Prey��s Moon
Prey��s MoonJoseph M. Remesar
"Even a man who is pure in heart And says his prayers at night May become a wolf when the wolf-bane bloomsAnd the autumn moon is bright.���Curt Siodmak
Londres, Octubre 1885 Despu��s de terminar con la correspondencia, el padre Jes��s O���Prey sali�� de la peque��a habitaci��n que usaba como oficina e inspeccion�� por ��ltima vez los dormitorios, ahora en silencio. A la tenue luz de su candil contempl�� las literas llenas de gente sin hogar, de ni��os abandonados y explotados en las f��bricas, de mujeres de vida f��cil, los alcoh��licos y los perdidos entre las brumas del opio. Al menos por una noche aquellas almas perdidas en la gran metr��poli tendr��an un techo en el que protegerse.- Mary ��� se dirigi�� a la voluntaria, al tiempo que comprobaba en su reloj que eran las 11 de la noche ��� es todo por hoy. Por favor, cierra hasta mi regreso ma��ana por la ma��ana.- Muy bien, Padre ��� respondi�� la muchacha���. No se preocupe, para cuando llegue ya habremos servido las gachas del desayuno.El sacerdote la benijo con la se��al de la cruz, y se enfund�� en el abrigo y la gorra, consciente de que, si no fuera por las docenas de voluntarios como ella, ser��a imposible mantener en marcha el hospicio, y tal vez su labor como p��rroco en Richmond.- Gracias Mary ��� se despidi�� ��� hasta ma��ana ���. El padre Josehp sali�� a luchar con la ventisca, y con la suave lluvia que ca��a en esos momentos.Volvi�� a comprobar en su reloj de pulsera para estar seguro de que ten��a tiempo suficiente de llegar al ��ltimo tren que sal��a de Picadilly Circus a las doce en punto. No hab��a llegado al final de la calle cuando observ�� que tres hombres lo segu��an. Antes de alcanzarar la entrada de la estaci��n se gir�� para encararse con ellos.- Caballeros, me temo que no llevo nada de valor en mi persona ���les inform�� con su m��s marcado acento irland��s.���A no ser que quieran llevarse este viejo crucifijo celta que me regalo mi madre el d��a en que me ordenaron sacerdote ���dijo mostrando la estilizada forma de plata.- No se preocupe padre ���empez�� a decir uno de los hombres, encendiendo un cigarro que ilumin�� brevemente su rostro��� no es su miserable crucifijo lo que queremos.El padre Jes��s O���Preyreconoci�� aquel rostro, curtido con mil cicatrices debajo de un sombrero que alguna vez hab��a sido digno. Se trataba de Jack Squeers, un proxeneta conocido en el West End y con el que hab��a tenido m��s de un enfrentamiento en el pasado.- ��Sabe? ��� comenz��, al tiempo que hac��a una se��al a los otros dos maleanted para que sujetaran al padre.��� No es bueno para el negocio que proteja a mis chicas en su��� establecimiento.- Esas pobres mujeres solo buscan una vida mejor ���protest�� el padre, poniendo toda la resistencia de la que era capaz���, y algunas de ellas son solo ni��as.- Cuesti��n de criterios ��� respondi�� el hombre, ajust��ndose los guantes ��� y creo que vamos a tener que negociar la situaci��n ��� y, diciendo esto, le lanz�� un pu��etazo directo al est��mago.Jes��s O���Prey no siempre hab��a sido un humilde p��rroco cat��lico. Cuando joven, all�� en su bella Irlanda, hab��a sido un pugilista amateur consumado, as�� que recibi�� el golpe con gracia, expirando el aire y endureciendo los abdominales.- ��Vaya! ��� exclam�� el delincuente sorprendido - ��un t��o duro eh? ��� y procedi�� a tomar impulso para darle en el rostro.En ese preciso momento sonaron los silbatos, no una ni dos, sino varias veces; silbatos de la polic��a. Jack volte�� para ver las luces a su espalda y entre la niebla, los altos cascos de los bobbies.- Creo que tendremos que dejar esta��� conversaci��n para otro momento ��� dijo, al tiempo que se escabull��a con sus esbirros por uno de los callejones laterales.El padre respir�� aliviado, llev��ndose la mano al est��mago, asegur��ndose que no ten��a nada roto. Se dirigi�� hacia las luces con toda la entereza que logr�� reunir. Varios bobbies se aseguraban de que la muchedumbre no colapsara la entrada a la estaci��n, que se hallaba algo m��s concurrida de lo que era habitual a esa hora de la noche. El sacerdote sonri��, pensando en cu��n misteriosos era los designios de Dios; los silbatos no hab��an tenido nada que ver con ��l sino con algo m��s grave que hab��a ocurrido en las inmediaciones.La estaci��n era totalmente subterr��nea, escondiendo en sus entra��as un conglomerado que ahora ten��a tres niveles bajo la plaza, llamada por el populacho simplemente como la Plaza de Eros y hasta donde llegaban los vagones neum��ticos de varias l��neas del metro, y dos trenes de vapor de cercan��as. Tratando de mejorar la zona, rodeada por los fumaderos de opio del Soho y los insalubres callejones del West End pero cerca de la prestigiosa Oxford Street, la alcald��a la hab��a provisto de novedosos faroles el��ctricos, y parec��a un oasis de luz en medio de un desierto de penumbras.Hab��a dejado de llover pero los adoquines segu��an mojados y llenos de reflejos. O��Prey se asom�� como los dem��s sobre la barrera que hab��a levantado la polic��a alrededor y observ�� que hab��a un cuerpo tirado m��s all��, rodeado de oficiales de Scotland Yard. De inmediato sospech�� que hab��a ocurrido un asesinato. En la distancia reconoci�� a uno de ellos: era el inspector James Usera-Brackpool.