Status Updates From Detrás del cielo
Detrás del cielo by
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María Amparo
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el antiguo cementerio de maquinaria pesada, aquel lugar que fascinaba con ruinas de grandísimos camiones mineros y buldóceres forestales, restos de excavadoras, hormigoneras y apisonadoras. Una de las cosas más tristes del mundo es una rueda de tractor gigante abandonada. Yo voy allí y me siento un tipo de un tiempo que pasó y todavía no llegó, de un futuro antiguo, Mad Max a la espera de los motoristas asesinos.
— Jan 12, 2026 10:51AM
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María Amparo
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El Otro imitaba mucho a un párroco que hubo en Tras do Ceo y que, según mi padrino, era muy de Trento. O de antes. Este padre Telmo no daba tregua. Y desde el púlpito no dejaba sano ningún hueso de quien le parecía. Por llevarle la contraria o por callar. Pero además de embestir, era mala persona. Cura sería, pero de la madera de Cristo no era.
— Jan 12, 2026 10:37AM
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María Amparo
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—Se disculpó. Figuraba en el cuestionario. Si no quería responder, lo entendería muy bien. Yo le dije que adelante. Y entonces me preguntó si había pensado alguna vez en el suicidio. Y yo le dije la verdad. En quitarme la vida, sí. Algunas veces. Pero en el suicidio, nunca
— Jan 12, 2026 10:36AM
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María Amparo
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Me acordaba de ella cada vez que veía una ortiga furtiva en los bancales de cultivo. O cuando pasaba cerca de aquella esfera armilar de zarzas, que coloqué en una de las cavidades de una roca traída al jardín del Edén como ornamento. Y el efecto era el de una escultura obra de la propia naturaleza. Un mundo espinoso injertado en la piedra.
— Jan 10, 2026 01:09PM
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María Amparo
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Aparte del Imperio, a mí quien me trae loco es O’Connor. Fue Chelo la que me enganchó. Vete tú a saber dónde estará. Quizás en el cielo, rompiendo fotos de Dios. Chelo es que no para. Es la banda sonora de su vida. Y yo fui detrás. Siempre acabo yendo detrás de Chelo. Por eso O’Connor suena en los altavoces de la granja desierta. La escucho cantar y dejan de dolerme los ojos por dentro
— Jan 10, 2026 12:54PM
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María Amparo
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Que aquel día Stella y ella desobedecieron. No aceptaron el destino. Eligieron.
— Jan 10, 2026 12:44PM
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María Amparo
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Aprendería esto de jovencita, pero su manera era la de quien lleva toda la vida guadañando. Como Maimai. «Es el cuerpo quien sabe», decía ella. Avanza con el caer de la hierba. No lastima al cortar. El sonido de dallar un círculo.
La hierba sabe caer
— Jan 10, 2026 12:40PM
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La hierba sabe caer
María Amparo
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Aparecía silenciosa, de improviso, y hacía cosas inesperadas.
Como cuando se ponía a arrancar las ortigas con la mano.
—¿Qué haces? ¡Ponte guantes!
No paró. Hundía las uñas en la tierra, para izarlas desde la raíz, procurando no tocar las hojas.
—Si no respiras, no pican. ¡Son las hierbas preferidas del demonio!
— Jan 10, 2026 12:35PM
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Como cuando se ponía a arrancar las ortigas con la mano.
—¿Qué haces? ¡Ponte guantes!
No paró. Hundía las uñas en la tierra, para izarlas desde la raíz, procurando no tocar las hojas.
—Si no respiras, no pican. ¡Son las hierbas preferidas del demonio!
María Amparo
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En medio de la oscuridad, surgió un único y potente foco.
Era un ángel. Una mujer ángel. De piel negra, alas de plumas negras y aros y pulseras doradas. No era un disfraz. Para mí era un ser verdadero, el más verdadero que había allí, en la sala discoteca del Edén.
Ella estaba en el centro, en una tarima, agarrada a la barra de bailarina de striptease.
— Jan 10, 2026 12:29PM
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Era un ángel. Una mujer ángel. De piel negra, alas de plumas negras y aros y pulseras doradas. No era un disfraz. Para mí era un ser verdadero, el más verdadero que había allí, en la sala discoteca del Edén.
Ella estaba en el centro, en una tarima, agarrada a la barra de bailarina de striptease.






