Luis G.’s Reviews > Niño santo > Status Update
Luis G.
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«—¡Soy más alto yo! —Hacía trampas. Era obvio que había ido bajando la mano […], para salir ganando. Las puntas de nuestras narices casi podían rozarse. Los iris de sus ojos eran el mar y sus pupilas, la negra Parca que sesga la vida de los marineros. Su respiración se confundía con la mía y me parecía estar oyendo de forma nítida el rápido latido de su corazón. Tal vez fuera el mío».
— Jul 29, 2026 04:57AM
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Luis G.
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«El cielo rugió […] y caímos al suelo en una especie de lucha, cuerpo a cuerpo […]. Mis dedos ardían al entrar en contacto con su piel. Se puso encima de mí y me sujetó las manos por encima de la cabeza, como San Sebastián antes de ser saeteado. Lo tenía tan cerca que no podía ver su cara completa […]. Su ojo que me miraba con deseo, su boca ávida de besos, su nariz respirando con ímpetu mi sudor».
— 2 hours, 30 min ago
Luis G.
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«Decidido, me echó el humo en la cara y mis rasgos desaparecieron por completo. Nuestras caras flotaban en una nube gris donde no nos reconocíamos, donde los dos éramos uno, éramos el mismo. Fue entonces cuando, en medio de aquella niebla, acercó sus labios a los míos y me dio un beso.
[…]
—Pedro —dijo mi nombre, inclinándose hacia mí, besándome en el cuello».
Recuerdo a EBA y sus Miedos…
— 2 hours, 33 min ago
[…]
—Pedro —dijo mi nombre, inclinándose hacia mí, besándome en el cuello».
Recuerdo a EBA y sus Miedos…
Luis G.
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«Quería parecerme a él, sentir el humo dentro de mi cuerpo, ese humo que era de los dos. Sin toser esta vez, se lo eché en la cara lentamente. Sus facciones fueron desapareciendo, perdiéndose en la bruma. Cuando el pitillo llegase a su fin, Mario estaría condenado a evaporarse por completo, como si se tratase de un sueño bíblico. […] Era nuestro cigarro de despedida, nuestro último momento de intimidad».
— 2 hours, 37 min ago
Luis G.
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«Se había desvestido deprisa, dejando su pecho desnudo al descubierto. Intenté mirar hacia otro lado, pero me moría de ganas de alargar el brazo y acariciarlo con la yema de mis dedos. Su sonrisa blanca, abriéndose paso entre las mejillas tostadas, era como encender una luz en mitad de la noche, una estrella brillante y fugaz que no podía dejar de contemplar […].
—¿Subimos a fumarnos el último cigarro?».
— 2 hours, 41 min ago
—¿Subimos a fumarnos el último cigarro?».
Luis G.
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«Sus rizos dorados debían desaparecer. La piel morena de sus brazos debía ser arrancada a dentelladas por perros callejeros. Sus dientes, extirpados de raíz. Mario debía sentir el mismo dolor que yo sufría al verlo. Conocer el odio acérrimo que tenía hacia su persona, un odio que no era otra cosa que amor del revés. El mismo amor y el mismo odio que sentía por mí mismo».
— 2 hours, 47 min ago
Luis G.
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«Me habría dejado partir la cara cien veces con la condición de que luego me besara las magulladuras, una a una, con el mismo cuidado con que me besó en el campanario. Cuando tenía estos pensamientos impuros, al instante me acordaba de mi madre […]. Antes mi corazón pertenecía solo a Dios, pero desde que Mario había puesto un pie en aquella iglesia lo tenía dividido».
— 6 hours, 49 min ago
Luis G.
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«Nunca se habló […] del hecho de que, después del chivatazo de mi hermano, en casa asumieran que lo mío era una causa perdida».
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«Por fin las páginas empezaron a replegarse, volviéndose primero grises y luego, negras. La carne se derretía ante mis ojos. El fuego y el azufre arrasaban sin piedad Sodoma y Gomorra».
— Aug 01, 2026 12:08PM
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«Por fin las páginas empezaron a replegarse, volviéndose primero grises y luego, negras. La carne se derretía ante mis ojos. El fuego y el azufre arrasaban sin piedad Sodoma y Gomorra».
Luis G.
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«Los ojos de mi madre dejaron de pestañear, devolviéndome el reflejo de un niño aturdido, con lágrimas resecas en las mejillas».
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«Esa madre que emanaba calor y olía a Nivea estaba allí, a mi lado, pero aquellas dos terribles sílabas encerraban la promesa negra de una separación. Mi madre se iba a transformar primero en ceniza y luego, en polvo. Estaba condenada a desaparecer».
— Aug 01, 2026 12:02PM
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«Esa madre que emanaba calor y olía a Nivea estaba allí, a mi lado, pero aquellas dos terribles sílabas encerraban la promesa negra de una separación. Mi madre se iba a transformar primero en ceniza y luego, en polvo. Estaba condenada a desaparecer».
Luis G.
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«—No lo sé —mi voz sonaba aguda. Mis heridas volvían a abrirse, los dedos de Mario aparecían de nuevo en mi cara. No podía huir ni esconderme. ¿Dónde estaba Dios? […] No tenía madera de santo. Lo único que tenía era miedo. Un miedo atroz.
—Claro que lo sabes. Te lo noto en los ojos. ¿No te das cuenta de que se te ve en la cara? Se nota demasiado lo que eres».
El padre llega a ser tan odioso…
— Aug 01, 2026 11:59AM
—Claro que lo sabes. Te lo noto en los ojos. ¿No te das cuenta de que se te ve en la cara? Se nota demasiado lo que eres».
El padre llega a ser tan odioso…
Luis G.
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«¿Qué había podido decirle para provocar una reacción así? Recordé las hirientes palabras de Diego sobre lo sucedido en el campanario. Até cabos enseguida. No daba crédito. Mi pecado había sido puesto en palabras. Me había delatado. Lucas ya no era Lucas, sino Judas. No me había vendido por treinta monedas de plata, sino por dos petit-suisse y una ridícula raja de melón manchada de sangre».
— Aug 01, 2026 11:52AM

