Gloria
La humanidad llamó deseo a la necesidad de entenderse. Eso fue lo que aprendí con una muerte.
Gloria era una mujer con un corazón tan grande que tenía que poner un cachito de él en todo lo que hacía para no morir ahogada con el desborde de sus latidos. Esto la llevó a creer tanto en su capacidad de dar que aprendió, también, a cumplir deseos. Al principio eran cosas sencillas: comida para sus amigos, entradas para asistir a fiestas o eventos, la tarea terminada. Con el tiempo se expandió a cosas más complejas: recuperar oportunidades perdidas o arreglar sueños rotos.
La gente a su alrededor, por su parte, lo que aprendió no fue a apreciar lo que tenía y ocuparlo para llegar aún más lejos en el anhelo de su propio deseo. No. Se hicieron egoístas, codiciosos y querían más. Querían que su deseo siempre fuera el mejor de todos.
La inocencia ciega de Gloria tomó esto como un reto y trató de mejorar su habilidad con los hechizos día con día. Cumplía todos los deseos que podía sin preguntar para qué o cuál era el motivo detrás del deseo.
Es muy fácil predecir qué sucedió después, los deseos empezaron a contradecirse. A querer que otros no se cumplieran. A pelear por sobrevivir y necesitar que alguien pusiera algo de control. La gente entonces empezó a reclamarle a Gloria sobre lo que ellos mismos le pedían que hiciera y no pasó mucho tiempo hasta que ella perdiera la paciencia y decidiera hacer algo que, según su frustración, debió de haber hecho mucho tiempo antes: Algo para sí misma. Que dicho de otra manera se podría describir como tratar de entender dónde estuvo su error y dejar que los demás arreglen sus problemas por sí mismos con lo que ya tienen.
Tampoco pasó mucho tiempo para que las sonrisas hacia Gloria se convirtieran en amenazas y que donde por tantos años se sintió segura y en casa se transformara en un campo minado del que necesitaba huir.
En la mañana que su intento de escapar de todo se llevó acabo, el pueblo la persiguió con antorchas y la condena a lincharla por bruja que quería destruir el modo de vida de todos ellos. Poco antes del mediodía Gloria se encontró lejos del pueblo, en un paraje circular dentro del bosque, rodeada de la turba que acabaría con su vida. Para ese entonces ya se había corrido la voz a otros pueblos de quién era ella, de lo que hacía y del mito que la fuente de su poder estaba en su corazón. Aquella persecución se había convertido entonces en una cacería. El que obtuviera su corazón lo obtendría todo.
Eso es lo que creían.
Al matarla y abrirle el pecho la siguiente tragedia fue la masacre por reclamar la propiedad del tesoro. Las bestias en quienes en habían convertido todos los presentes habían perdido la razón y con el último latido del corazón de Gloria habían sellado su destino. Su anhelo viviría en aquel paraje hasta que pudiera encontrarle sentido al deseo de la condición humana y maldeciría a todas las bestias a ser endemoniadas sombras hambrientas que no podrían alimentarse de nada más que de todo eso no se cumplió y quedaba abandonado. Al menos hasta que pudieran compensar todo eso que le habían quitado, pensó en su último aliento.
Pero yo soy un bosque lleno de terribles tragedias y asombrosos encuentros que desde ese día mi deseo más grande fue utilizar toda esa fuerza, esa ira y el corazón perdido para demostrar que la humanidad es mucho más que la tragedia.
El primer paso sería encontrar un guardián.


