Prey´s Moon
Prey´s Moon
"Even a man who is pure in heart And says his prayers at night May become a wolf when the wolf-bane bloomsAnd the autumn moon is bright.”
Curt Siodmak
Londres, Octubre 1885
Después de terminar con la correspondencia, el padre Jesús O’Prey salió de la pequeña habitación que usaba como oficina e inspeccionó por última vez los dormitorios, ahora en silencio. A la tenue luz de su candil contempló las literas llenas de gente sin hogar, de niños abandonados y explotados en las fábricas, de mujeres de vida fácil, los alcohólicos y los perdidos entre las brumas del opio. Al menos por una noche aquellas almas perdidas en la gran metrópoli tendrían un techo en el que protegerse.- Mary – se dirigió a la voluntaria, al tiempo que comprobaba en su reloj que eran las 11 de la noche – es todo por hoy. Por favor, cierra hasta mi regreso mañana por la mañana.
- Muy bien, Padre – respondió la muchacha–. No se preocupe, para cuando llegue ya habremos servido las gachas del desayuno.
El sacerdote la benijo con la señal de la cruz, y se enfundó en el abrigo y la gorra, consciente de que, si no fuera por las docenas de voluntarios como ella, sería imposible mantener en marcha el hospicio, y tal vez su labor como párroco en Richmond.
- Gracias Mary – se despidió – hasta mañana –. El padre Josehp salió a luchar con la ventisca, y con la suave lluvia que caía en esos momentos.
Volvió a comprobar en su reloj de pulsera para estar seguro de que tenía tiempo suficiente de llegar al último tren que salía de Picadilly Circus a las doce en punto. No había llegado al final de la calle cuando observó que tres hombres lo seguían. Antes de alcanzarar la entrada de la estación se giró para encararse con ellos.
- Caballeros, me temo que no llevo nada de valor en mi persona –les informó con su más marcado acento irlandés.—A no ser que quieran llevarse este viejo crucifijo celta que me regalo mi madre el día en que me ordenaron sacerdote –dijo mostrando la estilizada forma de plata.
- No se preocupe padre –empezó a decir uno de los hombres, encendiendo un cigarro que iluminó brevemente su rostro– no es su miserable crucifijo lo que queremos.
El padre Jesús O’Preyreconoció aquel rostro, curtido con mil cicatrices debajo de un sombrero que alguna vez había sido digno. Se trataba de Jack Squeers, un proxeneta conocido en el West End y con el que había tenido más de un enfrentamiento en el pasado.
- ¿Sabe? – comenzó, al tiempo que hacía una señal a los otros dos maleanted para que sujetaran al padre.– No es bueno para el negocio que proteja a mis chicas en su… establecimiento.
- Esas pobres mujeres solo buscan una vida mejor –protestó el padre, poniendo toda la resistencia de la que era capaz–, y algunas de ellas son solo niñas.
- Cuestión de criterios – respondió el hombre, ajustándose los guantes – y creo que vamos a tener que negociar la situación – y, diciendo esto, le lanzó un puñetazo directo al estómago.
Jesús O’Prey no siempre había sido un humilde párroco católico. Cuando joven, allá en su bella Irlanda, había sido un pugilista amateur consumado, así que recibió el golpe con gracia, expirando el aire y endureciendo los abdominales.
- ¡Vaya! – exclamó el delincuente sorprendido - ¿un tío duro eh? – y procedió a tomar impulso para darle en el rostro.
En ese preciso momento sonaron los silbatos, no una ni dos, sino varias veces; silbatos de la policía. Jack volteó para ver las luces a su espalda y entre la niebla, los altos cascos de los bobbies.
- Creo que tendremos que dejar esta… conversación para otro momento – dijo, al tiempo que se escabullía con sus esbirros por uno de los callejones laterales.