-Inspector, ��inspector James! ��� grit�� tratando de llamar la atenci��n del polic��a sin lograrlo. - Por favor ret��rense ��� dijo el bobby m��s cercano a ��l moviendo su bast��n. ��� Esto es un asunto oficial; no hay nada aqu�� que les interese.- Soy el Padre Jes��s O���Prey��� se identific�� mostrando su estola ���. Hijo, ��puedes llamar al Inspector que est�� a cargo? ��� pueden que necesiten de mis servicios���El bobby dud�� al verlo; era un chico joven, respetuosos de la religi��n, as�� que se acerc�� hasta James y le susurr�� algo en el o��do. El inspector esforz�� la vista para reconocer a O���Prey y entonces hizo una se��a para que lo dejaran pasar.- Padre O���Prey, tanto tiempo sin vernos������ le saludo James con un toque de su sombrero bowler. Iba tan elegantemente vestido como siempre, con un traje gris plomo y una singular corbata de lazo amarilla. - ��Qu�� ha pasado aqu��? ��� pregunt�� O��Prey sin pre��mbulos, observando la tela que cubr��a el cuerpo, empapada de sangre - ��Hay algo que pueda hacer por la victima?- Me temo que no ��� contest�� James escuetamente ���. Esta alma est�� fuera de toda redenci��n.- Nadie est�� libre del perd��n de Dios, hijo.- Padre��� perm��tame que le advierta que lo que est�� debajo de esa manta, hace mucho que dej�� de comportarse como un ser humano ��� dijo el polic��a, mir��ndolo directamente a los ojos al decir esto.- No se le puede negar la absoluci��n a nadie, pecador o no ��� dijo el padre resuelto, sacando su estola violeta y un peque��o frasco con agua bendita de su bolsillo.James Usera-Brackpool intercambi�� una mirada con el otro inspector al cargo, que movi�� la cabeza de lado a lado dando a entender que aquello no le parec��a buena idea. Pero entonces vio la mirada resuelta del sacerdote y el cuerpo ensangrentado sobre la calzada, e hizo un gesto al bobby que lo custodiaba para que levantar�� un poco la tela.El padre Jes��s O���Preyse arrodill�� para darle el ��ltimo sacramento a aquel hombre, y se qued�� helado, paralizado del asombro, sin habla: debajo de la tela se ocultaba la cabeza de lo que parec��a un enorme lobo, con sus fauces abiertas mostrando unos colmillos afilados y ensangrentados, y una gran lengua por fuera.- Le advert�� que no era una escena agradable ��� coment�� James a su lado ��� no sabemos que es, pero le puedo asegurar que ha matado a no menos de una docena de almas inocentes.- Dios bendito ��� exclam�� el sacerdote.- Hoy hemos tenido suerte ��� dijo el otro inspector acerc��ndose, y observando con disgusto el cuerpo ��� no se detuvo ante ninguna orden y hemos tenido que abatirlo a tiros. El padre tuvo el valor de retirar casi completamente la manta y esto es lo que vio: se trataba de una bestia de tama��o descomunal, de unos siete pies de altura, el cuerpo completamente peludo, piernas y brazos como los de un hombre y manos de anchos dedos terminados en largas u��as, m��s parecidas a las de un oso que a las de un canino. Las heridas de bala, la mayor��a en el pecho, humeaban de una manera extra��a.- Balas de plata ��� dijo el otro inspector y enseguida se arrepinti�� de haberlo dicho.James apret�� ligeramente el hombro del padre, dici��ndole:- Haga lo que tenga que hacer, padre.El sacerdote procedi�� entonces a administrar el ��ltimo ritual, ungi�� la frente de aquella criatura con aceites santificados y comenz�� a recitar la oraci��n de la Unci��n de los Enfermos. Se acerc�� a aquel rostro terrible, irracional, que no pod��a existir y entonces vio moverse los ojos amarillos y sinti�� la enorme garra tom��ndolo por la levita y acercarlo con fuerza a sus fauces, hediondas como una cloaca.- D��jeme morir ��� escuch�� claramente ��� d��jeme��� morirrrr ��� y la bestia lo solt�� y expir�� con una ��ltima bocanada de aire caliente.O��Prey se levant�� en sobresalto, tratando de gritar, y mir�� hac��a los inspectores, hacia los bobbies, al populacho que todav��a se arremolinaba a lo lejos, como esperando que alguien hubiera visto ese movimiento. Turbado, se dirigi�� hacia el inspector James.- ��Vio usted eso? ��� dijo tembl��ndole la voz - ��lo vio? esa criatura me hablo���El inspector iba a contestarle cuando la llegada de un carruaje Hackney, de los utilizan un motor de vapor para moverse, los interrumpi��. Un par de hombres se bajaron del mismo. Parec��an soldados por los uniformes grises plomo, las botas de cuero altas y de gruesa suela y los ajustados guantes de combate. Uno de ellos, el m��s grande, llevaba un par de largas bombonas a la espalda que se conectaban por tubos de goma a un curioso mecanismo, una especie de soplete de construcci��n pero con un par de gatillos. - Lo siento padre ��� dijo el m��s fornido de los individuos, dirigi��ndose hacia donde estaba el cuerpo - mis ��rdenes son incinerar al sujeto en el sitio.- ��Pero qu�� dice? ��� exclam�� O��Prey perplejo - Inspector��� ��le digo que esa criatura todav��a est�� viva!James lo alej�� de la escena, tom��ndolo por un brazo. El soldado se ajust�� entonces una larga m��scara de goma negra de ovalados ojos de vidrio y voluminosos respiradores.