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“Vas con ese miedo, natural, constante, repechando la cuesta, medio ahogado, sin aire, cargado de bidones y de bolsas y se aparece una patrulla, y encima del miedo que traes aparece otro miedo, un miedo fuerte pero chico, como un clavito que te entró en el medio de la lastimadura. Hay dos miedos: el miedo a algo, y el miedo al miedo, ese que siempre llevas y que nunca vas a poder sacarte desde el momento en que empezó.”
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“hay dos miedos: el miedo a algo, y el miedo al miedo, ese que siempre llevas y que nunca vas a poder sacarte desde el momento en que empezó.”
― Los pichiciegos
― Los pichiciegos
“Quedaban en el suelo los cuerpos, las ropas deshechas, algunos quemados y todos con el guante derecho crispado alrededor del papelito con el contrato de rendición, como si fuera entrada intransferible para el gran teatro de los muertos.”
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“Es que el miedo suelta el instinto que cada uno lleva dentro.”
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“-Es notable -dijo García-, los tipos mueren, pero los relojes siguen andando...”
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“Escribir es casi crear, pero transcribir termina siendo resignarse a la vaguedad y a los errores.”
― La gran ventana de los sueños
― La gran ventana de los sueños
“Los hombres son iguales para Dios pero no son iguales para el destino en la vida.”
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“Después, durante aquel verano, los trenes de la noche del miércoles, que llegan siempre entre
las cinco y media y las seis menos cuarto de la mañana de
los jueves, siguieron dejando soldados de vuelta y mu-chas madres de soldados, que sabían que a los hijos los
iban licenciando, se ponían desde temprano en los andenes a esperar y esperaban, y después, cuando el tren seguía viaje trepando despacito la cuesta de la sierra baja,
quedaban en el andén un montón de mujeres llorando
alrededor de unos pocos soldados muertos de sueño. To-das llorando: unas de emoción porque acababan de re-cibir al hijo; otras porque se habían puesto a esperar que
de ese tren bajara el hijo que no le había llegado.”
― Música Japonesa
las cinco y media y las seis menos cuarto de la mañana de
los jueves, siguieron dejando soldados de vuelta y mu-chas madres de soldados, que sabían que a los hijos los
iban licenciando, se ponían desde temprano en los andenes a esperar y esperaban, y después, cuando el tren seguía viaje trepando despacito la cuesta de la sierra baja,
quedaban en el andén un montón de mujeres llorando
alrededor de unos pocos soldados muertos de sueño. To-das llorando: unas de emoción porque acababan de re-cibir al hijo; otras porque se habían puesto a esperar que
de ese tren bajara el hijo que no le había llegado.”
― Música Japonesa
“—Se garchan a los presos. Se los garchan los gurjas, los negros ésos.
—No se van a garchar a todos. Somos diez mil. ¿Cuántos tipos se necesitan para garcharnos a todos…?
—De a poco, entre todos, te garchan… —pensaba Rubione, que una vez vio gurjas y les había tomado miedo. Eran negros, oscuros, petisos y anchos, y no miraban a la cara. La mayoría de los pichis había encontrado escots y wels, que eran las otras clases de británicos, pero gurjas no.
—Che: escots, wels, gurjas… ¿no hay ingleses? —Todos son ingleses, los ingleses son así: escots, gurjas, wels. ¡Y todos se garchan a los presos!”
― Los pichiciegos
—No se van a garchar a todos. Somos diez mil. ¿Cuántos tipos se necesitan para garcharnos a todos…?
—De a poco, entre todos, te garchan… —pensaba Rubione, que una vez vio gurjas y les había tomado miedo. Eran negros, oscuros, petisos y anchos, y no miraban a la cara. La mayoría de los pichis había encontrado escots y wels, que eran las otras clases de británicos, pero gurjas no.
—Che: escots, wels, gurjas… ¿no hay ingleses? —Todos son ingleses, los ingleses son así: escots, gurjas, wels. ¡Y todos se garchan a los presos!”
― Los pichiciegos
“LA CÁSCARA: Bajo la piel hay una cáscara que separa a uno del otro de adentro. En algunas partes la cascara es más fina que en el resto del cuerpo, es el caso de la planta del pie, donde es mas fácil hacer cosquillas. En otras partes la cáscara está siempre ablandada por la humedad resbalosa: es el caso de los tubos de la vagina en las mujeres y del recto en las mujeres y los hombres y por eso dan tantas ganas de reír y llorar al mismo tiempo cuando a uno lo penetran.”
― Runa
― Runa
“La vida es una constante de dolor abolida por la costumbre. Entonces, sin dolor, yo era como una gran ciudad vacía de gente, donde el cielo podía chorrear todo su azul en el interior de las casas desmanteladas.”
― Help a él
― Help a él
“PARECER: Te hablo como un sabio, pero no soy un sabio. Repito cosas que dijeron los sabios y otras que dije yo, y repetir y repetir hace parecer sabio. Para ser sabio todos tienen que creer que el que repite es sabio y las mismas cosas que diga un sabio, repetidas por otro como tú y yo no las cree nadie, o las cree hasta que un jefe o sabio diga lo contrario y se burle, que es casi lo mismo. Para ser sabio hay que acertar y contar con los jefes y que nunca se burlen. En cambio para ser filósofo no hay que acertar: hay que desconcertar y provocar las burlas de los jefes y parecer equivocado.”
― Runa
― Runa




