Palabras, solo son palabras. Las que me ahogan y me agotan. Las que retumban en mi cabeza sin dejarme hacer nada de provecho. Las que me amargan los días y me enturbian las noches. La peor arma de uno mismo.
Me sigue sorprendiendo la facilidad que tenemos como especie de convertirnos en nuestro peor enemigo a la primera de cambio. Me gustaría confiar un poco más en mí. Tenerme en más alta estima y no lapidarme por cada error cometido. Aprender a celebrar los fracasos, puesto que son las situaciones que más nos enseñan.
Me gustaría dejarme atrás y crecer convirtiéndome en otra persona. Como cuando sueñas y no sabes cómo ni por que has llegado donde estas, pero sabes que perteneces. Echo de menos pertenecer. ¿He pertenecido acaso alguna vez?
Published on January 11, 2022 07:30