Luis G.’s Reviews > Niño santo > Status Update
Luis G.
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«Yo siempre quise pertenecer al coro, pero ningún otro niño se había apuntado nunca. Ya me había ganado la ojeriza de unos cuantos, así que no quería seguir contribuyendo a mi aislamiento social haciendo cosas de chicas. Durante los ensayos me escondía en el piso de abajo, donde no pudieran verme, y las oía entonar canciones de misa».
— Jul 30, 2026 07:54AM
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Luis G.
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«Me habría dejado partir la cara cien veces con la condición de que luego me besara las magulladuras, una a una, con el mismo cuidado con que me besó en el campanario. Cuando tenía estos pensamientos impuros, al instante me acordaba de mi madre […]. Antes mi corazón pertenecía solo a Dios, pero desde que Mario había puesto un pie en aquella iglesia lo tenía dividido».
— 20 minutes ago
Luis G.
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«Nunca se habló […] del hecho de que, después del chivatazo de mi hermano, en casa asumieran que lo mío era una causa perdida».
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«Por fin las páginas empezaron a replegarse, volviéndose primero grises y luego, negras. La carne se derretía ante mis ojos. El fuego y el azufre arrasaban sin piedad Sodoma y Gomorra».
— Aug 01, 2026 12:08PM
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«Por fin las páginas empezaron a replegarse, volviéndose primero grises y luego, negras. La carne se derretía ante mis ojos. El fuego y el azufre arrasaban sin piedad Sodoma y Gomorra».
Luis G.
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«Los ojos de mi madre dejaron de pestañear, devolviéndome el reflejo de un niño aturdido, con lágrimas resecas en las mejillas».
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«Esa madre que emanaba calor y olía a Nivea estaba allí, a mi lado, pero aquellas dos terribles sílabas encerraban la promesa negra de una separación. Mi madre se iba a transformar primero en ceniza y luego, en polvo. Estaba condenada a desaparecer».
— Aug 01, 2026 12:02PM
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«Esa madre que emanaba calor y olía a Nivea estaba allí, a mi lado, pero aquellas dos terribles sílabas encerraban la promesa negra de una separación. Mi madre se iba a transformar primero en ceniza y luego, en polvo. Estaba condenada a desaparecer».
Luis G.
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«—No lo sé —mi voz sonaba aguda. Mis heridas volvían a abrirse, los dedos de Mario aparecían de nuevo en mi cara. No podía huir ni esconderme. ¿Dónde estaba Dios? […] No tenía madera de santo. Lo único que tenía era miedo. Un miedo atroz.
—Claro que lo sabes. Te lo noto en los ojos. ¿No te das cuenta de que se te ve en la cara? Se nota demasiado lo que eres».
El padre llega a ser tan odioso…
— Aug 01, 2026 11:59AM
—Claro que lo sabes. Te lo noto en los ojos. ¿No te das cuenta de que se te ve en la cara? Se nota demasiado lo que eres».
El padre llega a ser tan odioso…
Luis G.
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«¿Qué había podido decirle para provocar una reacción así? Recordé las hirientes palabras de Diego sobre lo sucedido en el campanario. Até cabos enseguida. No daba crédito. Mi pecado había sido puesto en palabras. Me había delatado. Lucas ya no era Lucas, sino Judas. No me había vendido por treinta monedas de plata, sino por dos petit-suisse y una ridícula raja de melón manchada de sangre».
— Aug 01, 2026 11:52AM
Luis G.
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«Mi padre gritaba desde el saloncito:
—¡Lo has consentido demasiado! Lo has tenido tanto tiempo debajo de tus faldas que ahora no es capaz ni de pelar una manzana.
[…]
—Como sigas protegiéndole tanto al final se va a volver maricón.
La palabra cayó como una losa. Mi madre lo miró con rabia y yo cerré los ojos, deseando despertar de aquella pesadilla».
— Aug 01, 2026 11:49AM
—¡Lo has consentido demasiado! Lo has tenido tanto tiempo debajo de tus faldas que ahora no es capaz ni de pelar una manzana.
[…]
—Como sigas protegiéndole tanto al final se va a volver maricón.
La palabra cayó como una losa. Mi madre lo miró con rabia y yo cerré los ojos, deseando despertar de aquella pesadilla».
Luis G.
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«Sabía que la importancia de cortar el melón radica en la capacidad de hacer líneas rectas. Si te tuerces, el corte pierde su forma y la raja ya no queda bien, arruinando también la siguiente y anulando tu valía como hombre».
— Aug 01, 2026 11:46AM
Luis G.
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«A veces reconocía su voz insultándome […]. Era otra persona cuando estaba con ellos».
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«—Me parece que los maricones sois vosotros, que os metéis tres contra uno —añadió Serafín […].
—¿Qué pasó en el campanario? —le preguntó Lucas a Mario con tono amenazador.
Mario me miró con amargura, sin saber qué decir.
—Nada —contestó.
—Nada —repetí».
Qué dolor.
— Aug 01, 2026 04:24AM
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«—Me parece que los maricones sois vosotros, que os metéis tres contra uno —añadió Serafín […].
—¿Qué pasó en el campanario? —le preguntó Lucas a Mario con tono amenazador.
Mario me miró con amargura, sin saber qué decir.
—Nada —contestó.
—Nada —repetí».
Qué dolor.
Luis G.
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«—¡Maricón! —añadió Antonio […].
Mario no dijo nada. Apretó los labios […]. Me contempló con tristeza y luego le dirigió una mirada furtiva a sus amigos. De repente, echó a andar hacia donde yo estaba, sin quitar sus ojos azules de los míos ni un segundo. El polvo del camino se levantaba […]. Muy serio, se paró frente a mí y, por sorpresa, me propinó una bofetada con la mano abierta».
— Aug 01, 2026 04:20AM
Mario no dijo nada. Apretó los labios […]. Me contempló con tristeza y luego le dirigió una mirada furtiva a sus amigos. De repente, echó a andar hacia donde yo estaba, sin quitar sus ojos azules de los míos ni un segundo. El polvo del camino se levantaba […]. Muy serio, se paró frente a mí y, por sorpresa, me propinó una bofetada con la mano abierta».
Luis G.
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«—Yo sé algo sobre el romero que tú no sabes.
[…]
[…] Le repetí […] que cuando la Virgen María huyó a Egipto, perdió su manto […]. Cuando su manto azul entró en contacto con el romero, de él brotaron unas pequeñas flores del mismo color.
—Nunca te acostarás sin aprender una cosa más —dijo, sonriente. Luego me tiró de una oreja con ternura y me pasó una flor azul para mi collar».
— Aug 01, 2026 04:16AM
[…]
[…] Le repetí […] que cuando la Virgen María huyó a Egipto, perdió su manto […]. Cuando su manto azul entró en contacto con el romero, de él brotaron unas pequeñas flores del mismo color.
—Nunca te acostarás sin aprender una cosa más —dijo, sonriente. Luego me tiró de una oreja con ternura y me pasó una flor azul para mi collar».

