Esther Tenza
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“Ah, Estabmul, eco en Civitella.
Antes de este viaje italiano fui a Estambul a entrevistar a Orhan Pamuk, por su libro " una sensación extraña" y me fui desde el viejo aeropuerto de Madrid, las bolsas de los emigrantes son tan grandes, son tan ruinosas, sus risas cansadas, un aeropuerto es una ciudad que no ríe. Antes de embarcar entró en mi teléfono móvil un mensaje de Milena Busquets, la escritora, que comenzaba a colaborar con El País ese verano. Su mensaje no tenía que ver con sus artículos, sino con una alarma que le había asaltado y que a mí me amargó el instante y los minutos siguientes. Milena me anunciaba algo que a su vez ella había visto en Twitter: Umberto Eco ha muerto.
Uf, Umberto Eco ha muerto, el aeropuerto acelera su cara de monstruo falso, nadie sabe qué le ocurre al otro, qué ocurre en la vida, qué pasa, tú eres un fantasma deambulando, tu nombre no existe y está solo, en medio de este gentío nadie identificaría tu rostro, la soledad de tus ojos, la persuasiva presencia del miedo, ningún sentimiento destaca sobre otro en una aeropuerto. La incertidumbre es un chicle que se tira en un váter, nadie está contigo, los aeropuertos son la soledad y el silencio, tanto ruido hace opaco cualquier grito, así que mejor no muestres sorpresa ni nada, hasta lo más extraordinario es lo que tiene que pasar.
Cuando una noticia de esa naturaleza ocurre, se acelera la mente, dondequiera que estés, porque eres periodista y nada te detiene, aunque tú mismo te halles en estado de estupor o triste: has de actuar te espera la platina, hay una noticia, es urgente, despierta a quien sea, no esperes al minuto siguiente, el otro periodo te lo va pisar De pronto el pasajero se confunde con el periodista y ya solo era periodista, era alguien que había sabido de fuente bien informada una noticia grave, una noticia.
La sensación inmediata tiene que ver con los que hace un periodista: llama, confirma, organiza, se ofrece a su redacción Él lo sabe ya: los demás tienen que saberlo. En mi caso, podía ofrecer, en primer lugar, la noticia, de la que en el periódico no sabían nada (¡y menos mal!); todo lo demás va ocurriendo: quién puede escribir, qué puedo escribir.
A la velocidad con la que actúa la voluntad de un periodista para preparar el terreno de lo que llamamos cobertura se produjo el desmentido. Milena me dijo de inmediato que la noticia venía en el Twiter de Vargas Llosa. ¡Pero si Vargas Llosa no tiene Twiter! Nunca tuvo, nunca tendrá
Como la esencia de Twiter es esa rapidez resbaladiza, la mentira es la miel de su sustancia...”
― Un golpe de vida
Antes de este viaje italiano fui a Estambul a entrevistar a Orhan Pamuk, por su libro " una sensación extraña" y me fui desde el viejo aeropuerto de Madrid, las bolsas de los emigrantes son tan grandes, son tan ruinosas, sus risas cansadas, un aeropuerto es una ciudad que no ríe. Antes de embarcar entró en mi teléfono móvil un mensaje de Milena Busquets, la escritora, que comenzaba a colaborar con El País ese verano. Su mensaje no tenía que ver con sus artículos, sino con una alarma que le había asaltado y que a mí me amargó el instante y los minutos siguientes. Milena me anunciaba algo que a su vez ella había visto en Twitter: Umberto Eco ha muerto.
Uf, Umberto Eco ha muerto, el aeropuerto acelera su cara de monstruo falso, nadie sabe qué le ocurre al otro, qué ocurre en la vida, qué pasa, tú eres un fantasma deambulando, tu nombre no existe y está solo, en medio de este gentío nadie identificaría tu rostro, la soledad de tus ojos, la persuasiva presencia del miedo, ningún sentimiento destaca sobre otro en una aeropuerto. La incertidumbre es un chicle que se tira en un váter, nadie está contigo, los aeropuertos son la soledad y el silencio, tanto ruido hace opaco cualquier grito, así que mejor no muestres sorpresa ni nada, hasta lo más extraordinario es lo que tiene que pasar.
Cuando una noticia de esa naturaleza ocurre, se acelera la mente, dondequiera que estés, porque eres periodista y nada te detiene, aunque tú mismo te halles en estado de estupor o triste: has de actuar te espera la platina, hay una noticia, es urgente, despierta a quien sea, no esperes al minuto siguiente, el otro periodo te lo va pisar De pronto el pasajero se confunde con el periodista y ya solo era periodista, era alguien que había sabido de fuente bien informada una noticia grave, una noticia.
La sensación inmediata tiene que ver con los que hace un periodista: llama, confirma, organiza, se ofrece a su redacción Él lo sabe ya: los demás tienen que saberlo. En mi caso, podía ofrecer, en primer lugar, la noticia, de la que en el periódico no sabían nada (¡y menos mal!); todo lo demás va ocurriendo: quién puede escribir, qué puedo escribir.
A la velocidad con la que actúa la voluntad de un periodista para preparar el terreno de lo que llamamos cobertura se produjo el desmentido. Milena me dijo de inmediato que la noticia venía en el Twiter de Vargas Llosa. ¡Pero si Vargas Llosa no tiene Twiter! Nunca tuvo, nunca tendrá
Como la esencia de Twiter es esa rapidez resbaladiza, la mentira es la miel de su sustancia...”
― Un golpe de vida
“Dos sentados en una cafetería tomando el aperitivo.
- ¿Y a ti qué te parece que se retiren reconocimientos a víctimas de la Guerra Civil?
- ¿De qué bando?”
― No está todo reído
- ¿Y a ti qué te parece que se retiren reconocimientos a víctimas de la Guerra Civil?
- ¿De qué bando?”
― No está todo reído
“¿Cómo conseguiste tanto amor propio?
Tras una mierda de amor ajeno
INFALIBLE”
― La vida es ahora... después
Tras una mierda de amor ajeno
INFALIBLE”
― La vida es ahora... después
“No te culpes. no lo hagas jamás.
Se trata de sentir la responsabilidad, de creer que puedes intervenir en tus días, se trata de dejarte traspasar por la hegemonía y el poder íntimo.
Se trata de amontonar el amor propio, de hacerlo grande, extenso.
De saber que es el primero, el único, el esencial.
Y una vez ahí, cuando puedas, cuando aprendas, cuando sepas, entonces, mil millones de los de daños de los que antes sufrías, no podrán alcanzarte.
Porque ya estarás lejos, lejísimos de eso, infinitamente pegado a ti.
- Me hiciste tanto daño...
- El que te dejaste hacer”
― La vida es ahora... después
Se trata de sentir la responsabilidad, de creer que puedes intervenir en tus días, se trata de dejarte traspasar por la hegemonía y el poder íntimo.
Se trata de amontonar el amor propio, de hacerlo grande, extenso.
De saber que es el primero, el único, el esencial.
Y una vez ahí, cuando puedas, cuando aprendas, cuando sepas, entonces, mil millones de los de daños de los que antes sufrías, no podrán alcanzarte.
Porque ya estarás lejos, lejísimos de eso, infinitamente pegado a ti.
- Me hiciste tanto daño...
- El que te dejaste hacer”
― La vida es ahora... después
Esther’s 2025 Year in Books
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