- Con m��s raz��n ��� grit�� el hombre y encendi�� la mecha del soplete ��� ��ap��rtese todos! ��� y entonces arroj�� una poderosa llama azul sobre el cuerpo, que inmediatamente se torn�� rojo y amarillo al prenderse.La criatura ni siquiera se revolc�� como esperaba el padre; se limit�� a permanecer tan inerte como una estatua de piedra, inamovible al chirriar de pelos y carne ardiendo y al olor nauseabundo e intenso. El soldado todav��a repaso varias veces el lanzallamas hasta que solo quedo un mont��n de cenizas y una gran mancha negra en el pavimento. El padre O��Prey no pudo evitar voltearse y vomitar ante la dantesca escena.Minutos despu��s, el Hackney desaparec��a calle abajo junto con los soldados, los restos eran barridos por un equipo de limpieza y la polic��a levantaba la barrera abriendo otra vez el acceso a la estaci��n, volviendo todo a la rutina. La estatua de Eros, testigo mudo de la escena, parec��a sonre��r. El padre O��Prey yac��a acuclillado en una esquina tratando de recuperarse del shock.- Venga ��� le dijo James ��� le invito a un trago.El sacerdote lo mir��, la confusi��n aun presente en sus ojos, y asinti��. James Usera-Brackpool ten��a algo en com��n con Jes��s O��Prey: sus ra��ces irlandesas. De madre irlandesa y padre espa��ol, hab��a nacido en Dubl��n aunque se hab��a educado en Oxford despu��s de la muerte de su padre en Argentina. Hab��a conocido al sacerdote hac��a unos a��os y desde entonces se ve��an de vez en cuando. Fueron a unos de los pubs clandestinos que todav��a se mantienen abiertos a pesar de las ��rdenes del Rey y que tanto criminales como oficiales de la Ley conocen y comparten en complicidad.- Hay cosas sobre esta tierra de las cuales nadie tiene respuesta ��� dijo James acerc��ndose a la barra y pidiendo dos whiskies ��� le voy a contar una historia ��� dijo bajando la voz, sabiendo que pod��a confiar en la discreci��n del padre - Hace unos meses que perseguimos a esta��� bestia, o como la quiera llamar.El tabernero dispuso dos vasos y los llen�� delante de ellos. James, al ver que el sacerdote se zampaba el suyo de un trago, pag�� por la botella de Jameson, y fueron a sentarse al fondo.- ��Sl��inte! ��� brindaron en ga��lico.- El primer caso ocurri�� hace un poco m��s de un a��o ��� comenz�� el inspector-. Alguien dio aviso de la presencia de un animal en la estaci��n de trenes de Waterloo, algo enorme, como un lobo pero que se ergu��a sobre dos patas ��� se interrumpi�� para dar un trago - cuando los del escuadr��n de animales llegaron, el animal o le que hubiera sido, hab��a escapado apresurado y confundido por una de las v��as, y termin�� por ser arroyado por una locomotora.O��Prey pareci�� recuperar el brillo de sus ojos a medida que el licor calentaba su garganta. Sin decir nada, dej�� que el inspector continuara su narraci��n.- El segundo caso, y la primera vez que estuve involucrado, ocurri�� en los alrededores de la estaci��n de metro de Covent Garden ��� James juguete�� con su vaso -. Otra vez alguien inform�� de la presencia de un animal enorme, como un oso, que hab��a matado a todos los animales de una granja ��� James lade�� la cara en una mueca -. Semanas despu��s lo vieron rondando una noche el ganado y entonces los locales contrataron a un famoso cazador africano ��� la luz de las velas del local tintineaban, d��ndole un tono t��trico a cada palabra del relato -. Dos d��as despu��s el mercenario lo abati�� de seis tiros antes de que lleg��ramos, calibre .50, con una doble escopeta para cazar elefantes ���hizo una larga pausa y bebi�� otro trago -. La bestia en cuesti��n, y yo la vi con mis propios ojos, era pr��cticamente igual a la que usted vio esta noche, con diferencias en el color del pelo ��� James chasque�� la lengua y pareci�� ver al techo -. Fue diseccionada y sus ��rganos estudiados. Los ��rganos, hasta donde el pat��logo y un m��dico calificado concluyeron, eran completamente humanos, aunque la musculatura de la criatura se encontraba extremadamente desarrollada. El ejemplar disecado se encuentra en los fondos del Museo Nacional de Historia Natural.- Lo que me dice parece un mal cuento de horror ��� ronrone�� entonces O��Prey recuperando la voz.- Scotland Yard decidi�� entonces crear una unidad especial para lidiar con estos casos��� digamos inexplicables ��� continu�� James -. Los hombres que vio son parte de ese equipo, la mayor��a exmilitares ��� le sirvi�� otro whiskey al sacerdote -. Tambi��n nos concedieron acceso a armas e utensilios algo ortodoxos, no precisamente el equipo est��ndar de la polic��a metropolitana.- Jam��s hab��a visto nada como eso��� ��un arma lanza fuego? ��� coment�� el hombre recordando con temblores el momento.- El individuo de esta noche ��� dijo James se��alando hac��a afuera - ha sido hasta ahora el m��s peligroso: atac�� a una pareja cerca de Hyde Park har�� como tres meses, matando al hombre e hiriendo gravemente a la mujer. Poco tiempo despu��s, sorprendi�� a un grupo de estudiantes que sal��an de una celebraci��n en un pub: de los seis chicos solo uno sobrevivi�� y perdi�� una pierna.