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“Pregunta de Kant sobre Monica Vitti
Estaba oculta en ella y a Kant le producía un gran placer.
L’Eclisse empieza con el viento agitando el cabello de Monica Vitti. Ella está en un cuarto.
El placer de Kant era en parte negativo.
¿De dónde viene ese viento?
Kant se complacía en lo que él llamaba la Cosa en sí.
Ella va y viene por el cuarto mirando el suelo, mientras es observada fijamente
por un hombre en un sillón.
La Cosa en sí era inalcanzable, infranqueable.
Ella sigue intentando dejar el cuarto.
Ni podía representarse la Cosa en sí.
Las cortinas están corridas, el cuarto está lleno de objetos, las lámparas alumbran aquí y allá
¿quién puede decirme qué hora de la noche es? Su cabello se agita suavemente.
A pesar de la imposibilidad de su representación, la Cosa en sí podría
quedar inscrita dentro de los fenómenos.
Ella levanta un trozo de papel, lo baja.
Kant percibió un murmullo a un lado de las barreras sensatas.
Su inquietud deriva en ella, se desborda, sigue a la deriva.
Se ve un abanico giratorio sobre la mesa a un lado del hombre en el sillón.
Kant se sintió frágil como una ola.
Ahora ella puede irse. La superficie de la película se relaja.
Kant dejó que su alma se expandiera.
Ella camina hacia la sucia luz del día.
Kant afianzó su sombrero.
Ella se siente un tanto avergonzada pero contenta de caminar.
Se aleja en ese más difícil amanecer.”
― Decreation: Poetry, Essays, Opera
Estaba oculta en ella y a Kant le producía un gran placer.
L’Eclisse empieza con el viento agitando el cabello de Monica Vitti. Ella está en un cuarto.
El placer de Kant era en parte negativo.
¿De dónde viene ese viento?
Kant se complacía en lo que él llamaba la Cosa en sí.
Ella va y viene por el cuarto mirando el suelo, mientras es observada fijamente
por un hombre en un sillón.
La Cosa en sí era inalcanzable, infranqueable.
Ella sigue intentando dejar el cuarto.
Ni podía representarse la Cosa en sí.
Las cortinas están corridas, el cuarto está lleno de objetos, las lámparas alumbran aquí y allá
¿quién puede decirme qué hora de la noche es? Su cabello se agita suavemente.
A pesar de la imposibilidad de su representación, la Cosa en sí podría
quedar inscrita dentro de los fenómenos.
Ella levanta un trozo de papel, lo baja.
Kant percibió un murmullo a un lado de las barreras sensatas.
Su inquietud deriva en ella, se desborda, sigue a la deriva.
Se ve un abanico giratorio sobre la mesa a un lado del hombre en el sillón.
Kant se sintió frágil como una ola.
Ahora ella puede irse. La superficie de la película se relaja.
Kant dejó que su alma se expandiera.
Ella camina hacia la sucia luz del día.
Kant afianzó su sombrero.
Ella se siente un tanto avergonzada pero contenta de caminar.
Se aleja en ese más difícil amanecer.”
― Decreation: Poetry, Essays, Opera
“No descuido la escritura,
sino a mí misma.
Los otros saben
dios lo sabe
qué hacer con las palabras.
Yo no soy mi asistente.
¿Debo
aprisionar un pensamiento
llevarlo a la iluminada celda de una frase?”
― Últimos poemas
sino a mí misma.
Los otros saben
dios lo sabe
qué hacer con las palabras.
Yo no soy mi asistente.
¿Debo
aprisionar un pensamiento
llevarlo a la iluminada celda de una frase?”
― Últimos poemas
“Lejos, desde mi colina.
A veces sólo era un llamado de arena en las ventanas,
una hierba que de pronto temblaba en la pradera quieta,
un cuerpo transparente que cruzaba los muros con blandura
dejándome en los ojos un resplandor helado,
o el ruido de una piedra recorriendo la indecible tiniebla de la medianoche;
a veces, sólo el viento.
Reconocía en ellos distantes mensajeros
de un país abismado con el mundo bajo las altas sombras de mi frente.
Yo los había amado, quizás, bajo otro cielo,
pero la soledad,las ruinas y el silencio eran siempre los mismos.
Más tarde, en la creciente noche,
miraba desde arriba la cabeza inclinada de una mujer vestida de congoja
que marchaba a través de todas sus edades como por un jardín
antiguamente amado.
Al final del sendero, antes de comenzar la durmiente planicie,
un brillo memorable, apenas un color pálido y cruel, la despedía;
y más allá no conocía nada.
¿Quién eras tú, perdida entre el follaje como las anteriores primaveras,
como alguien que retorna desde el tiempo a repetir los llantos,
los deseos, los ademanes lentos con que antaño entreabría sus días?