El padre respiró aliviado, llevándose la mano al estómago, asegurándose que no tenía nada roto. Se dirigió hacia las luces con toda la entereza que logró reunir. Varios bobbies se aseguraban de que la muchedumbre no colapsara la entrada a la estación, que se hallaba algo más concurrida de lo que era habitual a esa hora de la noche. El sacerdote sonrió, pensando en cuán misteriosos era los designios de Dios; los silbatos no habían tenido nada que ver con él sino con algo más grave que había ocurrido en las inmediaciones.
La estación era totalmente subterránea, escondiendo en sus entrañas un conglomerado que ahora tenía tres niveles bajo la plaza, llamada por el populacho simplemente como la Plaza de Eros y hasta donde llegaban los vagones neumáticos de varias líneas del metro, y dos trenes de vapor de cercanías. Tratando de mejorar la zona, rodeada por los fumaderos de opio del Soho y los insalubres callejones del West End pero cerca de la prestigiosa Oxford Street, la alcaldía la había provisto de novedosos faroles eléctricos, y parecía un oasis de luz en medio de un desierto de penumbras.
Había dejado de llover pero los adoquines seguían mojados y llenos de reflejos. O´Prey se asomó como los demás sobre la barrera que había levantado la policía alrededor y observó que había un cuerpo tirado más allá, rodeado de oficiales de Scotland Yard. De inmediato sospechó que había ocurrido un asesinato. En la distancia reconoció a uno de ellos: era el inspector James Usera-Brackpool.
-Inspector, ¡inspector James! – gritó tratando de llamar la atención del policía sin lograrlo.
- Por favor retírense – dijo el bobby más cercano a él moviendo su bastón. – Esto es un asunto oficial; no hay nada aquí que les interese.
- Soy el Padre Jesús O’Prey– se identificó mostrando su estola –. Hijo, ¿puedes llamar al Inspector que está a cargo? – pueden que necesiten de mis servicios…
El bobby dudó al verlo; era un chico joven, respetuosos de la religión, así que se acercó hasta James y le susurró algo en el oído. El inspector esforzó la vista para reconocer a O’Prey y entonces hizo una seña para que lo dejaran pasar.
- Padre O’Prey, tanto tiempo sin vernos…– le saludo James con un toque de su sombrero bowler. Iba tan elegantemente vestido como siempre, con un traje gris plomo y una singular corbata de lazo amarilla.
- ¿Qué ha pasado aquí? – preguntó O´Prey sin preámbulos, observando la tela que cubría el cuerpo, empapada de sangre - ¿Hay algo que pueda hacer por la victima?
- Me temo que no – contestó James escuetamente –. Esta alma está fuera de toda redención.
- Nadie está libre del perdón de Dios, hijo.
- Padre… permítame que le advierta que lo que está debajo de esa manta, hace mucho que dejó de comportarse como un ser humano – dijo el policía, mirándolo directamente a los ojos al decir esto.
- No se le puede negar la absolución a nadie, pecador o no – dijo el padre resuelto, sacando su estola violeta y un pequeño frasco con agua bendita de su bolsillo.
James Usera-Brackpool intercambió una mirada con el otro inspector al cargo, que movió la cabeza de lado a lado dando a entender que aquello no le parecía buena idea. Pero entonces vio la mirada resuelta del sacerdote y el cuerpo ensangrentado sobre la calzada, e hizo un gesto al bobby que lo custodiaba para que levantará un poco la tela.
El padre Jesús O’Preyse arrodilló para darle el último sacramento a aquel hombre, y se quedó helado, paralizado del asombro, sin habla: debajo de la tela se ocultaba la cabeza de lo que parecía un enorme lobo, con sus fauces abiertas mostrando unos colmillos afilados y ensangrentados, y una gran lengua por fuera.
- Le advertí que no era una escena agradable – comentó James a su lado – no sabemos que es, pero le puedo asegurar que ha matado a no menos de una docena de almas inocentes.
- Dios bendito – exclamó el sacerdote.
to be continued...
Prey´s Moon es mi contribución a la Antología RETROFUTURISMOS editada por Marian Womack y Nevsky Prospects -
Published on October 31, 2014 03:01
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