-��Qu�� horror! ��� exclamo en voz baja O��Prey ��� - Har�� como un mes volvi�� a atacar ��� James sac�� un puro y lo encendi�� - esta vez a un oficial armado en Trafalgar Sq. Solo sabemos que el pobre hombre descargo su revolver de reglamento��� jam��s recuperamos su cabeza.El padre no dijo nada, llev��ndose la mano al ment��n y observando como las bocanadas del humo del puro se mezclaban con el aire enrarecido del lugar. Ol��a bien aquel habano.- Por l��neas de investigaci��n poco ortodoxas ��� continu�� James��� llegamos a ciertas conclusiones: el equipo comenz�� a utilizar balas de plata y revisamos todas las fechas hasta que��� ��� James levant�� el dedo ��ndice - notamos cierto patr��n, las criaturas ten��an tendencia a salir a cazar en noches de luna llena, as�� que lo esperamos, patrullamos las principales estaciones y tuvimos suerte.Los dos hombres se quedaron un largo minuto en silencio, escuchando la algarab��a del resto de los comensales que segu��an entrando y saliendo del local como si aquella noche no fuera a terminar nunca. James tir�� lo que le quedaba del cigarro, se levant�� y se coloc�� su sombrero con la elegancia que lo caracterizaba; observ�� que todav��a quedaba media botella de whiskey pero decidi�� que al padre le hac��a m��s falta que a ��l. -Hasta la pr��xima padre ��� se despidi�� con cortes��a.- Que Dios le bendiga ��� alcanz�� a murmurar el sacerdote antes de que el inspector saliera.Ninguno de los dos se percat�� en ning��n momento de que otro hombre los hab��a seguido desde la plaza, y hab��a escuchado su conversaci��n. Era un hombre peque��o, de apariencia insignificante, con lentes de montura de plata y una mata de pelo blanco debajo de su grasienta gorra, pero con una mirada siniestra, de locura y muerte. A espaldas del padre, lo acompa���� en sepulcral silencio hasta que este termino con la botella y sali�� tambaleante a enfrentar lo que quedaba de la noche, alumbrada por una luna llena todav��a desafiante.****Las semanas siguientes transcurrieron con la habitual rutina del padre O��Prey; entre su parroquia y el hospicio apenas ten��a tiempo de preocuparse de nada m��s. La capital del Imperio era un mundo de fuertes contrastes, entre los privilegiados inmensamente ricos y la masa de trabajadores y pobres exist��a una fisura que el p��rroco trataba de cerrar, ayudando a tantos como pod��a.Justo un mes despu��s, una tarde que hab��a salido temprano del hospicio para realizar la compra de avena y harina, lo abord�� en plena calle un hombrecito curioso, bien vestido, de unos cincuenta a��os pero el pelo ya completamente blanco, y que quer��a plantearle algunas dudas morales que ten��a. Ante su insistencia, Jes��s se dej�� llevar a uno de los pubs cercanos, "The Slaughtered Lamb", y con dos Guinness templadas pagadas por su interlocutor, se dirigieron hacia el fondo del local, donde no pod��an ser escuchados por los dem��s comensales. - Ud. me dir�� ��� dijo O��Prey d��ndole un sorbo a la negra cerveza ��� en qu�� puedo ayudarle.- Padres, tengo que confesarle que no soy cat��lico ��� comenz�� el hombrecillo��� pero tengo ciertos dilemas morales en los cuales quiz��s pueda aconsejarme. Mi nombre es Moreau. Doctor Moreau.- No se preocupe, todos somos Hijos de Dios, y con mis limitaciones tratar�� de darle mi mejor consejo ��� dijo el padre con benevolencia. - Ese ese asunto del Bien y del Mal ��� dijo el hombre dudando ������ yo soy un hombre de ciencia, que cree en la evoluci��n, no en la Biblia.- Ya veo���- Mi problema es que, por lo que entiendo, el concepto del Bien y el Mal solo existe entre humanos precisamente porque tenemos la inteligencia para comprenderlo ��� continu�� aquel hombre, como si estuviera exponiendo una tesis - . Sin embargo, en la Naturaleza no tiene ning��n valor ��tico: un lobo mata a su presa por comida, o simplemente por instinto, y no hay nada malo o bueno en ello.- Pero un lobo es un animal sin alma.- Yo creo que hay que buscar en el interior del cerebro los fundamentos que rigen nuestra moral, al contrario de lo que dicen algunos fil��sofos de que debe ser el razonamiento humano el ��nico pilar sobre el que debe asentarse la misma ��� Moreau hizo una pausa antes de mirar directamente a los ojos al Padre - ��Y si el lobo tuviera la inteligencia de un humano, tendr��a alma? ��tendr��an sus actos alg��n sentido ��tico?O��Prey reflexion�� por un momento antes de contestar; el pub cada vez se econtraba m��s lleno y, sin embargo, comenzaba a sentirse aislado de todo aquel bullicio, como si las l��mparas de parafina que alumbraran tenuemente el local fueran perdiendo su intensidad poco a poco.- Si eso pudiera pasar ��� dijo finalmente despu��s de tomar otro trago - tendr��a que aprender el concepto del Bien y el Mal, y aplicarlo, o sus actos de cacer��a podr��an ser considerados asesinatos, tan simple como eso.- Nada es tan simple ��� repuso Moreau con una sonrisa que al padre le pareci�� siniestra.Eso fue lo ��ltimo que escucho O��Prey antes de perder la conciencia, y que todo se volviera un hueco negro y profundo por donde ca��a sin tocar fondo.
