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Ich zähmte die Wölfin. Die Erinnerungen des Kaisers Hadrian. by
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Luis G.
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«Lo dejamos solo. Entraba en esa duración sin aire, sin luz, sin estaciones y sin fin, frente a la cual toda vida parece efímera; había alcanzado la estabilidad, quizá la calma. Los siglos contenidos en el seno opaco del tiempo pasarían por millares sobre esa tumba sin devolverle la existencia, pero sin agregar nada a la muerte, sin poder impedir que un día hubiera sido».
— 22 minutes ago
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Luis G.
is on page 173 of 273
«Pusieron sobre su pecho un ramillete de acacias. […] Me indicaron, en el flanco de una montaña […], a unas tres leguas de la ciudad, una de las cavernas que los reyes de Egipto utilizaban antaño como pozos funerarios. Un tiro de bueyes arrastró el sarcófago por la pendiente. […] El niño de Claudiópolis descendía a la tumba como un Faraón, como un Ptolomeo».
— 24 minutes ago
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Luis G.
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«… Pero el perfil del joven halcón no había cambiado; las pestañas vertían sobre las mejillas pintadas una sombra que reconocí. […] El rancio olor del incienso llenaba la sala; a través de una nube trataba de lograr la ilusión de una sonrisa; el hermoso rostro inmóvil parecía temblar».
— 28 minutes ago
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Luis G.
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«Yo me sentía asumiendo aquel dolor de padre, como había asumido el de Hércules, el de Alejandro, el de Platón, que lloraban a sus amigos muertos».
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«En lugar del cadáver me mostraban al dios […]; yo mismo había hecho ese dios, creía a mi manera en él, pero el más luminoso de los destinos póstumos […] no compensaba aquella breve vida; el dios no me pagaba al viviente perdido».
— 30 minutes ago
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«En lugar del cadáver me mostraban al dios […]; yo mismo había hecho ese dios, creía a mi manera en él, pero el más luminoso de los destinos póstumos […] no compensaba aquella breve vida; el dios no me pagaba al viviente perdido».
Luis G.
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«¿Pero acaso había comprendido, aquella mañana, al joven viviente que sollozaba junto a mí? Chabrias me llamó una noche para mostrarme en la constelación del Águila una estrella, hasta entonces poco visible, que de pronto palpitaba como una gema, latía como un corazón. La convertí en su estrella, en su signo. Noche a noche me agotaba siguiendo su curso; vi extrañas figuras en aquella región del cielo».
— 1 hour, 0 min ago
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Luis G.
is on page 168 of 273
«A veces la imagen brotaba por sí misma, y una ola de ternura me arrebataba; volvía a ver un huerto de Tíbur, el efebo juntando las frutas otoñales en su túnica recogida a modo de cesta. Todo faltaba a la vez: el camarada de las fiestas nocturnas, el adolescente que se sentaba sobre los talones para ayudar a Euforión a rectificar los pliegues de mi toga».
— 1 hour, 2 min ago
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Luis G.
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«Y de pronto me acordé que estábamos en el vigésimo séptimo día del mes de Atir, en el quinto día anterior a nuestras calendas de diciembre. Era el cumpleaños de Antínoo; de estar vivo, hubiera tenido ese día veinte años».
— 1 hour, 16 min ago
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Luis G.
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«Un capricho nació en mí, que no había sentido desde los tiempos de niño cuando grababa mi nombre en la corteza de los castaños, en un dominio español; el emperador que se negaba a hacer inscribir sus nombres y sus títulos en los monumentos que había erigido, desenvainó su daga y rasguñó en la dura piedra algunas letras griegas, una forma abreviada y familiar de su nombre».
— 1 hour, 17 min ago
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Luis G.
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«Un ser insultado me arrojaba a la cara aquella prueba de devoción; un niño, temeroso de perderlo todo, había hallado el medio de atarme a él para siempre. Si había esperado protegerme mediante su sacrificio, debió pensar que yo lo amaba muy poco para no darse cuenta de que el peor de los males era el de perderlo».
— 1 hour, 19 min ago
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Luis G.
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«Alejandro había celebrado los funerales de Efestión con devastaciones y hecatombes. Más hermoso me parecía ofrecer al preferido una ciudad donde su culto se mezclaría para siempre con el ir y venir de la plaza pública, donde su nombre sería pronunciado en las conversaciones nocturnas, donde los jóvenes se lanzarían coronas a la hora de los banquetes».
