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Ich zähmte die Wölfin. Die Erinnerungen des Kaisers Hadrian. by
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Luis G.
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«… Versos en honor de Antínoo: la rosa, el jacinto, la celidonia, eran sacrificadas a aquellas corolas de púrpura que llevarían desde entonces el nombre del preferido. Se ordenó a un esclavo que entrara en el estanque […]. Habituado a los homenajes, Antínoo aceptó gravemente las flores cerosas de tallos serpentinos y blandos, que se cerraron como párpados cuando cayó la noche».
Antinoeios❤️
— 3 hours, 53 min ago
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Antinoeios❤️
Luis G.
is on page 156 of 273
«Mesomedés […] acompañó […] la recitación de su poema La Esfinge […]. Durante un intervalo, Pancratés nos hizo admirar […] aquellas flores […] rojas como sangre y que sólo florecen a fines del estío. Inmediatamente reconocimos nuestros nenúfares escarlatas del oasis de Amón. Pancratés se inflamó con la idea de la fiera herida expirando entre las flores».
Así expirará Antínoo🥀.
— 4 hours, 0 min ago
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Así expirará Antínoo🥀.
Luis G.
is on page 156 of 273
«Su exaltación subía como un canto. Acaso exageraba el alcance del auxilio que yo le había prestado, olvidando que hubiera hecho lo mismo por cualquier otro cazador en peligro; pero sin embargo nos sentíamos devueltos a ese mundo heroico donde los amantes mueren el uno por el otro».
— 4 hours, 7 min ago
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Luis G.
is on page 154 of 273
«Sabiéndolo demasiado joven e inexperto, no había permitido a Antínoo que figurara en primera línea. Por él yo era capaz de cobardías que jamás me hubiera consentido cuando se trataba de mí mismo. Ahora, cediendo como siempre, le prometí el papel principal en la caza del león. No podía seguir tratándolo como a un niño, y estaba orgulloso de su fuerza juvenil».
— 4 hours, 31 min ago
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Luis G.
is on page 152 of 273
«Durante la cena, Polemón, que pretendía saber de quiromancia, quiso examinar la mano del joven, esa palma donde a mí mismo me asustaba una asombrosa caída de estrellas. El niño la retiró, cerrándola, con un gesto dulce y casi púdico. Quería guardar el secreto de su juego y el de su fin».
— 8 hours, 55 min ago
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Luis G.
is on page 152 of 273
«El rayo del monte Casio le mostraba una salida: la muerte podía convertirse en un supremo servir, un último don, el único que le quedaba. La iluminación de la aurora fue poca cosa al lado de la sonrisa que se alzó en aquel rostro conmovido. Días más tarde volví a ver esa sonrisa, pero más oculta, ambiguamente velada».
— 8 hours, 56 min ago
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Luis G.
is on page 152 of 273
«Por primera vez en la ascensión de una montaña me faltó el aliento; tuve que apoyarme un momento en el hombro del preferido».
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«Aferrado a mi brazo, Antínoo temblaba […] bajo la influencia de un pensamiento que comprendí más tarde. Espantado ante la idea de […] la vejez, había debido prometerse mucho tiempo atrás que moriría a la primera señal de declinación, y quizá antes».
— 8 hours, 58 min ago
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«Aferrado a mi brazo, Antínoo temblaba […] bajo la influencia de un pensamiento que comprendí más tarde. Espantado ante la idea de […] la vejez, había debido prometerse mucho tiempo atrás que moriría a la primera señal de declinación, y quizá antes».
Luis G.
is on page 151 of 273
«En aquel entonces, Flegón, que coleccionaba historias de fantasmas, nos contó una noche la de la novia de Corinto […]. Aquella aventura, en la que el amor devuelve un alma a la tierra y le da temporariamente un cuerpo, nos emocionó […]. Antínoo me hizo una promesa del mismo género, que tomé a la ligera pues nada me llevaba a suponer que aquel niño no me sobreviviría».