El sacerdote se despert�� atado a una larga mesa de frio metal; sus piernas, sus brazos, e incluso su cuello se encontraban amarrados por tiras de cuero. Una luz, evidentemente el��ctrica debido a su intensidad, brillaba sobre su cabeza, ayud��ndole a discernir que se encontraba en alg��n tipo de s��tano, a juzgar por los ladrillos rojos y h��medos que distingu��a distinguir en techo y muros. Un fuerte olor antis��ptico acompa��aba aquel escenario. - Ah, ya veo que se ha despertado ��� una voz se dirig��a a ��l desde la ocuridad ���. Por un momento tem�� que me hubiera pasado de la dosis.- ��Dosis?...me ha drogado? ��� dijo O��Prey todav��a confuso.- Me temo que ha sido la ��nica manera de traerlo aqu�� sin violencia; tuve que ponerle algo en su bebida ��� explic�� la voz, avanzando desde la penumbra y revelando el rostro del hombrecito del pub. - ��Qu�� quiere de m��? ��� dijo O��Prey haciendo fuerza para liberarse de sus ataduras.- Ver�����. ��� comenz�� Moreau, mientras se pon��a una inmaculada bata blanca - lo necesito para continuar con mis experimentos.Al Padre se le hel�� la sangre al escuchar aquello; hab��a o��do antes de tratantes de cuerpos y de ��rganos, pero cre��a que solo robaban en tumbas y funerarias, no que usaban hombres vivos.- No se preocupe ��� dijo el doctor viendo que O��Prey se alteraba ��� no pienso hacerle ninguna vivisecci��n, sino algo que podr��amos llamar ingenier��a gen��tica.El hombrecito procedi�� a acercarse a una mesa donde hab��a una serie de frascos con l��quidos y una jeringa de bronceado metal, a la que procedi�� a insertarte una aguja hipod��rmica. - Se trata de la misma f��rmula que utilic�� anteriormente ��� dijo, como hablando para s�� mismo mientras se colocaba unos complicados goggles, repletos de lentes de aumento que se mov��an gracias a diminutos engranajes - pero su efecto es distinto en seg��n qu�� individuo ��� se detuvo observando el techo de ladrillos con aire reflexivo - y bueno, est�� la inc��gnita de la Luna���- ��La luna? ��� fue todo lo que pudo balbucear el cada vez m��s aterrorizado sacerdote.- As�� es��� Tal y como ha o��do ��� el cient��fico comenz�� a llenar la jeringa con los fluidos provenientes de diversos frascos -. No entiendo muy bien por qu��, quiz�� se deba a que nuestros cuerpos est��n compuestos en un 75% de agua y bueno, despu��s de todo si la Luna tiene efecto sobre las mareas ��por qu�� no puede tener efectos sobre nosotros? ��� una grotesca mueca brill�� ante la fuerte luz incandescente -. Hay algo de cierto con eso de los lun��ticos.El padre volvi�� a tensarse con toda su fuerza tratando in��tilmente de liberarse de aquella cama de metal, que apenas vibro con sus esfuerzos.- Sea como sea ��� continu�� Moreau, comprobando que ten��a los cent��metros c��bicos correctos - el caso que le he escogido no s��lo por ser f��sicamente apto, sino por toda esa verborrea que me lanz�� en el pub sobre el bien y el mal. Voy a demostrarle que est�� equivocado.- ��Qu�� quiere decir?- Que la inteligencia no es m��s que un mero proceso evolutivo, y que un animal sigue sus instintos sin consideraciones ��ticas ��� el hombre se acerc�� y comenz�� a palpar una vena en su brazo derecho -. Mis estudios est��n abocados a entender las bases neurobiol��gicas de los fundamentos morales. Es decir, la base del alma est�� el cerebro y su grado de inteligencia.- ��Qu�� piensa hacerme? - pregunt�� el sacerdote con un nudo en la garganta.- A diferencia de mis anteriores ���voluntarios��� ��� dijo Moreau tomando la jeringa - que ignoraban lo que les estaba pasando, a usted le voy a decir la verdad: voy a convertirlo en un hombre lobo.Ante la sorpresa de tal afirmaci��n, O��Prey se relaj�� y apenas sinti�� el pinchazo de la aguja hipod��rmica ni como le inyectaban el fluido.- Est�� usted completamente loco ��� murmur�� en shock.- Al contrario, mi benevolente amigo ��� Moreu tom�� un trapo y lo empap�� con cloroformo - estoy muy adelantado a mi tiempo. Sea como sea, usted tendr�� la oportunidad de demostrar cu��nto valen sus consideraciones ��ticas cuando sea Luna llena. Ahora, lamento que tenga que volverlo a drogar, pero como comprender��, no puedo dejar que sepa d��nde est��n mis instalaciones m��dicas y vaya corriendo a Scotland Yard a decir lo que le ha pasado ���entonces le aplic�� el trapo a la boca y nariz del sacerdote.Eso fue lo ��ltimo que vi�� O��Prey antes de perder la conciencia.