Antínoe❤️
— 2 hours, 17 min ago
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Antínoe❤️
Luis G.
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«Todas las metáforas recobraban su sentido; sí, tuve ese corazón entre mis manos».
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«Toda hora tiene su deber inmediato, un mandamiento que domina a todo el resto; el mío, en ese momento, era el de defender contra la muerte lo poco que me quedaba».
— 2 hours, 20 min ago
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«Toda hora tiene su deber inmediato, un mandamiento que domina a todo el resto; el mío, en ese momento, era el de defender contra la muerte lo poco que me quedaba».
Luis G.
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«En una mesa para las ofrendas, las cenizas de un sacrificio estaban todavía tibias. Chabrias […] extrajo unos rizos cortados».
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«… A la luz del crepúsculo […], Chabrias percibió una vestidura plegada, unas sandalias. Bajé […]: estaba tendido en el fondo, envuelto ya por el lodo del río».
Ocurrió «el primer día del mes de Atir, el segundo año de la CCXXVI Olimpíada»💔.
— 2 hours, 23 min ago
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«… A la luz del crepúsculo […], Chabrias percibió una vestidura plegada, unas sandalias. Bajé […]: estaba tendido en el fondo, envuelto ya por el lodo del río».
Ocurrió «el primer día del mes de Atir, el segundo año de la CCXXVI Olimpíada»💔.
Luis G.
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«La salvaje alegría continuó. Pero de mañana toqué por casualidad un rostro empapado en lágrimas. Le pregunté con impaciencia por qué lloraba; contestó humildemente, excusándose por la fatiga. Acepté aquella mentira y volví a dormirme. Su verdadera agonía se cumplió en ese lecho, junto a mí».
— 2 hours, 29 min ago
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Luis G.
is on page 164 of 273
«Llevaba una larga vestidura siria, tenue como la gasa, sembrada de flores y de quimeras. Para remar con más soltura había dejado caer la manga derecha; el sudor temblaba en aquel pecho liso. Lucio le lanzó una guirnalda que él atrapó al vuelo; su alegría casi estridente no cesó un solo instante, sostenida apenas por una copa de vino griego».
— 2 hours, 30 min ago
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Luis G.
is on page 161 of 273
«Antínoo […] había apoyado la cabeza en mis rodillas […]. Mi mano resbalaba por su nuca, bajo sus cabellos. Así, en los momentos más vanos o más apagados, tenía la sensación de mantenerme en contacto con los grandes objetos naturales, la espesura de los bosques, el lomo musculoso de las panteras, la pulsación regular de las fuentes. Pero ninguna caricia llega hasta el alma».
«Mi joven amo»🖤
— 17 hours, 36 min ago
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«Mi joven amo»🖤
Luis G.
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«Antínoo retiró el capuchón, y después de acariciar largamente la cabecita soñolienta y salvaje del halcón, lo entregó […]. Ritualmente ungido de miel y esencia de rosa, el halcón fue metido en una cuba llena de agua del Nilo; el animal ahogado se asimilaba a Osiris llevado por la corriente del río; los años terrestres del ave se sumaban a los míos …».
Él va a sacrificarse del MISMO modo💔.
— 17 hours, 39 min ago
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Él va a sacrificarse del MISMO modo💔.
Luis G.
is on page 158 of 273
«Visitamos juntos lo que hay para ver en Alejandría: el Faro, el mausoleo de Alejandro, el de Marco Antonio donde Cleopatra triunfa eternamente sobre Octavio …».
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«Lucio […] no tenía la menor influencia política, y Antínoo no se preocupaba por tenerla. El joven patricio, conocedor del mundo, se limitaba a reírse de los insultos; pero Antínoo sufrió».
— 23 hours, 27 min ago
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«Lucio […] no tenía la menor influencia política, y Antínoo no se preocupaba por tenerla. El joven patricio, conocedor del mundo, se limitaba a reírse de los insultos; pero Antínoo sufrió».
Luis G.
is on page 158 of 273
«[Lucio] no había perdido casi nada de aquella sorprendente belleza que le valía ser aclamado […]. Jamás viajaba sin llevar […] cuatro colchones […], sobre los cuales se acostaba rodeado de sus jóvenes amantes como de otras tantas almohadas. Sus pajes, empolvados y llenos de afeites, vestidos como los Céfiros y el Amor, hacían lo posible por adaptarse a sus caprichos muchas veces crueles …».
— 23 hours, 30 min ago
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