— 10 hours, 3 min ago
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Luis G.
is on page 148 of 273
«Entre tanto, en aquel corazón sombrío penetraban temores casi injustificados: lo he visto inquietarse porque pronto cumpliría diecinueve años. Caprichos peligrosos, cóleras que agitaban en su frente obstinada los rizos de Medusa, alternaban con una melancolía semejante al estupor, con una dulzura cada vez más quebrada».
— 23 hours, 56 min ago
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Luis G.
is on page 148 of 273
«… Entre nosotros las disciplinas heroicas con que Grecia rodeaba el afecto de un hombre maduro por un camarada más joven suelen no pasar de un simulacro hipócrita. Más sensible […] a los prejuicios de Roma, recordaba que éstos conceden su parte al placer, pero sólo ven en el amor una manía vergonzosa; otra vez me ganaba el violento deseo de no depender exclusivamente de nadie».
Mal, Adriano, MAL.
— Oct 26, 2026 01:11PM
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Mal, Adriano, MAL.
Luis G.
is on page 148 of 273
«Dediqué unos instantes a recogerme junto a la tumba de Héctor; Antínoo fue a soñar a la de Patroclo. No supe reconocer en el cervatillo que me acompañaba el émulo del camarada de Aquiles y me burlé de aquellas fidelidades apasionadas que florecen sobre todo en los libros. Insultado, Antínoo enrojeció violentamente».
Mi niño, yo sí te entiendo. Eres Patroclo❤️🩹.
— Oct 26, 2026 01:08PM
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Mi niño, yo sí te entiendo. Eres Patroclo❤️🩹.
Luis G.
is on page 148 of 273
«Había mucho de angustia en mi necesidad de herir aquella sombría ternura que amenazaba complicar mi vida».
Qué oscuro este lado de la relación que plantea Yourcenar: que Adriano se medio aleje de Antínoo, que llegue a someterlo, a hacerle estar con una cortesana, a pegarle… No estaba preparado para leer esto.
— Oct 26, 2026 01:04PM
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Qué oscuro este lado de la relación que plantea Yourcenar: que Adriano se medio aleje de Antínoo, que llegue a someterlo, a hacerle estar con una cortesana, a pegarle… No estaba preparado para leer esto.
Luis G.
is on page 145 of 273
«El adolescente sentado en una cama, con las piernas cruzadas, era ese mismo Hermes que desataba sus sandalias; Baco cortaba el racimo, o saboreaba por mí una copa de vino rosado; aquellos dedos endurecidos por el arco eran los de Eros. En medio de tantas máscaras, […] terminé olvidando […] al niño que […] al menor reproche se enfurruñaba y se iba a la proa del navío para contemplar el mar».
— Oct 26, 2026 01:36AM
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Luis G.
is on page 144 of 273
«De más está decir que no incrimino la preferencia sensual, nada importante, que determinaba mi elección en el amor. Otras pasiones parecidas habían cruzado con frecuencia por mi vida […]. Nada impedía que ocurriera lo mismo en esa suprema ternura; nada, salvo precisamente la cualidad única que la distinguía de las otras».
— Oct 26, 2026 01:26AM
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Luis G.
is on page 144 of 273
«Mi joven pastor se convertía en un joven príncipe. No era ya el niño diligente que en los altos se arrojaba del caballo para ofrecerme, en el cuenco de sus manos, el agua de la fuente; el donante conocía ahora el inmenso valor de sus dones. […] Pero su hermosa boca había asumido un amargo pliegue que los escultores advertían».
— Oct 26, 2026 01:24AM
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Luis G.
is on page 144 of 273
«Desde hacía dos años, el paso del tiempo se marcaba en los progresos de una juventud que se formaba, dorándose, ascendiendo a su cenit; la voz, grave […]; el corredor corría más lejos […]; el escolar que en Claudiópolis había aprendido de memoria largos fragmentos de Homero, se apasionaba ahora por la poesía voluptuosa y sapiente, entusiasmándose con ciertos pasajes de Platón».
— Oct 26, 2026 01:20AM
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