***El padre Jesus O��Prey despert�� en un callej��n no muy alejado de su hospicio la ma��ana siguiente; se levant�� algo confundido y record�� el episodio con el doctor como si hubiera sido una pesadilla. No sab��a qu�� deb��a hacer. Informar a la polic��a le parec��a in��til en una ciudad con m��s cr��menes que oficiales de la Ley. Decidi�� no decir nada a nadie; despu��s de todo, lo que hab��a dicho el hombre no se fundamentaba en nada, ��convertirlo en un hombrelobo inyect��ndole una sustancia? Por lo poco que sab��a de drogas, ni siquiera el opio inyectado pod��a transformar a un hombre en otra cosa que no fuera una piltrafa humana. El cient��fico se hab��a burlado de ��l y de su moralidad cristiana de una forma excesivamente cruel, pero eso no significaba que hubiera dicho la verdad. Lo mejor era olvidar todo aquel extra��o asunto y regresar a sus labores diarias.
Durante un par de semanas la vida transcurri�� sin problemas, salvo un desagradable incidente con un polaco alcoh��lico que acostumbraba a darle palizas a su mujer e hijos, y que, cuando vino a buscarlos al hospicio, a media noche y gritando como un energ��meno, se encontr�� con un sacerdote iracundo lo ech�� de all�� sin miramientos, alz��ndolo como un saco de patatas y arroj��ndolo a la calle ante la sorprendida mirada de Mary.Se acercaba la Navidad y el padre estaba muy ocupado preparando una cena digna para los cientos de sin hogar que se encontrar��an esa noche en la calle. Su tarea consist��a en buscar donaciones y los proveedores m��s econ��micos o m��s cristianos para abastecer el hospicio, de manera que no se acord�� de que la Luna llena saldr��a precisamente el lunes 21.El lunes pas�� casi todo el d��a en el hospicio, tomando el ��ltimo tren en Picadilly Circus, como era su costumbre. La luna llena no era visible, escondida entre la neblina y el constante humo de las m��quinas de vapor. Entonces, rumbo a la estaci��n sinti�� un terrible dolor en el pecho, tan fuerte que tuvo que apoyarse en una de las esquinas. Era como si el coraz��n se le fuera a salir y la cabeza le fuera a explotar. Temiendo un ataque card��aco mir�� a su alrededor buscando alguien que pudiera ayudarle, pero nadie vino en su auxilio. Cuando el dolor se hizo insoportable, se desplom�� en la oscuridad del callej��n, perdiendo la conciencia.
A la ma��ana siguiente amaneci�� tirado en el mismo callej��n donde lo hab��a dejado Moreau un mes antes, pero esta vez estaba pr��cticamente desnudo, con la ropa echa jirones y sin zapatos, cubierto de desperdicios y viejos papeles. Solo llevaba puesto el crucifijo. Se levant�� sorprendido, pregunt��ndose c��mo hab��a llegado hasta ah�� y qu�� hac��a en semejante condici��n. Record�� su dolor de pecho y lleg�� a la conclusi��n que despu��s de desmayarse, alg��n desalmado le habr��a robado, abandon��ndolo a su suerte. Avergonzado por su apariencia, logro escabullirse hasta el hospicio sin ser visto.A pesar del fr��o de la ma��ana no ten��a escalofr��os, pero decidi�� darse una ducha caliente para prevenir un resfriado; solo entonces se dio cuenta, mientras que se frotaba furiosamente con jab��n, que el agua que bajaba hacia el desag��e estaba te��ida de rojo sangre.Se observ�� entonces las u��as, el pelo, el cuerpo: estaba recubierto en parte por una costra de sangre seca, que evidentemente no era suya, pues no estaba herido. - Dios m��o��� ��� susurr�� para s�� con temor - ��qu�� me ha pasado?No sali�� en todo el d��a de su peque��a oficina en el hospicio, y pas�� mala noche, hasta que el mi��rcoles a primera hora tuvo que salir al mercado con motivo de los ��ltimos preparativos de la cena de Navidad. Para entonces, la noticia estaba en todos los peri��dicos.- ��Jack es destripado! ��� gritaba a todo pulm��n el chaval que repart��a los panfletos. O��Prey le dio el penique sin decirle nada e inmediatamente vio los titulares.- ���Jack Squeers��� el Rey del West End ��� es hallado muerto junto a dos de sus socios������El pasado d��a martes, los cuerpos sin vida, o m��s bien lo que quedaba de ellos, del tristemente conocido Jack ���Pimp��� Squeers y dos de sus empleados ��� todav��a no identificados ��� fueron encontrados en el West End. Los cad��veres estaban desmembrados y parcialmente devorados en un estado tan lamentable que solo han podido ser reconocidos por sus anillos de oro. Scotland Yard baraja la posibilidad de una venganza entre distints bandas criminales��� El art��culo, firmado por Bernadett Birke, prosegu��a con un resumen pormenorizado de la historia criminal del hombre.- No puede ser ��� murmur�� el sacerdote, releyendo el art��culo una y otra vez ���. No es posible ��� y entonces, sintiendo la urgente necesidad de encontrar una iglesia y ponerse a rezar, parti�� calle abajo, como un poseso, atormentado por las dudas.