Sólo tú, alma mía.
Asomada a mi vida lo mismo que a una música remota,
para siempre envolvente,
escuchabas, suspendida quién sabe de qué muro de tierno desamparo,
el rumor apagado de las hojas sobre la juventud adormecida,
y elegías lo triste, lo callado, lo que nace debajo del olvido.
¿En qué rincón de ti,
en qué desierto corredor resuenan los pasos clamorosos de una alegre estación,
el murmullo del agua sobre alguna pradera que prolongaba el cielo,
el canto esperanzado con que el amanecer corría a nuestro encuentro
y también las palabras, sin duda tan ajenas al sitio señalado,
en las que agonizaba lo imposible?
Tú no respondes nada, porque toda respuesta de ti ha sido dada.
Acaso hayas vivido solamente
aquello que al arder no deja más que polvo de tristeza inmortal,
lo que saluda en ti, a través del recuerdo,
una eterna morada que al recibirnos se despide.
Tú no preguntas nada, nunca, porque no hay nadie ya que te responda.
Pero allá, sobre las colinas,
tu hermana, la memoria, con una rama joven aún entre las manos,
relata una vez más la leyenda inconclusa de un brumoso país.”
― Desde Lejos
A veces sólo era un llamado de arena en las ventanas,
una hierba que de pronto temblaba en la pradera quieta,
un cuerpo transparente que cruzaba los muros con blandura
dejándome en los ojos un resplandor helado,
o el ruido de una piedra recorriendo la indecible tiniebla de la medianoche;
a veces, sólo el viento.
Reconocía en ellos distantes mensajeros
de un país abismado con el mundo bajo las altas sombras de mi frente.
Yo los había amado, quizás, bajo otro cielo,
pero la soledad,las ruinas y el silencio eran siempre los mismos.
Más tarde, en la creciente noche,
miraba desde arriba la cabeza inclinada de una mujer vestida de congoja
que marchaba a través de todas sus edades como por un jardín
antiguamente amado.
Al final del sendero, antes de comenzar la durmiente planicie,
un brillo memorable, apenas un color pálido y cruel, la despedía;
y más allá no conocía nada.
¿Quién eras tú, perdida entre el follaje como las anteriores primaveras,
como alguien que retorna desde el tiempo a repetir los llantos,
los deseos, los ademanes lentos con que antaño entreabría sus días?
Sólo tú, alma mía.
Asomada a mi vida lo mismo que a una música remota,
para siempre envolvente,
escuchabas, suspendida quién sabe de qué muro de tierno desamparo,
el rumor apagado de las hojas sobre la juventud adormecida,
y elegías lo triste, lo callado, lo que nace debajo del olvido.
¿En qué rincón de ti,
en qué desierto corredor resuenan los pasos clamorosos de una alegre estación,
el murmullo del agua sobre alguna pradera que prolongaba el cielo,
el canto esperanzado con que el amanecer corría a nuestro encuentro
y también las palabras, sin duda tan ajenas al sitio señalado,
en las que agonizaba lo imposible?
Tú no respondes nada, porque toda respuesta de ti ha sido dada.
Acaso hayas vivido solamente
aquello que al arder no deja más que polvo de tristeza inmortal,
lo que saluda en ti, a través del recuerdo,
una eterna morada que al recibirnos se despide.
Tú no preguntas nada, nunca, porque no hay nadie ya que te responda.
Pero allá, sobre las colinas,
tu hermana, la memoria, con una rama joven aún entre las manos,
relata una vez más la leyenda inconclusa de un brumoso país.”
― Desde Lejos
“Colonia. Am Hof
Tiempo del corazón, los
soñadores representan
la cifra de medianoche.
Alguno habló en el silencio, alguno callo,
alguno se fue por su camino.
Proscripto y Perdido,
en casa.
Ay, catedrales.
Ay, catedrales no vistas,
ay, aguas no escuchadas,
ay, relojes bien adentro de nosotros.”
―
Tiempo del corazón, los
soñadores representan
la cifra de medianoche.
Alguno habló en el silencio, alguno callo,
alguno se fue por su camino.
Proscripto y Perdido,
en casa.
Ay, catedrales.
Ay, catedrales no vistas,
ay, aguas no escuchadas,
ay, relojes bien adentro de nosotros.”
―
“De repente echa a correr por su vida
De repente tiene una palabra que es suficiente
De repente da todo por sentado
De repente sabe exactamente lo que quiere
La verdad es un proceso que se quiere ocultar
pero nadie puede ocultar un fragmentado proceso”
― it
De repente tiene una palabra que es suficiente
De repente da todo por sentado
De repente sabe exactamente lo que quiere
La verdad es un proceso que se quiere ocultar
pero nadie puede ocultar un fragmentado proceso”
― it
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