Y ese descubrimiento, que se pasan el tiempo hablando de ellos, de sus gustos, de sus clases y de sus exámenes, de sus motos y de sus huevos. Escuchar a los hombres, prestarles atención, metida en ello hasta el cuello. Dejarles hablar o reír. O bien decir tonterías, falsas ingenuidades que les hacen partirse de risa, con aires de suficiencia burlona, «¡qué mona!», hacerse pasar por disoluta o cándida.
— Sep 16, 2026 02:44AM
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