****A mediados de Enero, cuando la gente comenzaba a recuperarse de las celebraciones del A��o Nuevo y el caso de Jack Squeers se hab��a olvidado, ocurri�� otro horrible asesinato: esta vez fue un inmigrante polaco, Piotr Kowalski, alcoh��lico con una extensa historia de violencia familiar. Su cuerpo despedazado hab��a sido encontrado entre la nieve justo enfrente a su casa en Whitechappel, y nadie hab��a visto o escuchado nada, a pesar de la corpulencia del hombre. Scotland Yard se abstuvo de hacer comentarios, pero hab��a rumores de que una bestia merodeaba libremente por parques y bosques y se produjo una intensa b��squeda, sin que llegara a hallarse nada.A finales de Febrero, el padre O��Prey recibi�� la visita de James Usera-Brackpool. El inspector de Scotland Yard lo esperaba fuera de su parroquia al terminar su misa.- Hola, Padre Jes��s ��� lo salud�� el detective.- James��� que agradable verlo de nuevo ��� el sacerdote le extendi�� la mano.- Me temo que mi presencia aqu�� no se trata de una visita como feligr��s ���el inspector no sol��a andarse con rodeos.- Ya veo��� - O��Prey no le rehuy�� la mirada ��� pasemos dentro ��� dijo, invit��ndolo a pasar ��� la chimenea est�� encendida y podemos tomarnos una taza de t�� caliente.James se sent�� en la cocina de la peque��a y acogedora vivienda parroquial, mientras O��Prey preparaba la tetera y sacaba galletas caseras de una lata de Huntley & Palmers.- ��Leche y az��car? ��� dijo el padre colocando las tazas.- ��Sabes que el ��ltimo ataque del lun��tico fue cometido muy cerca de aqu��? ��� comenz�� preguntando el inspector ��� Har�� como dos noches.- S��, muy lamentable. De hecho la Sra. Thompson era una de mis feligreses, una mujer piadosa. No tengo dudas de que fue el marido quien la envenen����� cosas de herencias al parecer, seg��n se supo en el juicio.- Aquel hombre escapo de la horca por un tecnicismo legal para caer bajo las garras de este��� mani��tico. Lo encontraron con el est��mago desgarrado y sin v��sceras. - Justicia po��tica ��� dijo el padre sirviendo el t��.- Los ��ltimos tres ataques fueron cometidos por el mismo��� individuo ��� continu�� diciendo el inspector - y tienen las mismas caracter��sticas de la bestia que perseguimos y matamos la ��ltima vez que nos vimos, en la estaci��n de Picadilly Circus, ��recuerda?- C��mo olvidarlo���- A diferencia de los otros casos, este asesino tiene predilecci��n por atacar criminales o gente de probada bajeza moral. Y todos esos cr��menes tienen algo en com��n contigo. ���James sorbi�� un poco el t��.- T�� conoc��as a todas las v��ctimas, ��hay algo que me quieras contar? ��� Mirando a su amigo a los ojos, a��adi�� sombr��o ��� yo no creo en casualidades.El padre O��Prey no hizo ning��n comentario. Se limit�� a jugar con su taza, y acto seguido a��adi��.- Yo estoy fuera de toda redenci��n ��� sus ojos brillantes miraban al inspector con una intensidad animal���. Llevo en m�� la marca de la Bestia. Ni siquiera puedo contemplar suicidarme. Un cristiano no puede suicidarse��� ��� y entonces, cambiando de tema, pregunt�� - ��Conoces a Lord Arkright?- ��El industrial? ��� dijo James algo perplejo - No personalmente, pero por supuesto he o��do hablar de ��l, tiene f��bricas de casi todo.- Donde explota indiscriminadamente a ni��os ��� apunt�� el padre - aprovech��ndose de la falta de legislaci��n al respecto. Un hombre cruel que se enriquece a base de mano de obra barata e infantil, a la que somete a largas horas de trabajo. Mi hospicio est�� lleno de esos ni��os y de los que arroja a la calle cuando ya no le son ��tiles, enfermos para siempre a por trabajar en tales condiciones. He tenido varios altercados con Lord Arkright, e incluso he ido hasta sus lujosas oficinas en Regent Street��� in��til��� el hombre no tiene ninguna conciencia social.- ��Por qu�� me cuentas esto? ��� pregunto intrigado el inspector.- Yo que t��, le pon��a una trampa a ese monstruo - se��al�� con locuaz tristeza el padre - digamos el 19 de Marzo, que es precisamente cuando habr�� luna llena, a mi juicio ese hombre de negocios est�� en riesgo.Los dos amigos se quedaron un largo rato sin decir nada, terminando de compartir un civilizado t��. Justo cuando James se iba, el padre le dijo:- Otra cosa inspector.- ��Si? ��� dijo James, gir��ndose hacia el sacerdote.- Si quiere llegar a la ra��z del asunto le recomendar��a investigar tambi��n a un tal Dr. Moreau, seguro es conocido en los c��rculos cient��ficos. James se observ�� a su amigo con una mirada dif��cil de descifrar.
