pegar. Es como el agua que se escurre entre los dedos y se filtra en la tierra seca. Es la ceniza que queda tras el paso del fuego y se deshace con un pequeño soplo. Es un trozo de hielo bajo el sol. Desaparece y no hay modo de recuperarlo.”
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“Porque es más fácil seguir viviendo con la certeza de lo que no fue que con la incertidumbre de lo que podría haber sido”
― Cuando no queden más estrellas que contar. Edición especial: Edición especial con cantos tintados
― Cuando no queden más estrellas que contar. Edición especial: Edición especial con cantos tintados
“Terminó, y lo único que aprendí de aquel tiempo es que hay personas que nacemos para ser abandonadas. Antes o después, siempre acaba pasando. Se deshacen de nosotros.”
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“Las partes feas no desaparecen si miras a otro lado. Las equivocaciones no se borran con goma. Lo que se guarda ocupa un espacio limitado y acaba por desbordarse. O puede que no, y esa posibilidad es aún peor. Entregarte a la inercia. Cerrar los ojos, taparte los oídos y morderte la lengua, hasta que olvides cómo funcionan esos sentidos y los otros terminen por diluirse como niebla en el viento.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
― Cuando no queden más estrellas que contar
“Todo podría haber terminado allí, con un encuentro fortuito sin ninguna importancia. Una casualidad que no se repetiría. Londres es lo bastante grande como para que los caminos de dos personas no vuelvan a cruzarse si el destino no pone de su parte.
Eso pensé en aquel momento. Sin saber que nuestros caminos no solo se habían cruzado, sino que habían colisionado. Que el destino había decidido unirnos en un único trayecto, repleto de casualidades que nos irían acercando. Dos personas completamente opuestas. Sin nada en común. Tan diferentes que era imposible creer que pudiera salir bien.
Y no podía.
Hay un dicho que dice que existen personas destinadas a encontrarse, lo que no significa que estén destinadas a permanecer juntas para siempre.”
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Eso pensé en aquel momento. Sin saber que nuestros caminos no solo se habían cruzado, sino que habían colisionado. Que el destino había decidido unirnos en un único trayecto, repleto de casualidades que nos irían acercando. Dos personas completamente opuestas. Sin nada en común. Tan diferentes que era imposible creer que pudiera salir bien.
Y no podía.
Hay un dicho que dice que existen personas destinadas a encontrarse, lo que no significa que estén destinadas a permanecer juntas para siempre.”
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“Ese amor, que explota de la nada como una supernova, no existe. Solo es un pensamiento idealizado, que solemos confundir con otra reacción química igual de arrolladora: la atracción. Ese algo que te hace mirar los labios de un desconocido y que los tuyos se entreabran por puro reflejo. Que tu piel se erice allí donde sus ojos se posan. Ese estremecimiento tan íntimo que te hace contraer los músculos y aguantar la respiración. Esa mirada que, de repente, te hace sentir. Cosas buenas. Agradables. A veces desconocidas. Ese aroma único y personal que provoca una liberación descontrolada de endorfinas que invaden tu sangre como una droga y crean una dependencia inmediata.
Y te descubres necesitando otra dosis.
En forma de sonrisa.
De mirada.
De un olor que se te pega en la lengua y que paladeas mucho tiempo después.
Y la atracción se transforma en deseo.
Del que duele y no se calma.”
― Cuando no queden más estrellas que contar
Y te descubres necesitando otra dosis.
En forma de sonrisa.
De mirada.
De un olor que se te pega en la lengua y que paladeas mucho tiempo después.
Y la atracción se transforma en deseo.
Del que duele y no se calma.”
― Cuando no queden más estrellas que contar




