Daff Rosae’s Reviews > El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes > Status Update
Daff Rosae
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Dejé que se vaciara del todo, aunque veía que inventaba cosas que no podían ser ciertas porque, cuando sucedieron, yo no era ya un niño
y tampoco estaba loco y las recordaba. […] y que por muy bien que las estuviera contando ella ahora, […] no eran sino mentiras.
Habría sido bonito que fueran verdad. Haber tenido y haber sentido siquiera la mitad de lo que devanaba mi madre aquel sábado de aquel verano.
— May 17, 2026 04:43PM
y tampoco estaba loco y las recordaba. […] y que por muy bien que las estuviera contando ella ahora, […] no eran sino mentiras.
Habría sido bonito que fueran verdad. Haber tenido y haber sentido siquiera la mitad de lo que devanaba mi madre aquel sábado de aquel verano.
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Daff Rosae’s Previous Updates
Daff Rosae
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¿Por qué traer un objeto a tu casa, prometerle una vida, una historia, para olvidarlo luego intacto e inútil durante días, años, décadas? Para trasladarlo de una habitación a otra, de un pensamiento a otro, para envejecerlo y abaratarlo sin disfrutar de él […]
— May 17, 2026 04:46PM
Daff Rosae
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Me habría gustado arrancarle en aquel segundo, con unas tenazas al rojo vivo, todos los cuentos no contados, todas las nanas no cantadas, todas las caricias en el pelo que me correspondían.
[...]
"Me había convertido, por fin, en su hijo, y ella, en madre."
— May 14, 2026 11:25AM
[...]
"Me había convertido, por fin, en su hijo, y ella, en madre."
Daff Rosae
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Aquel invierno fui yo el que más la quiso […] su primera palabra fue Alekş. Me seguía como
un bichito sujetándose a mi dedo meñique y escondiéndose detrás de mí cada vez que la asustaba un cuervo o se oía algún perro.
Mika-rika-pika, le decía serio, y ella se reía como un arcoíris al que le hicieran cosquillas en los talones [...] y yo habría podido escucharla durante horas y horas. Y la escuchaba.
— May 14, 2026 11:24AM
un bichito sujetándose a mi dedo meñique y escondiéndose detrás de mí cada vez que la asustaba un cuervo o se oía algún perro.
Mika-rika-pika, le decía serio, y ella se reía como un arcoíris al que le hicieran cosquillas en los talones [...] y yo habría podido escucharla durante horas y horas. Y la escuchaba.