Richard Arkright III era lo que pod��a considerarse un verdadero empresario victoriano; nieto de un inventor de m��quinas de vapor, hab��a crecido en el n��cleo de una familia de clase media hasta que su habilidad financiera y sus pocos escr��pulos lo hab��an convertido en el mayor proveedor de la Industria textil del Imperio, y por ende en uno de los hombres m��s ricos del mundo.Hombre de organizada vida, sal��a de su oficina en Regent St. y caminaba hasta la estaci��n de Picadilly Circus, donde a las once en punto de la noche tomaba su tren privado rumbo a su mansi��n en las afueras de Londres. El tren ten��a solo un vag��n, el suyo, un lujo extravagante con todas las comodidades inimaginables. Siempre llegaba 5 minutos antes de su salida, y se sentaba a leer el Financial Times. Fue as�� c��mo escuch�� lo que parec��a un gru��ido, proveniente del t��nel que daba paso a los trenes. - ��Hola? ��hay alguien ah��? ��� dijo alzando la voz. Al poco volvi�� a escuchar el rugido, esta vez m��s cerca.El industrial prest�� m��s atenci��n; definitivamente hab��a algo en el t��nel, pero no alcanzaba a distinguir nada m��s all�� de sombras. Entonces escuch�� el aullido de un lobo, un aullido intenso, que parec��a contener todo el dolor del mundo, extendi��ndose como un eco por toda la estaci��n, y que le puso la carne de gallina. No hab��a absolutamente nadie m��s en el and��n, as�� que sin pensarlo dos veces, se levant�� nervioso y abandon�� el sitio. Mientras regresaba por donde hab��a llegado, pensando en informar sobre aquel extra��o incidente a la polic��a, escuch�� algo avanzando detr��s de ��l, y se dio cuenta con temor de que aquel animal lo estaba siguiendo como si le estuviera dando caza. Escuchaba sus jadeos y gru��idos. Ech�� a correr, cada vez m��s aterrorizado, por aquellos laber��nticos pasillos, subiendo primero un nivel, despu��s otro, hasta quedar sin respiraci��n y desplomarse en las escaleras mec��nicas que daban a la salida, que continuaron movi��ndose hacia arriba con el r��tmico tac,tac,tac, de su oculto motor a vapor. - ��Dios santo! ��� susurr�� al ver a la bestia que se le acercaba.Era enorme y peluda, y cuando se irgui�� en dos patas y comenz�� a subir lentamente las escaleras, mostr�� unas garras de largos dedos, remotamente humanos y un rostro feroz, de afilados colmillos, por donde se le deslizaban la baba como un lobo rabioso.El industrial paso del terror al horror m��s absoluto, que lo paraliz�� hasta el punto de no impedirle gritar. Distingui�� los ojos amarillos de aquel monstruo, inyectados de sangre, y sinti�� el olor de su saliva. Cuando ya se dispon��a a entregar su alma al Alt��simo, escuch�� claramente los disparo de un arma. Sorprendentemente, un soldado le disparaba con un revolver a la bestia desde arriba de las escaleras mientras otro lo tomaba y lo llevaba a un lado, protegi��ndole.El hombrelobo recibi�� los balazos con entereza, aullando de dolor, pero no ces�� de perseguir a su presa a pesar de las heridas, que sulfuraban como si las balas de plata fueran ��cido, y sali�� enceguecido por el odio a la luz el��ctrica de la plaza, donde el resto del equipo, usando su rifle, siguieron dispar��ndole sin darle tregua.Un hombre vestido con un traje gris plomo y llevando un bowler alz�� la mano indicando que se detuvieran los disparos, y se acerc�� lentamente a la bestia, en medio del aire enrarecido por el humo de la p��lvora. Llevaba una escopeta enorme, de cuatro ca��ones, que descarg�� casi a quemarropa, d��ndole en el pecho y la cabeza. El hombre lobo recibi�� el impacto con furia, alz�� sus garras en un ��ltimo arranque y entonces cay�� de espaldas, en medio de un charco de su propia sangre. Antes de que el lanzallamas hiciera su trabajo final, James Usera-Brackpool se arrodill�� ante el cuerpo y tom�� el crucifico celta de su pecho, que parec��a arder como un hierro al rojo vivo; en un ��ltimo desafiante gesto la bestia todav��a tuvo fuerzas de tomarlo por la nuca y mirarlo con sus profundos ojos amarillos.- D��jeme morir ��� escuch�� claramente el inspector ��� d��jeme��� morirrrr ��� y entonces lo solt�� y expir�� con una ��ltima bocanada de aire caliente. Sobre la plaza brillaba una luna llena fr��a y azul mientas la estatua de Eros, testigo mudo de la escena, parec��a llorar.
Prey��s Moon es mi contribuci��n a la Antolog��a RETROFUTURISMOS editada por Marian Womack y Nevsky Prospects -
Published on April 09, 2015 02:45
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